Economía

¿Qué pasa si fallece el beneficiario de un seguro de vida?

¿Qué sucede si el beneficiario de un seguro de vida muere? ¿Quién puede reclamar la póliza? Te explicamos qué sucede con el pago de indemnización en estos casos

Por Raúl Durán

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Sabemos que en un seguro de vida los beneficiarios son quienes tienen derecho a reclamar el pago de la póliza a la aseguradora, ¿pero qué pasa si el beneficiario fallece? ¿Quién cobra entonces el seguro de vida? 

Se trata de una situación mucho menos frecuente, pero posible: que la persona que contrató el seguro de vida haya designado beneficiario, pero el beneficiario muera inesperadamente, dejando sin destinatario explícito el capital de la póliza. 

Puede ser que se presenten tres escenarios posibles: que el beneficiario fallezca antes que el propio asegurado, que lo haga junto con él o que fallezca después, sin haber reclamado el pago. ¿Qué pasa en estos casos? 

Si el beneficiario designado por el dueño de la póliza fallece antes, se considera que esta se queda sin beneficiario, por lo que el capital regresa al tomador del seguro, quien puede designar a alguien más como beneficiario. 

En el caso de tanto el beneficiario como el asegurado pierdan la vida juntos, el pago de la indemnización aumentará el patrimonio del asegurado, que podrá ser reclamado ante la aseguradora por sus herederos.

Leer más: ¿Quién tiene derecho a cobrar un seguro de vida? 

Consideremos que, si no hay beneficiarios designados, la ley establece que los heredero serán quienes compartan un parentesco directo con el asegurado. Es decir, cónyuge, hijos o padres.

En estos casos se aplica el orden de prelación, que consiste en designar como primer heredero al cónyuge del asegurado; en segundo lugar, los hijos, que tendrán derecho a sumas iguales; y en caso de que no haya cónyuge ni hijos, los herederos serán los padres del fallecido.

¿Pero qué pasa si el beneficiario fallece después del dueño de la póliza sin haber reclamado el pago? En estos casos, al igual que en el escenario anterior, crecerá el patrimonio del asegurado, por lo que el pago de la aseguradora deberá ser mayor, y podrá ser reclamado por los herederos.

Cabe señalar que el beneficiario designado no necesariamente debe ser familiar del asegurado; puede ser alguien cercano con quien no guarde vínculo sanguíneo. Pero en estos casos, el tratamiento fiscal que recibe la póliza es distinto. 

En México, si el beneficiario no es pariente directo del dueño de la póliza, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) puede retener hasta el 20% del pago de indemnización, tal como lo señala el artículo 167 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR).

Finalmente, si no se está seguro de haber sido designado como beneficiario de la póliza, se puede preguntar directamente ante la aseguradora con la que se hizo el contrato, o bien investigar en el Sistema de Información sobre Asegurados y Beneficiarios de Seguros de Vida (SIAB-Vida), en la página oficial de la Condusef. 

Leer más: ¿Qué es un seguro de vida y cómo funciona? 

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