Economía

Rezagado uso de internet en zonas rurales de México

De acuerdo con el Inegi, las ciudades tienen mayor acceso al uso de Internet, por lo que especialistas consultados por EL DEBATE señalan que se debe acortar la brecha en un país donde se busca equidad y democracia para la toma de decisiones o debates públicos

Por  Lorena Caro

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Rezagado uso de internet en zonas rurales de México(Foto ilustrativa El Debate)

Rezagado uso de internet en zonas rurales de México | Foto ilustrativa El Debate

Rezagado uso de internet en zonas rurales de México

Rezagado uso de internet en zonas rurales de México

Aunque en México hay 74.3 millones de usuarios de Internet de seis años o más, que representan el 65.8 por ciento de la población en ese rango de edad, la Encuesta sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información y la Comunicación del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi ) señala que los resultados son un fenómeno urbano, contrastando con un marcado rezago en la zona rural.

La información proporcionada por el Inegi, con 49 ciudades consideradas, indica que el 73.1 por ciento del total de la población urbana es usuario de internet; mientras que en las zonas rurales solo el 40.6 por ciento de la población está conectado. 

Especialistas entrevistados por EL DEBATE destacaron la inequidad que sigue existiendo en el acceso a la información y en la oportunidad de conocimiento que otorga el Internet. Además, coincidieron en que existe falta de voluntad por parte de sectores socioeconómicos para que los nuevos mecanismos de tecnologías de la información lleguen a todos los mexicanos. 

Garantizar derechos 

El estudio reveló que el 51.5 por ciento de los internautas son del género femenino; mientras que el 48.5 representa a los hombres. El rango de edad con mayor proporción de usuarios de Internet es del grupo de 25 y 34 años.

Además, el entretenimiento, la comunicación y la obtención de información fueron las tres principales actividades que realizaron los usuarios durante el 2018. 

En calificación sobre la calidad de las redes, el 51.9 por ciento de los usuarios se quejó de la lentitud en la transferencia de la información; mientras que el 39.3 por ciento observó interrupciones del servicio.

Otras de las quejas se vieron relacionadas con exceso de información no deseada, mensajes de personas desconocidas, riesgos de infección por virus, fraudes con información y violación a la privacidad. 

Los aparatos tecnológicos que tomaron ventaja, de acuerdo con el Inegi, fueron los celulares inteligentes (smartphones), que pasaron de ser usados por 64.7 millones de personas en 2017 a 69.6 millones en 2018. Además, los usuarios se conectan directamente del celular hasta en un 93.4 por ciento. 

Siendo el televisor otra guía de tecnología, la encuesta 2018 reveló que 32.2 millones de hogares del país cuentan con al menos uno; mientras que 95.4 por ciento de los hogares con televisión cuentan con señal digital, donde solo el 11.4 por ciento cuenta con televisor analógico y señal de televisión de paga. 

Inequidad, un peligro 

Tomás Guevara, académico y sociólogo de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), indicó que el rezago que existe en las tecnologías de la información genera que la brecha que ya existe entre la comunidad y la urbe se abra todavía más y en proporciones fundamentales, al indicar que el acceso a todo es hoy por las nuevas tecnologías, como el caso de programas de Gobierno, compras por internet, educación, etcétera: «Y eso creo que puede ser peligroso, sobre todo cuando lo que nosotros queremos es que haya democracia en nuestro país, que las cosas se resuelvan a través de la discusión, de la reflexión y del consenso y de los acuerdos, pero esto nos va a llevar al disenso, al desacuerdo, a las decisiones unilaterales», reafirmó. 

Asimismo, indicó que ante los avances inequitativos se corre el peligro de dejar por fuera a una gran cantidad de la población, ya que ahora muchas de las decisiones del Gobierno, incluso encuestas, son realizadas a través de las redes sociales, como Twitter. Además, señaló que es sorprendente cómo se ha ido construyendo la vida cotidiana con base en el acceso a las tecnologías.

Indicó que si antes se hablaba de diferencias culturales y sociales en las zonas rurales, ahora es por la falta de acceso a la información a través de teléfonos inteligentes e Internet.

Debido a esto, se abre todavía más la brecha, y las zonas marginadas van a estarlo todavía más y van a quedar desplazadas de las tomas de decisión, de los comentarios, de las críticas, de las tomas de posesión y demás, que serán diferentes. 

El especialista indicó que el primer impacto que causó la llegada y el desarrollo de las nuevas tecnologías, como el internet, fue entre los grupos de edad, donde los jóvenes han tenido más acceso. Sin embargo, ahora —dijo— se ha podido constatar que el verdadero problema no es entre los grupos de edad porque los jóvenes pueden explicarle a los adultos.

Ramón Ismael Alvarado, especialista en ciencias sociales y académico de la UAS, destacó que las aplicaciones de las nuevas tecnologías están pensadas de manera inteligente para empezar a construir nuevas formas de acercarse, relacionarse y construir conocimiento.

En ese sentido, indicó que uno de los factores que está contribuyendo al acceso a la información, más que el conocimiento, es sin duda la utilización y el uso de internet. Indicó que en México el que todavía existan lugares donde no hay internet a pesar de que ya existen nuevas tecnologías ya es un problema: «El no acceder a lugares donde se pudiera trabajar a través de teléfonos móviles, a través del desarrollo educativo, de smartphones, de diferentes comunicaciones, ha traído como consecuencia la falta de acceso al conocimiento, y ahí hay una inequidad», sostuvo el especialista. 

El problema —dijo— es que se está privando del acceso a la información, y la inequidad abona para que unos niños, por ejemplo, aprendan más que otros. 

Indicó que ha faltado voluntad para crear acuerdos entre los estados, la iniciativa privada y todos los procesos de participación social para buscar capital que genere espacios de acceso a la información.

Asimismo, indicó que en Sinaloa se ha hecho un esfuerzo; no obstante, lamentó que existan zonas donde no llega la señal y donde a través de las secundarias, de telesecundarias o de las preparatorias se pudiera trabajar a través del internet: «Creo que es uno de los estados que tiene problemas de violencia y que esto puede ayudar a resarcirla», opinó. 

Cuestiones económicas

Néstor Cereser, académico en sistemas computacionales en la Universidad Autónoma de Occidente, indicó que no solo depende de voluntad social el que las tecnologías de la información lleguen a lugares remotos, sino mayormente es una tarea que se rige por los costos.

Explicó que instalar antenas potentes en cerros generaría un costo muy alto, y para recuperar la inversión se debería contar con cierta cantidad de usuarios, esto si se habla de las empresas privadas.

Además, explicó que este no es el único problema: «Si por ejemplo tenemos el módem de internet en casa, a cierta distancia ya la señal llega muy limitada, eso mismo pasa en las zonas lejanas, pero en este caso no son paredes, son cerros, con un cerro que interfiera la señal, ya no llega», dijo el especialista. 

La solución sería —dijo— que las antenas se pongan en los cerros más altos y en mayores lugares, aunque recalcó que el costo y el tiempo que duraría recuperarse la inversión siguen siendo la mayor barrera.

No obstante, el académico explicó que otra forma de llevar el Internet, la señal y la televisión es con acceso satelital.

Ejemplificó que algunos programas de Gobierno llevan a las escuelas equipos satelitales, antenas de tipo radio que apuntan a un satélite, y este obtiene la señal de Internet; aunque en este caso el problema sería la cantidad de antenas para cada espacio. «Ahora, ¿qué le afecta a un equipo de estos?, las nubes, la lluvia, el viento, interfieren en la calidad de la señal», sostuvo.