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Ealixir, la empresa italiana que te protege de los peligros de la web

Por  Faviola Verdugo

Ealixir, la empresa italiana que te protege de los peligros de la web

Ealixir, la empresa italiana que te protege de los peligros de la web

Un estudio reciente realizado en 37 países de todo el mundo, reveló que el 43% de los mexicanos están expuestos semanalmente, en la web, a la lectura de noticias falsas (fake news). Después de todo, fue una noticia falsa que circuló en WhatsApp, la que desató, en febrero de este año, a una multitud enojada que quemó a dos personas injustamente acusadas de pedofilia en Acatlan de Osorio.

Y como si la plaga de noticias falsas no fuera suficiente, también llegó la alarma de la ONU sobre la cybersecurity: en un futuro en el que todo se informatizará, incluidas maquinarias potencialmente peligrosas como los automóviles, un ataque de piratas informáticos podría tener consecuencias mucho peores de lo imaginable hoy en día. Luego está el tema del revenge porn (porno de venganza), basado en la publicación en la web de material destinado a permanecer en privado, para destruir la reputación de una persona: a pesar de las leyes aprobadas, según Ricardo García, un agente de la División de Ciencia de la Policía Federal, la lucha contra el fenómeno es todavía una tarea ardua.

Estos son algunos de los temas con los que trata Ealixir, una empresa italiana que opera en todo el mundo y especialmente en Sudamérica, fundada en 2018 por el empresario Enea Angelo Trevisan. La misión fundamental de Ealixir, en palabras de su fundador, es ayudar a las personas en su relación con la web.

Sr. Trevisan ¿En qué consiste la ayuda que ofrecen a sus clientes a través de Ealixir?

La web no es un lugar ni bueno ni malo sino simplemente complicado. En estos momentos, estamos en los albores de una era en la que el internet se convertirá en una parte esencial de nuestras vidas: al final de la década que comenzará el próximo año, gracias al famoso "internet de las cosas", cada objeto con el que interactuamos en nuestra existencia se regirá por una computadora. Por esta razón, es absolutamente necesario hacer una conciencia colectiva de los riesgos relacionados con el uso de la web. El futuro de la humanidad depende del éxito o fracaso de este proceso.

¿Puede dar algunos ejemplos concretos?

Hablemos, por ejemplo, de “cybersecurity”. Hoy en día, la mayoría de la gente cree que este es un campo que solo concierne a los bancos o a las grandes empresas, pero no es así en absoluto. Nuestro teléfono es, en sí mismo, una computadora: un pirata informático puede violarlo en cualquier momento, desde cualquier lugar del mundo, y tener acceso a nuestra información privada para luego chantajearnos. Podemos también perder una oportunidad de trabajo o arruinar nuestra reputación ante nuestra familia. Piense en lo que podría suceder mañana, cuando el automóvil que usamos para ir a trabajar sea computarizado y conducido automáticamente: el mismo pirata informático que ingresa a nuestro teléfono móvil hoy, podrá tomar el control de nuestro automóvil y amenazarnos. "Si no me envías esta suma de dinero inmediatamente, estrellaré el auto contra una pared".

Cuando hablamos de “cybersecurity”, hablamos exactamente de este escenario.

¿Cómo es que la gente tiene una percepción tan errónea del riesgo?

Porque el cambio fue demasiado rápido. Pensemos, por ejemplo, en la introducción de la televisión. La televisión en Estados Unidos se difundió en el período de la posguerra, pero si vemos la evolución del medio, vemos cuán extremadamente lento es: un programa de 1970 seguía siendo muy similar al de décadas anteriores. Lo contrario sucedió con la web. Han pasado dos décadas desde que el internet se ha convertido en un medio de comunicación general, pero el escenario y las posibilidades que ofrece son completamente diferentes de lo que eran al principio. Muchas personas, especialmente los ancianos, no han tenido el tiempo ni el material necesarios para adaptarse y, ahora, están completamente a merced de los fenómenos negativos.

Además de la “cybersecurity”, en Ealixir también se ocupan de las noticias falsas o fake news

Supervisamos constantemente la información publicada en la red relacionada a nuestros clientes e intervenimos, en consecuencia, cuando vemos que las fuentes no son confiables, poniéndonos en contacto con las autoridades competentes. Una vez más, la opinión pública cree que las noticias falsas sirven para manipular a las personas de caras a eventos importantes, como el Brexit o las elecciones del Sr. Donald Trump, pero la realidad es diferente. Hay sitios encargados de publicar noticias falsas a través de pedidos: si una empresa está luchando con otra para ganar una licitación, puede recurrir a un sitio de noticias falsas para publicar noticias a nombre de la empresa rival con el objetivo de descalificarla y, así, alterar el principio de la libre competencia. Un mecanismo muy serio del que casi nadie ha hablado.

Ealixir es también, un líder mundial en el campo de la aplicación del derecho al olvido en la web. ¿De qué se trata?

En mi opinión, la batalla por el derecho al olvido es la más importante. Vivimos en un mundo donde, a través de una simple búsqueda en Google, podemos tener acceso a toda la información que deseamos sobre una persona. El derecho al olvido protege el derecho del individuo a elegir qué información hacer pública y cuál, en cambio, mantener en privado. Ealixir tiene, exactamente, este propósito, borrar aquellos enlaces no deseados que a menudo comprometen la calidad de vida de las personas.

¿De qué modo un link negativo compromete la vida de una persona?

Supongamos que usted deba decidir en qué profesional confiar para un servicio. Tiene dos nombres delante de usted. Lo más probable es que lo primero que haga, sea buscar en Google para verificar las opiniones o reseñas sobre los dos. Supongamos también, que al insertar el nombre de uno, aparece un enlace vinculado a un evento desagradable que ocurrió en el pasado. Esto, de inmediato, le causa ruido y su visión ya no será neutral, lo que comprueba que este hecho remoto terminaría influenciando su juicio o decisión en el presente. Podrían haber pasado años, la persona en cuestión podría haber pagado su deuda con la justicia o haber sido completamente ajena o inocente ante los hechos: sin embargo, en su mente, ya se habrá sembrado la semilla de la duda y, con ella, habría perdido esa neutralidad inicial, con el riesgo de descartar al profesional que posee dicho enlace negativo.

Lo peor es que este mismo razonamiento termina repitiéndose siempre: una persona con un enlace negativo está buscando un trabajo, tiene el riesgo de perder una oportunidad tras otra hasta que pierde todo. Es como una maldición de la que es imposible escapar.

Supongamos que la persona en cuestión es culpable de un delito. En este caso, ¿El derecho al olvido no va en contra de los intereses de la comunidad?

La comunidad tiene todo el derecho a tener acceso a las fuentes de información y de leer los nombres y eventos de aquellos que han violado la ley. Pero cuando pasa un cierto período de tiempo, en otras palabras, cuando las noticias dejan de ser actuales y relevantes para la opinión pública, el individuo, que es el protagonista de una historia desagradable, tiene el derecho de impedir que cualquier persona, para siempre, solo ingresando su nombre en Google, tenga acceso inmediato a todo lo sucedido en su pasado. Esto en líneas general, luego, obviamente, existen excepciones.

¿Cuáles?

Para los políticos, por supuesto, el derecho al olvido no se puede aplicar. Las personas tienen derecho a conocer el pasado de alguien que es candidato a la administración pública. Lo mismo sucede ante ciertos tipos de delitos que son particularmente dañinos para la comunidad, como el tráfico de drogas o las organizaciones de mafia, para los cuales el derecho a ser olvidado no existe o tiene fuertes limitaciones. El interés de la comunidad siempre está protegido.

¿Cómo será la web del futuro?

Será un lugar fantástico que servirá para brindar, a quienes realmente merecen, oportunidades a las que de otra manera no podrían haber tenido acceso. Pero también será un lugar regulado y absolutamente seguro, de la misma manera que la sociedad actual es mucho más segura y está más regulada que en los años setenta.