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El coronavirus es una pandemia de dimensiones épicas

El especialista afirma que la pandemia se debe afrontar aplicando estrategias personales y gubernamentales adecuadas, coordinadas con todos los actores de la sociedad

Por  María Sánchez

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México.- Lo que se vive actualmente con la pandemia por COVID-19 o SARS-CoV-2 no se había visto en los últimos cien años. Actualmente, el único lugar del mundo donde parece no haber contagios es en la Antártida, debido a que casi no hay humanos, de manera que la humanidad actualmente atraviesa diversos retos para salir exitosa de los embates de un enemigo que, por pequeño que sea, no deja de ser peligroso, y así lo refiere Cristóbal Cháidez Quiroz, especialista en microbiología ambiental.

El experto sostuvo que globalmente se tienen muchos retos a raíz de esta pandemia, y en México no es diferente, aunque aquí la principal dificultad es salir adelante entre una población incrédula y apática frente al virus y la inminente masa de contagios que devendrían de no tomarse las medidas adecuadas. También habla de sus perspectivas sobre este problema y comparte lo que considera los principales retos humanos para enfrentar a este virus.

«La gente no se cuida porque no cree»

De acuerdo con Cháidez Quiroz, aún estamos conociendo al enemigo. Sabemos detalles de su estructura, cómo se disemina y que es capaz de persistir en diferentes superficies hasta por nueve días.

Explicó que cada vez que este virus cumple su ciclo de vida dentro de los seres humanos, tiene la capacidad de cambiar o de seguir mutando, y esto podría hacerlo más peligroso, añadiendo que esa es la razón por la que ahora este virus es imparable y difícil de combatir.

Al investigador le preocupa que a estas alturas aún haya incredulidad en las personas, y por esto no hay los suficientes cuidados personales higiénicos para evitar los contagios: «No vemos el peligro inminente en el coronavirus. La gente piensa que eso no es cierto o que fue una confabulación de grupos de poder para hacerse más ricos. Cualquiera que sea lo que haya pasado, la gente se tiene que cuidar, porque la situación es de alto riesgo». 

Que no pase lo que en Estados Unidos

En cuanto a lo que sucede en Estados Unidos, en especial en Nueva York, donde ha repuntado el número de casos, lo asoció fundamentalmente al número de pruebas que están haciendo, pues son capaces de detectar más casos positivos entre la población.

En el sitio ourworldindata.org, donde llevan un conteo de las pruebas que realiza cada país, hasta el día 3 de abril Estados Unidos ocupaba el segundo lugar en la realización del test de diagnóstico COVID-19, después de Italia; sin embargo, para el día 14 del mismo mes, los estadounidenses estaban realizando 9.3 pruebas por cada mil habitantes, bajando al lugar siete a nivel mundial, mientras que países como Islandia, en primer lugar, Italia, Noruega, Suiza y Corea del Sur lideran los primeros lugares.

En cuanto al repunte de las muertes en el país vecino, mencionó que puede deberse a que hay presencia de una población más vulnerable, hay más personas adultas y de edad avanzada que pueden ser afectadas por el padecimiento del COVID-19.

Añadió que «hubo un llamado tardío hacia la población del Gobierno federal, y seguramente también de los Gobiernos estatales, pues —según Cháidez— en este país la gente seguía asistiendo a reuniones, iglesias, eventos, hasta que hubo una decisión del Gobierno de hacer una cuarentena obligatoria ante el aumento de casos.

Ante esta observación, Cháidez Quiroz comentó que hay que cuidar que no pase lo mismo en México, donde lamentablemente tanto en el país como en Sinaloa no se está siguiendo la estrategia del distanciamiento social de manera rigurosa: «Es un tema muy serio. Se tienen que tomar acciones drásticas para evitar lo que está pasando en el país vecino. Veo con mucha tristeza que gran parte de la población sinaloense no esté tomando en serio la situación, y seguramente vamos a ver esos resultados negativos en las próximas semanas», lamentó. 

¿Estaba preparado México?

Para el doctor en Ciencias es muy preocupante que no exista en el mundo ningún país que tenga un sistema de salud con la capacidad para soportar la llegada de miles y miles de personas enfermas: «No se trata de México, no se trata de este Gobierno, se trata de todos los países que no estábamos preparados para recibir el avance tan rápido de una infección como el coronavirus».

Comentó que México debería prever los posibles escenarios, y como en este país no se tiene la capacidad de China para construir hospitales en cuestión de días, lo que se puede hacer en caso de contar con el capital es habilitar espacios, como hoteles: «Cada estado debería tener un hotel o un espacio, y acondicionarlo», afirmó.

Cabe mencionar que, recientemente, el Gobierno federal anunció la habilitación de hospitales privados para la atención pública, pero aún no se prevé otro escenario, y, de acuerdo con Cháidez, queda la pregunta de si lo que hay será suficiente para contener y atender posibles contagios masivos. 

Evaluar la aplicación de pruebas

Al preguntarle al especialista si se estaba haciendo lo necesario en México para evitar la propagación del virus, opinó que si juzga las cosas por el «librito», sí, actualmente se está haciendo lo correcto, tomado medidas precautorias, pero admitió que hay que estar atentos y evaluando si la cantidad de pruebas diagnósticas es la adecuada: «Voy a poner el ejemplo de Corea del Sur. Estuvo haciendo 15 mil pruebas diarias al principio. En México, el subsecretario de Salud mencionó que se tenían 10 mil pruebas para hacer en el periodo inicial. Entonces, 15 mil pruebas diarias permitieron que Corea del Sur, aun estando en un entorno de alto riesgo colindando con China y Japón, lograra reducir significativamente los casos».

Recordó que por esta razón disminuyó el problema y las muertes en Corea del Sur.

Actualmente, el número de pruebas en este país sigue en aumento, y los diagnósticos se hacen de manera rutinaria, no así en otros países como España, que hizo solo alrededor de 15 mil pruebas en todo el periodo inicial, aunque actualmente ya hayan aumentado ese número.

El especialista cree que sí podrían hacerse más pruebas, pero sería cuestión de que el Gobierno federal invierta más en resolver la situación, y que, aunque ya algunos laboratorios privados hacen por su cuenta las pruebas, dando certeza a las personas de un resultado a partir de un costo, la Secretaría de Salud debería dar luz verde a laboratorios, como Lannia y el de instituciones de investigación y académicas, que tienen la capacidad analítica y el capital humano para hacer aportes al sector de la salud.

Explicó que, más allá de pensar en costos, la prueba es viable. Una vez tomada la muestra, por ejemplo de exudado faríngeo, luego se realiza una reacción en cadena de la polimerasa (por sus siglas en inglés PCR), que ayuda a identificar la región de un segmento del ARN del virus.

El doctor comentó que no lleva más de cuatro o cinco horas en obtenerse un diagnóstico, y que además son pruebas que se pueden realizar de forma múltiple, ya que se pueden hacer cientos de pruebas a la vez, de manera que sean arrojados diagnósticos que puedan estar aportando a la información epidemiológica que a la vez permita tomar acciones más expeditas y que se evite la propagación del virus: «Lo que nosotros ofrecemos son espacios para que la gente tenga certeza de que es positiva o no; y, claro, nuestra apuesta es que la Secretaría de Salud coordine todo; que si quieren capacitarlos, nos capacitamos, pero sí debería haber más oportunidades de hacer pruebas de laboratorio». 

El reto de desarrollar una vacuna

Sobre el reto científico de desarrollar una vacuna, el investigador comentó que ya hay dos grupos realizando las pruebas, que China por ser el país donde se originó el brote lleva varios meses de ventaja, pues mientras atendían la emergencia invertían en ciencia y tecnología para desarrollar tratamientos y una vacuna: «Ya están pasando de la etapa de laboratorio a la etapa de cultivo celular, a la etapa de la aplicación de grupos control de humanos, es un avance significativo. Sin embargo, todavía podemos pensar que nos llevará un año para poder tener la vacuna en el mercado», reflexionó, dejando en el aire otras incógnitas del tema: ¿quién podrá tener acceso a esa vacuna? ¿Se le daría a toda la población? ¿Tendrá un costo? 

Retos epidemiológicos futuros

El investigador comentó que además de continuar viendo el comportamiento del virus a lo largo del tiempo, habrá que considerar nuevas formas de transmisión y que lleven al virus a prevalecer entre la población.

Por ejemplo —dijo—, algunas de las personas que padecen la infección por COVID-19 desarrollan cuadros diarreicos, por lo que el virus además de contagiarse de persona a persona y por contacto con superficies contaminadas también se puede trasmitir por la ruta fecal-oral: «Podemos encontrar que el virus se puede transmitir por el agua, el drenaje».

Hizo referencia a investigaciones anteriores realizadas por colaboradores de la Universidad de Arizona, de que otros coronavirus se aíslan en efluentes de plantas tratadoras de aguas residuales, por lo que en un futuro se deberán realizar estudios y detecciones del virus en los diversos ambientes para evitar su propagación. 

Hay que aprovechar la experiencia

En lo que el futuro nos alcanza, el Dr. Cristóbal comenta que hay que ver al pasado y hacer uso de toda la experiencia que nos han dejado a la humanidad otras epidemias, y que en este sentido las autoridades sanitarias internacionales, como la OMS, son instituciones con gran autoridad sanitaria debido a su experiencia: «Han vivido pandemias y epidemias; brotes en África, en Asia, en América. Ellos han encontrado datos y desarrollado protocolos que han sido efectivos y aplicados a la contingencia actual de pandemia por coronavirus».

El doctor llama a evitar el pánico social y saturarse de información, así como compartir información falsa, y que por otra parte empiecen a considerar esto un peligro inminente ante el cual las únicas defensas siguen siendo las medidas higiénicas, como el lavado de manos y evitar tocarse la cara, aunque «el distanciamiento social es quizá la mejor estrategia de salvaguardo», finalizó.

Pandemia

Hasta el 26 de marzo había en el mundo 200 países con casos de pacientes con infección por coronavirus.

Casos y muertes

Hasta el 26 de marzo existían en el mundo un total de 465 915 casos confirmados por coronavirus y un total de 21 mil 031 decesos. Hasta el día de ayer, las cifras de contagio iban en 2.1 millones de casos; mientras las muertes alcanzaban los 142 mil 735.

Plan Global de Respuesta Humanitaria COVID-19

Agencias de la ONU, con ONG internacionales y consorcios que desempeñarán un papel directo en la respuesta, prevén entregar equipos de laboratorio esenciales para detectar el virus y suministros médicos para tratar a las personas; instalar estaciones de lavado de manos en campamentos y asentamientos; lanzar campañas de información pública sobre cómo protegerse y proteger a otros del virus; y establecer puentes aéreos y centros en África, Asia y América Latina para trasladar trabajadores humanitarios y suministros a donde más se necesitan.

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