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El hogar, principal espacio donde mujeres sufren violencia: Lizbeth García

La doctora en Criminología Lizbeth García detalla en transmisión para EL DEBATE el perfil de los agresores domésticos desde la perspectiva criminológica

Por  Itzé Coronel Salomón

Desde hace quince años, la Organización Mundial  de la Salud considera como un grave problema de salud pública a la violencia en el hogar o dentro de la familia(Foto: Shutterstock)

Desde hace quince años, la Organización Mundial de la Salud considera como un grave problema de salud pública a la violencia en el hogar o dentro de la familia | Foto: Shutterstock

México.- En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció, con base en un estudio realizado por el organismo, que la violencia ejercida por la pareja es la forma de violencia más común en la vida de las mujeres, mucho más que las agresiones o las violaciones perpetradas por extraños o simples conocidos. 

En entrevista para EL DEBATE, la criminóloga Lizbeth García definió al agresor doméstico como toda aquella persona que atenta contra la integridad ya sea física, psicológica, emocional o sexual de otra persona miembro de la familia. Durante la transmisión en vivo por Facebook, la investigadora profundizó en el tema de la violencia doméstica y en los agresores desde un punto de vista criminológico, así como en las áreas de oportunidad de la respuesta pública ante este problema social.

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Consecuencias

García Montoya expresó que esta situación transgrede y puede traer consecuencias irreparables, como la pérdida de la vida, haciendo referencia a los feminicidios, que son la máxima expresión de este tipo de violencia. 

Desde una perspectiva histórica, la investigadora reconoció que los programas de intervención para quienes deciden ejercer violencia en el hogar son relativamente nuevos en México, a pesar de que en otros países desde la década de los setenta se han venido implementando, como es el caso de Estados Unidos e Inglaterra, con la finalidad de estudiar los perfiles de los hombres agresores y posteriormente incluirlos en programas de intervención, donde fueron reeducados en nuevas formas de resolver los conflictos sin tener que recurrir a la violencia.

Señaló que a pesar de que este tipo de programas mostraron éxito y fueron replicados en otros países europeos, en México hasta mediados de los noventa se plantea este tipo de intervenciones con los agresores domésticos.

En este contexto, en 2005 fue desarrollada una investigación conducida por la OMS, donde se describen las gravísimas consecuencias para la salud y el bienestar de las mujeres que tiene en todo el mundo la violencia física y sexual ejercida por el marido o la pareja, y se expuso el grado de ocultación que sigue rodeando este tipo de violencia.

El director del organismo en ese momento dijo que este estudio demostró que las mujeres están más expuestas a la violencia en el hogar que en la calle, lo que tiene graves repercusiones para la salud femenina, y dijo que también resaltaba la importancia de sacar a la luz en todo el mundo la violencia doméstica y de tratarla como un grave problema de salud pública.

Intervención a agresores en Sinaloa

Lizbeth García mencionó que en un nivel regional, en Sinaloa, entre 2007 y 2009, se implementan este tipo de recursos en el Consejo Estatal para la Atención y Prevención de la Violencia Familiar (Cepavif).

Este proyecto fue dirigido por el Departamento de Psicología del centro, y Lizbeth García pudo evaluarlo como parte de su proyecto de tesis doctoral. Señaló que en 2013 se hizo una modificación a la ley de acceso a la información pública que habla de la integración de un sistema estatal para prevenir y atender la violencia familiar, que debe estar integrado por varias dependencias gubernamentales, como Ismujeres, Cepavif, Secretaría de Seguridad Pública, Secretaría de Salud, entre otras, a la vez que apoyado por las asociaciones civiles. 

Resaltó que esta reforma es la que brindó la pauta para reformar las fracciones del artículo 34 y 35 de la ley que ordena la oportuna intervención con los hombres que deciden ejercer la violencia en el hogar en el ámbito familiar desde otro enfoque, y no solo con el foco en la víctima, ya que se ha evaluado a nivel internacional como programas exitosos. Citó el caso de Chile como resultado positivo en la implementación de este enfoque. 

La investigadora aseveró que existe una gran resistencia a este tipo de intervenciones, por lo que representa un área de oportunidad combatir estas resistencias. 

Reconoció que existen de igual manera críticas a dicho enfoque en el sentido de que algunas investigadoras lo señalan como benevolencia hacia el agresor. También la crítica se hace en el sentido económico, puesto que generalmente los presupuestos gubernamentales para combatir la violencia contra las mujeres a nivel internacional son reducidos, y destinar además parte de esos recursos para la rehabilitación del perpetrador no convence a algunos grupos de personas. 

Resistencia en la intervención

Sin embargo, la experta en criminología considera que la prevención integral debe provenir desde la raíz; es decir, de un enfoque primario que conjugue atención a la víctima, reeducar a la víctima también, puesto que existen ciertos perfiles victimológicos que al momento de coincidir con un perfil criminológico determinado del agresor, esa relación crimino-dinámica potencia una agresión doméstica en el hogar. 

Consideró a partir de su experiencia que dentro de los programas de intervención a agresores domésticos existe una diversa gama en cuanto a efectividad, algunos con tasas de éxito importante y otros que no han tenido tan buenos resultados.

Aseguró que estas diferencias radican principalmente en el perfil del agresor doméstico, ya que no todos pueden ser sujetos de estos programas si el origen de la violencia que han decidido ejercer tiene como fuente otro tipo de problemas de salud mental, por ejemplo que necesiten de una canalización apropiada a otras instituciones donde puedan ser atendidas esas situaciones clínicas, lo cual repercutirá en el impacto positivo o negativo en cuanto a la efectividad del programa de intervención. 

Añadió que existen tres principios básicos a considerar en cuanto a las intervenciones: una es la correspondiente a reeducar al agresor desde la teoría de género al eliminar esa construcción social a la que estamos expuestos de manera generacional; otro es el impacto de la función del sistema social y de las instituciones de Gobierno, es decir, el compromiso o la falta de él; por último, quien dirige la intervención debe estar capacitada con elementos de formación especializada en psicología y de manera igualmente importante contar con perspectiva de género.

Magnitud del problema mundial

La OMS ha compartido las estimaciones más precisas relativas a la prevalencia de la violencia de pareja y la violencia sexual, y establece que se derivan de las encuestas poblacionales basadas en los testimonios de las víctimas. 

En un análisis llevado a cabo en 2013 por la OMS en colaboración con la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y el Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica, en el que se utilizaron los datos de más de 80 países, se observó que, en todo el mundo, una de cada tres mujeres (el 35 %) había sido objeto de violencia física o sexual dentro o fuera de la pareja.

Estimación mundial y regional 

Estos datos obtenidos por la OMS señalan que un tercio (30 %) de todas las mujeres que han tenido una relación ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja. 

Las estimaciones de prevalencia de la violencia de pareja oscilan entre el 23.2 % en los países de ingresos altos y el 24.6 % en la región del Pacífico Occidental, al 37 % en la región del Mediterráneo Oriental y el 37.7 % en la región de Asia Sudoriental.

El 38 % de los feminicidios que se cometen en el mundo son perpetrados por la pareja. Además de la violencia de pareja, el 7 % de las mujeres refiere haber sufrido agresiones sexuales por personas distintas de su pareja, si bien los datos a ese respecto son más escasos. Los actos de violencia de pareja y violencia sexual son cometidos en su mayoría por hombres contra mujeres.

  • Machismo.- La violencia contra la mujer en la pareja es un fenómeno registrado en las sociedades a lo largo de la historia.

Violencia contra las mujeres en el hogar

Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como «todo acto de violencia de género que resulte o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada»

El mismo organismo define a la violencia de pareja como el comportamiento de la pareja o expareja que causa daño físico, sexual o psicológico, incluidas la agresión física, la coacción sexual, el maltrato psicológico y las conductas de control.

  • Riesgos.- Los factores de riesgo de violencia de pareja y violencia sexual son de carácter individual, familiar, comunitario y social.

Recomendación

La OMS recomienda que instancias políticas y el sector de la salud adopten medidas para reducir el coste humano y sanitario del problema, entre otras cosas integrando planes de prevención de la violencia en diversos programas sociales.

Intervención

Se recomienda un conjunto de intervenciones indispensables para modificar los comportamientos y acabar con las desigualdades y normas sociales que perpetúan los malos tratos. También se recomienda integrar planes de prevención de la violencia en las iniciativas que ya estén en marcha dedicadas a la infancia y la juventud (Fuente OMS).

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