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México, un paraíso de contaminantes

Dos expertos en medio ambiente advierten que el país está muy lejos de ser un lugar proambiental, por lo que urge que se tome con seriedad el tema 

Por  David Ortega

México, un paraíso de contaminantes(Foto: El Debate)

México, un paraíso de contaminantes | Foto: El Debate

México.- Nuestro país se ha convertido en un paraíso de los contaminantes. En los últimos sexenios, se ha favorecido a que empresas transnacionales se instalen con todas las ventajas con el fin de atraer la inversión, explicó Omar Arellano Aguilar, profesor titular e integrante del departamento de Ecología y Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Además, afirmó para EL DEBATE que México, al haber firmado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y aunque el convenio va en paralelo con un acuerdo ambiental de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), ha tenido una postura demasiado flexible respecto al manejo de desechos, residuos, emisiones, descargas y contaminantes al ambiente: «Si revisamos las normas ambientales para el control de emisiones, de descargas, de contaminantes, del manejo de residuos e incluso del catálogo de sustancias químicas permitidas en el país, pues no ha habido una política, se ha quedado estancado, y eso ha favorecido que las grandes transnacionales, que algunas de ellas vengan aquí a hacer lo que se les viene en gana», destacó Arellano.

El investigador mencionó que este es un problema e incluso una preocupación a nivel internacional, por lo cual en los dos últimos años México ha tenido la visita de relatores especiales de Naciones Unidas especializados en el tema de sustancias químicas, de contaminación ambiental y de derechos laborales: «El Toxitour, recorrieron las zonas más contaminadas del país para constatar que aquí en México no ha habido una política seria sobre el control de contaminantes», agregó.

El especialista de la UNAM comentó a EL DEBATE que por ello él y otros representantes en pro del medio ambiente en México firmaron una carta para exigir que nuestro país firme una enmienda, porque a la luz del desempeño ambiental, en términos de sustancias químicas del país, realmente no se ve un avance o una posición clara. Lo que significaría: «El riesgo es que México siga siendo el patio trasero de los contaminadores».

Esto porque recientemente se ha puesto en el ojo público la falta de la firma de ratificación de México en el Convenio de Basilea, que es un Acuerdo Multilateral sobre Medio Ambiente (Amuma) por medio del cual 170 países dentro del sistema de Naciones Unidas convinieron proteger el medio ambiente y la salud humana de los efectos nocivos provocados por la generación, el manejo, los movimientos transfronterizos y la eliminación de desechos: «Dentro de este convenio se busca que los países de la OCDE se comprometan a no enviar residuos plásticos a países que están fuera de la OCDE o los que no quieren recibir estos residuos, porque no tienen las capacidades para el manejo, reciclaje o su eliminación». 

Para Miguel Rivas, líder del proyecto de Océanos sin Plásticos de Greenpeace México, nuestro país tiene que ratificar el Convenio de Basilea, el cual regula el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos para su eliminación. En este convenio, una de las enmiendas es el manejo de plásticos que prohíbe a los países tirar estos residuos fuera de sus fronteras; mejor dicho, como exportar basura. 

Luego de que China dejara de reciclar estos desperdicios y anunciara que ya no quiere ser uno de los basureros del mundo, se volvió muy importante que México firme el convenio y no importe deshechos, subraya Rivas: «El hecho de que México no ratifique esta enmienda sobre plásticos y que no haya firmado todavía el Convenio de Basilea nos deja con una puerta abierta a que México sea el receptor de estos residuos que vienen de Estados Unidos, o que podrían venir de otros países, y más aún cuando en México se disputan cosas como si fueran medioambientalmente sustentable, que son cosas como quemar residuos para producir energía», mencionó el activista de Greenpeace.

En ese sentido discrepa Arellano, pues expone que el hecho de que México no ha firmado el Convenio de Basilea no significa que se convertirá en el basurero de Estados Unidos, no es «blanco o negro», señaló, ya que este convenio abarca diferentes tipos de residuos, como clínicos, médicos, fármacos, biocidas, órgano clorado, solventes orgánicos, asbestos, metales pesados tóxicos, cianuros y una gama amplia.

El espíritu del Convenio es cuidar que los estados no estuvieran haciendo una transferencia de residuos sin que se supiera a dónde iban a parar. 

Implicaciones

México, al firmar este convenio internacional en los 90 y ratificarlo más adelante, asumió la responsabilidad de que en caso de transferir residuos peligrosos tiene que dar aviso y el estado que lo reciba tiene que aceptarlo; también que nuestro país recibe residuos peligrosos, tiene que aceptarlo y tener la información disponible.

«Al ser miembro México de la OCDE, no puede mandarlo a Micronesia, Guatemala o El Salvador», explicó el académico de la UNAM. 

México ha tenido un papel no muy exitoso en las series internacionales ambientales, que se refiere a convenios como Basilea, de Rotterdam o de Estocolmo. Realmente no podemos ahorita saber cuáles serían las implicaciones económicas o ambientales de no haber ratificado esta enmienda, indicó.

El también activista en medio ambiente Omar Arellano Aguilar destacó que puede ser que la ratificación obedezca a que existe un mercado importante de reciclado de plásticos en México, «puede ser que no se ha valorado el impacto económico al sumarse a una enmienda sobre plásticos», agregó.

Son escenarios en los que la Secretaría del Medio Ambiente, la de Relaciones Exteriores y la de Economía tendrían que comunicar cuál ha sido la razón de no firmarlo, dijo. «México, en las reuniones sobre medio ambiente internacionales, es un país que siempre se queda en la ambigüedad, postura que no obedece a un país que le urge tener políticas ambientales más serias y frenar sus problemas ambientales generados por la contaminación química en ríos, atmósfera, que tiene confinamientos de residuos peligrosos, que han sido denunciados por las comunidades que no cumplen con los estándares internacionales o que las manifestaciones impacto ambiental han sido aprobadas a modo».

El negocio de la basura en México

Para el ambientalista Miguel Rivas, de la asociación internacional Greenpeace, existe un falso discurso sobre el medio ambiente o de economía circular, por lo que advirtió que se podría sospechar que México tiene la intención de traer basura de otros lados para quemarla y convertirla en energía, situación muy negativa, agregó: «Ya de por sí México presenta problemas con el manejo de sus propios residuos, pues los porcentajes de reciclaje son muy bajos. Quemar la basura significa obtener esta falsa sensación de que la basura desaparece y que ecológicamente se va a convertir en energía», destacó. Cuando esa opción afectaría la biodiversidad, la calidad de suelos, del aire, además de que contamina las napas subterráneas (cuerpos de agua subterráneos). 

Aunado a ello, Rivas expone que cuando se quema la basura no solo se afecta la calidad del aire, sino que aumenta la cantidad de dióxido de carbono (CO2), ello provoca que haya toxinas producto del proceso de combustión, algunas de ellas son moléculas muy complejas que terminan siendo en muchos casos precursores de enfermedades cancerígenas y de afectación al crecimiento de cultivos, explicó.

El experto mencionó a EL DEBATE que los intereses que existen detrás del tema de la basura y el medio ambiente siempre refiere ser un problema político económico, y, en este caso, el negocio de la quema de residuos es una práctica vigente en México, ya que varias cementeras lo que hacen hoy en día es ahorrar el combustóleo que usan para producir cemento quemando basura, incluso residuos orgánicos, indicó. 

Rivas destacó que, entre 2010 y 2019, México importó 10.5 millones de toneladas de residuos, por lo que al no firmar este convenio de Basilea y dejar abierta la puerta a la posibilidad de recibir los deshechos de otros lugares, podría significar que este número aumentará hasta cuatro veces más.

En cuanto a la nueva disposición que han adoptado varias ciudades como la capital del país de prohibir el uso de bolsas de plástico de un solo uso, el experto destacó que «una prohibición por sí sola no salva a las tortugas ni al planeta, lo que hace esta prohibición es abonar a que menos cantidad de residuos de este tipo vayan a parar a los ríos», mencionó.

«No cambia la dinámica de consumir y tirar, y eso no va a cambiar, va a cambiar en realidad cuando nosotros entendamos que menos es más; que lo que tenemos que hacer es que las cosas duren, que tengan una vida más larga, no que rápidamente vayan a parar a estos basureros o estos incineradores pensando que el ciclo de economía circular se cierra quemándolos», afirmó.

  • Importación de basura.- Entre 2010 y 2019, México importó 10.5 millones de toneladas de residuos, informó Miguel Rivas, de Greenpeace México.
  • Convenio de Basilea.- Acuerdo Multilateral sobre Medio Ambiente (Amuma) por medio del cual 
  • 170 países dentro del sistema de Naciones Unidas se comprometen a proteger el medio ambiente de los efectos nocivos provocados por la eliminación de desechos y movimientos transfronterizos.

Fuertes multas en Ciudad de México

Las personas que comercialicen, distribuyan o entreguen bolsas de plástico en la Ciudad de México podrán recibir multas económicas desde los 43 mil 440 pesos, hasta llegar a los 173 mil pesos, señaló la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) en enero pasado, publicó Reforma. 

En tanto, la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) ha realizado visitas de inspección en negocios. Las inspecciones buscan constatar que los comerciantes acaten las reformas realizadas a la Ley de Residuos Sólidos que entraron en vigor el 1 de enero de este año, que ahora prohíben la distribución, la comercialización y la entrega de bolsas de plástico desechables.

Tras las visitas, veinte tiendas han sido apercibidas por autoridades porque entregaban a clientes bolsas de plástico desechables con la leyenda de «bolsa reutilizable», que no están permitidas.

El dato

Ese año se aprobó en Sinaloa la reforma a la Ley de Residuos del Estado, que establece la salida gradual de bolsas plásticas, popotes, contenedores de unicel y desechables en general para disminuir los efectos negativos de la contaminación de los ecosistemas marinos por estos materiales. De esta forma se prohibieron los plásticos de un solo uso. 

  • 175 mil pesos es el tope máximo de  las multas consideradas en Ciudad de México por comercializar, distribuir o entregar bolsas de plástico desechables.
  • 2021 año en el cual entrarán en vigor otras reformas ambientales en la Ciudad de México donde se prohíbe el uso de toda clase de utensilios de plástico, como popotes, cubiertos, platos, charolas, cápsulas de café de un solo uso y hasta aplicadores de tampones. Fuente: Reforma.

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