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Pascual, "viejo, mi querido viejo, ahora ya caminas lerdo"

Policías Municipales de Rincón de Romos, Aguascalientes, rescatan a Don Pascula quien cuenta con 81 años de edad y tras una caída ya no se pudo levantar

Por  Carolina Solís

En brazos de un agente policiaco fue cargado Don Pascual, quien lo llevó hasta su patrulla.(Cortesía)

En brazos de un agente policiaco fue cargado Don Pascual, quien lo llevó hasta su patrulla. | Cortesía

 

Rincón de Romos, Aguascalientes.- ¿Cómo no evocar a esa emotiva canción que hiciera famosa Piero en 1975? Hoy se dio a conocer que Pascual, un abuelito de 81 años de edad, fue encontrado en el monte del municipio de Rincón de Romos, Aguascalientes, tras caer y no poderse levantar debido a que sus rodillas ya no tuvieron las fuerzas que poseían varias décadas atrás.

Empolvado, recostado bocarriba y haciendo la mayor fueza con su brazos para de nuevo ponerse de pie es cómo hoy fue encontrado el octagenario por Policías Municipales de Rincón de Romos, quienes -para fortuna del anciano- realizaban un recorrido de rutida por la carretera estatal número 90, de Aguascalientes.

"Yo lo miro desde lejos, pero somos tan distintos, es que él creció con el siglo con tranvia y vino tinto"

Una vez que los policías acudieron hasta dónde se encontraba Don Pascual, de inmediato le auxiliaron y le preguntaron qué había pasado: "Iba para El Saucillo pero me caí y ya no me pude levantar... ¡Me duelen mucho mis rodillas!", les respondió él.

Pronto uno de los uniformados lo abrazó, lo acomodó sobre sus hombros y metros más adelante lo sentó sobre el asiento trasero de su patrulla. Mientras tanto, su otro compañero solicitaba ayuda médica al Issea.

A medio camino, rumbo a la la cabecera municipal, una ambulancia los encontró y Don Pascual fue atendido de sus dolencias por paramédicos de la ambulancia ECO 340, quienes le diagnósticaron artrosis bilateral de rodillas.

"La edad se le vino encima, sin carnaval ni comparsa... El dolor lo lleva dentro y tiene historias sin tiempo, Viejo ¡mi querido viejo!"

Pese a los contratiempos, finalmente Don Pascual llegó a su destino: la casa de su hermano a quien iba a visitar a El Saucillo.

Las muestras de afecto y agradecimiento no se hicieron esperar hacia los uniformados, quienes se convirtieron en el ángel de la guardia de Don Pascual.

 "Es un buen tipo mi viejo, que anda solo y esperando, tiene la tristeza larga, de tanto venir andando... Yo soy tu sangre mi viejo, soy tu silencio y tu tiempo... Viejo, ¡mi querido viejo!"

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