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Violencia de género en cuarentena por coronavirus en México

Especialistas entrevistadas por EL DEBATE señalan que el aislamiento, aun cuando es voluntario en México, da poder a un agresor dentro de espacios privados, como para realizar violencia de género.

Por  Lorena Caro

Toque la imagen para ver la información completa.(Ilustración El Debate)

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Sinaloa.- Miles de mujeres violentadas en México han sido sumergidas por años en un aislamiento en el cual el silencio y el miedo proliferan antes que poder acceder a cualquier tipo de salvamento. Hoy, a esa realidad se suman los confinamientos voluntarios, recomendados por la autoridad mexicana, para prevenir la propagación del COVID-19, y el panorama desde el hogar para su seguridad es poco alentador. 

Tanto expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como especialistas entrevistados por EL DEBATE, han señalado que, en tiempos de contingencia sanitaria, la violencia doméstica se intensifica en un contexto en el que las estrategias de políticas públicas por parte del Estado mexicano son insuficientes, sumado al trabajo parcial que está realizando en este momento el sistema de justicia en el país. 

Tiempos de silencio

Urenda Queletzú Navarro Sánchez, experta en humanidades, ciencias penales y política criminal, mencionó en entrevista para EL DEBATE que en la medida de que no se haga difusión en el país sobre formas de atención integral a las mujeres violentadas, incluida la salud mental, y paralelo a las estrategias del Gobierno para atender la emergencia sanitaria, sí se dará un silencio en ellas durante la contingencia por COVID-19: «Si de por sí las mujeres no estando en contingencia se encuentran, digamos, privadas en muchas ocasiones de poder colocar una denuncia por múltiples factores, mucho más cuando la movilización se hace difícil y cuando la medidas del Gobierno no llegan a todas, porque no todo mundo tiene también acceso a las tecnologías de la información, de pronto creemos que sí», señaló. 

El organismo civil Red Nacional de Refugios registra que durante este inicio de aislamiento han tenido un aumento del 25 al 30 por ciento en líneas de atención telefónica relacionadas con la violencia en casa.

Esta red cuenta con refugios agrupados, públicos y privados, que se encuentran en las 32 entidades de la república mexicana y en la Ciudad de México, Urenda Queletzú, también investigadora de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, destacó que, aunque el aislamiento en México es voluntario, factores socioeconómicos, los roles de cuidado de los hijos y del hogar, así como las adicciones, pueden generar situaciones de conflicto.

Detalló que el factor socioeconómico obedece a quien tiene la jefatura en el hogar y satisface las necesidades: «Puede apuntalar a que si proveer depende del hombre y no tiene mucha participación dentro del hogar ni una buena relación al interior, y se le manda al descanso o tiene un ingreso de carácter informal que le manda a que se provea al interior, esto puede generar situaciones de conflicto, y eso lo podemos observar también si la jefatura está a cargo de una mujer», explicó. 

También dijo que muchos padres no están acostumbrados a cuidar o convivir con sus hijos, así como a sobrellevar de forma equitativa las tareas del hogar, que es cuando se puede pensar o ser más exigentes hacia las mujeres. Sumó además el factor ocio y el consumo de alcohol y de drogas, que son generadores de violencia.

Nadine Gasman, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres, destacó el pasado 26 de marzo en conferencia nacional que, en los trabajos domésticos y cuidados, las mujeres dedican 39 horas a la semana, y los hombres únicamente 14 horas, con un aumento en los últimos años de solo siete minutos por parte de ellos.

Asimismo, indicó que las estadísticas han revelado que los hombres que se encargan de sus hijos e hijas, que realizan labores domésticas, son menos violentos. De acuerdo con Inmujeres, el 29 por ciento de los hogares en México son dirigidos por una mujer; es decir, 9 millones 266 mil 211 hogares.

Abandono legislativo

La experta en defensa legal con perspectiva de género Ángela Guerrero, integrante del Centro de Estudios y Acción por la Justicia, indicó que la emergencia sanitaria no permitió, o al menos no deja ver, alguna estrategia específica para tratar la violencia intrafamiliar en espacios de aislamiento. 

La especialista mencionó que la autoridad mexicana, al detener actividades en los puntos clave del sistema judicial del país, rompe el vínculo para algunos trámites, como por ejemplo órdenes de restricción u otro tipo de medidas que pudieran hacerle frente a casos extremos de violencia: «Entonces, aun cuando están abiertos los Centros de Justicia, la atención a víctimas, mientras no tengas vinculadas a las autoridades, resultaría muy ineficaz poder hacer este vínculo. Básicamente, la situación a la que nos enfrentamos nos mostrará un alza importante en el tema de violencia hacia las mujeres dentro de los espacios privados», sostuvo. 

Para EL DEBATE, consideró que el Gobierno está trabajando al mínimo posible, y aun cuando en el decreto de emergencia sanitaria se establece la impartición de justicia dentro de las actividades esenciales, sostuvo que no resulta eficaz para los casos en los que las mujeres tengan que ir a levantar una denuncia simplemente por el traslado. 

Ángela Guerrero hizo hincapié en que sí hay muchas mujeres que no pueden mantenerse en casa por las actividades que realizan, pero también que no pueden mantenerse en casa por el nivel de violencia en su hogar: «Esperemos que los Gobiernos estatales, municipales, pudieran no nada más abrir centros de aislamiento voluntario por COVID-19, sino centros de aislamiento voluntario por una situación vinculada a eso, de alguna manera pudiéramos hacer frente a esta epidemia, pero también cuidando a esta situaciones de violencia que hay».

Espacios seguros 

Respecto al tema de refugios para mujeres violentadas que puedan ser una opción para las mujeres en este periodo de aislamiento y de suma importancia para graves problemas como el feminicidio, Flor Rodríguez, representante de la asociación civil a nivel nacional Repara Lumea, señaló en entrevista para EL DEBATE que la Secretaría de Hacienda no ha liberado los 405 millones de pesos que ya se aprobaron en el Congreso para destinar recursos a dichos refugios. El Gobierno —dijo— no ha tomado las medidas necesarias, y sin recursos, ¿cómo se va a afrontar el problema?, cuestionó. 

Asimismo, consideró que los municipios y los estados se encuentran limitados, ya que desde el Gobierno federal no se ha cumplido con lo estipulado, y sin ello es muy complejo poder atender no solo a las mujeres, sino también a los niños, a las niñas y a los adolescentes que las acompañan: «Deberíamos hacer un llamado a la Secretaría de Hacienda a que libere esos recursos, porque los procesos administrativos no pueden estar por encima de los derechos humanos ni de la salvaguarda de la seguridad y la vida de estas mujeres», reafirmó. 

La especialista coincidió al señalar que el aislamiento es un medio de control para el agresor, porque las mujeres, en este caso, se ven forzadas a convivir todo el tiempo con el agresor, lo que genera ambientes tensos, de estrés, y aunado al ambiente económico, no se puede hacer más que quedarse en casa. 

Palabra de auxilio

Repara Lumea recomendó en su «Guía de apoyo para las víctimas de violencia doméstica durante la cuarentena», entre otros puntos, el uso de una palabra clave como método de auxilio. Flor Rodríguez detalló que las personas más cercanas de quienes sufren violencia doméstica lo saben, porque es un ciclo que se repite: «Hay que platicarlo previamente con las personas que sabemos que viven en este ambiente de violencia y decirles, hacerles saber que, ante cualquier necesidad y emergencia, qué palabra usarían para pedir ayuda. Es de mucha ayuda porque hace sentir a la víctima más segura, y no decir lo que está pasando en realidad y por seguridad de ella ante el agresor», explicó. 

Además, la guía indica que la violencia doméstica es progresiva; es decir, escala y no retrocede, por eso hace el llamado desde la sociedad a estar alertas y auxiliar; pero también a la mujer víctima de pedir ayuda sin importar el día y la hora.

En su última actualización, hasta febrero del 2020, el Secretariado Ejecutivo reportó que se realizaron 35 mil 362 llamadas de emergencia a la autoridad relacionados con violencia de pareja, como maltrato físico, sexual o emocional, y comportamientos controladores por un compañero íntimo. 

Por ahora, los números destinados a emergencia en caso de violencia hacia la mujer por parte de la autoridad es el 911, pero ha delimitado también teléfonos en cada entidad. En Sinaloa, los números proporcionados son: 752 06 72 o 752 06 85 y (667) 688 2633 Ext.: 206

ONU alerta sobre violencia doméstica en contingencia 

La Organización de las Naciones Unidas informó en un comunicado que el coronavirus en todo el mundo golpea tres veces a las mujeres: por la salud, por la violencia doméstica y por cuidar de los otros. «Para demasiadas mujeres y niños, el hogar puede ser un lugar de miedo y abuso. Esa situación empeora considerablemente en casos de aislamiento, como los bloqueos impuestos durante la pandemia del COVID-19», advirtió la relatora especial de la ONU sobre la violencia contra la mujer, Dubravka Simonovic. 

Asimismo, destacó que el riesgo se agrava en un momento en el que no hay o hay menos refugios y servicios de ayuda disponibles para las víctimas, menos intervenciones policiales y menos acceso a la justicia, ya que muchos tribunales están cerrados. 

La experta de la ONU agregó que, para muchas mujeres, las medidas por COVID-19 han aumentado el trabajo doméstico y el cuidado de niños, parientes ancianos y familiares enfermos. 

«Las restricciones de movimiento, las restricciones financieras y la incertidumbre generalizada envalentonan a los perpetradores y les proporcionan poder y controles adicionales», dijo. 

La directora del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Natalia Kanem, explicó en un comunicado que quienes están sufriendo más en esta crisis de salud pública son las embarazadas, que necesitan atención prenatal, pero no saben si es seguro ir a la clínica, los refugiados y las personas mayores.

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