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¿Cuántos errores cometes con tu corbata?

ESTILO

El Universal.- Seamos honestos. Una buena parte de los hombres que suelen vestir a diario traje y camisa ven a la corbata como un verdugo. Sin embargo, éste es uno de los pocos accesorios con que cuenta el hombre para darle un toque personal a su atuendo. Gracias a esta pieza se puede inyectar de nuevos bríos a un traje y, de esta forma, hacerlo lucir diferente.

El origen de la palabra francesa "cravate" -en español, corbata- es una deformación del vocablo "croata", ya que en el reinado de Luis XIV, el regimiento real croata inició la moda de utilizar una tela con encaje amarrada al cuello. Este ornamento desapareció poco después y fue sustituido por un pequeño listón que era usado con camisas de cuello alto.

Posteriormente, en la época de la Revolución Francesa, la corbata se convirtió en un accesorio extravagante. Fue hasta 1930 cuando asumió su forma actual. La maison Hermès, por ejemplo, comenzó a elaborarla con el fin de "salvarles el día" a los jugadores de un casino ubicado frente a su local de Cannes y en el cual no se les permitía la entrada a los hombres que no trajeran una. Sin duda, un símbolo de distinción masculino.

LA CORBATA IDEAL

A pesar de que muchos hombres utilizan a diario este accesorio, pocos son los que saben identificar una buena corbata y elegir los colores más polivalentes. Independientemente de la edad y el estilo personal, todo caballero debe tener en su clóset, al menos, dos piezas de color sólido, una a rayas y otra más con motivos.

El rojo es el color por excelencia para este complemento, ya que "visualmente atrae mucho la atención y es muy fácil de combinar con camisas desde un color azul claro hasta blanco", señala Gabriela Esmenjaud, coordinadora senior de producto de la marca italiana Scappino.

En los últimos años, los hombres le han perdido, afortunadamente, el miedo al rosa, un color siempre en tendencia y que aporta osadía al atuendo formal. Para quienes suelen ser más conservadores, el azul marino resulta muy versátil para llevar con camisas de distintas tonalidades.

Los caballeros que no dominen el tema de los colores, y que teman causar impresión por las razones incorrectas, deben alejarse de tonos vibrantes como el verde limón, amarrillo o naranja, los cuales no son imposibles de combinar pero reducen las posibilidades de acertar. "Es importante tener siempre presente que los colores de la corbata deben armonizar con los de la camisa", apunta la especialista.

Al estar en la tienda, se debe revisar el peso de la corbata y la calidad de la tela. Asimismo, es recomendable apostar por piezas elaboradas ciento por ciento con seda, ya que "una buena seda no se arruga y tiene caída, que es a final de cuentas lo que distingue a una corbata de las demás", concluye Esmenjaud.

Para su cuidado, Gabriela Esmenjaud, coordinadora de producto de Scappino, aconseja:

- Exponerlas al vapor y no plancharlas directamente

- Llevar a la tintorería para un lavado en seco en caso de manchas

- Guardarlas en el clóset dobladas a la mitad o enrolladas

- Nunca guardarlas con el nudo hecho porque esto deforma la pieza.