Estilo y vida

Ideas para una nueva realidad: Consumismo en la era de la Covid-19

Esly Ponce de León comparte su reflexión sobre el mundo que nos depara después de la pandemia de Covid-19 y su relación con el consumismo.

Por  Esly Ponce de León Gutiérrez

Las compras de pánico suelen darse en alguna crisis. La pandemia por covid-19 ha sido una de ellas. (Pixabay)

Las compras de pánico suelen darse en alguna crisis. La pandemia por covid-19 ha sido una de ellas.  | Pixabay

Sinaloa.- Sin duda, la crisis provocada por la pandemia de la covid-19 ha tenido múltiples impactos y enfoques. Será un punto de referencia en la historia de las democracias occidentales y un tema de estudio en cuanto al equilibrio geopolítico a nivel global. El mundo como lo conocíamos, ya no será más. Dinámicas construidas dentro de nuestro modelo de convivencia han perdido vigencia.

Lo claro desde la perspectiva sociológica es el hecho de que nuestra vida privada y social —en el modo en que nos relacionamos, convivimos, producimos y consumimos— no volverá a ser lo mismo. 

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Las compras de pánico suelen darse en alguna crisis. La pandemia por covid-19 ha sido una de ellas. 

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Por ejemplo: al inicio del confinamiento, en el 2020, en Auckland, Nueva Zelanda, el gasto en supermercados se disparó un 40 por ciento en comparación con los datos del 2019. En Malasia, las ventas semanales de gel antibacterial se dispararon con un aumento del 800 por ciento a la semana.

Las compras de pánico son un fenómeno colectivo a nivel global suscitado durante las crisis. El neoconsumidor, mientras más compra, adquiere mayor conciencia ecológica y preocupación sanitaria. Al consumidor le interesa el planeta y su entorno inmediato. El exceso de información circulante genera una contradicción y una perplejidad en el ciudadano, que, en vez de comprar de manera impulsiva, actúa con cautela e incertidumbre en sus decisiones” (Lipovetsky, 2020).

Para C. Writght Mills, el hombre común vive con una constante sensación de estar atrapado. Lo aqueja un malestar que se le presenta en formas de un problema poco comprensible: alzas de precios en productos de primera necesidad, crisis familiares, desigualdad económica y social, etc. Las posibilidades de acción para llevar al cambio se gestan en su vida privada. Resultando frustrante, pues, los individuos no poseen los recursos intelectuales para comprender que lo que le pasa tiene que ver con la manera que están organizadas las instituciones sociales, el mercado y el sistema económico de la sociedad en la que vive. 

¿Cómo será nuestra relación con el consumo después de la covid-19? Debemos analizar no solo el consumo en distintas etapas de la pandemia, sino que debemos de conocer la relación con lo que consumimos, qué cambió y para qué consumimos. Nuestra relación con el consumo está pasando por una etapa crítica, en la que los efectos colaterales y reales del consumo indiscriminado se hicieron presentes en el medio ambiente, en nuestra conciencia individual y social, e impactaron cada parte de nuestra vida. 

Por más que nos rehusemos a creerlo, el consumo no es algo de una elección que venga de algo racional. Esto es una acción colectiva que se ve movida por múltiples influencias que determinan nuestros gustos y elecciones. 

La pandemia no nos hizo consumidores más conscientes, al contrario, nos alejó por mucho de ello.

El reto de la sociedad postcovid se tiene que centrar en satisfacer la demanda mundial de alimentos, energía, agua, medicamentos y materias primas, minimizando los efectos adversos hacia la biodiversidad.

Después de esta crisis, nos hemos dado cuenta de que lo que parece seguro no lo es. Contamos con la posibilidad de tomar conciencia para llevar a cabo cambios en los patrones de consumo, evitando el consumo de manera individualista y practicar un consumo sustentable, donde todos tengan la misma capacidad de adquisición, aunque esto resulte difícil por factores como la desigualdad social o la distribución desigual de riqueza. 

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Desde la sociología del desarrollo sustentable quizá podríamos proponer incrementar el consumo de bienes y servicios que satisfagan nuestras necesidades básicas, consumiendo en sociedad y no dentro de un aislamiento individual. Un ejemplo que podemos citar es que durante la pandemia provocamos desabasto en productos indispensables o de primera necesidad, satisfaciendo solamente nuestras necesidades a través de las compras de pánico, dejando sin oportunidad a otras familias de adquirir estos productos básicos. 

El consumo sustentable sería más fácil si tuviéramos la información de las condiciones sociales y ambientales en las que son elaborados los productos que compramos o los servicios que utilizamos.  El futuro que nos espera y les espera a nuestros nietos si no enfrentamos el presente, puede ser el de quedar sin recursos, sublevarse,  aumentar la emigración o la tasa de mortalidad, y ninguna de las tres es aceptable. (A., 2010). 

Esly Daniela Ponce de León Gutiérrez.
Edad: 23 años.
Trayectoria: 
Estudiante de la Licenciatura en Sociología, participante en foros de discusión sobre temas de análisis políticos y sociales, como feminismo y violencia de género. Activista por los derechos humanos y equidad de género, impulsora de la participación ciudadana y estudiantil.
Foto fuente: Cortesía

 
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