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La separación temporal: ¿Es efectiva?

AMOR

Separse por un tiempo es una determinación que algunas parejas consideran cuando enfrentan una crisis que les lleva a plantearse la posibilidad de terminar definitivamente.

¿Es una buena idea? Algunas parejas optan por separarse temporalmente cuando se encuentran atrapadas en luchas sin cuartel. ¿Se trata de una medida que ayuda a conciliar a los cónyuges? O es más bien ¿una manera para enmascarar una decisión de divorcio?

Todas las relaciones sentimentales conocen sus altibajos. Pero en algunas las tensiones se van acumulando y las parejas no hacen más que discutir de modo que su convivencia acaba siendo insoportable. Una separación temporal es el periodo en el que la pareja decide vivir temporalmente separada como una manera para quitarle presión a una situación complicada.

A veces esa decisión sirve para solapar una separación ya decidida para no causar un escándalo en la familia o bien para evitarse a sí mismos el sufrimiento que conlleva una separación definitiva. No obstante, para otras parejas la decisión de separarse temporalmente les sirve para superar sus problemas. A veces los sentimientos negativos, como rencor, decepción, frustración e impotencia, son tan fuertes y se han acumulado por tanto tiempo, que las parejas no consiguen hablarse normalmente. Están atrapadas en un patrón negativo que cualquier intento de hablar no hace más que echar leña al fuego. Necesitan cierta distancia para volver a ser capaces de comunicarse o bien ¡para aprender a hacerlo! Al separarse ocurre lo que pasa cuando se quita la tapa de un cazo: la temperatura empieza a disminuir. La distancia física y también la soledad son los factores que ayudan a que vean sus problemas con más claridad. La separación temporal les sirve principalmente a las parejas que estén dispuestas a examinar lo que no funciona en su relación.

Puede ser algo bueno, siempre que se cumplan ciertas condiciones. Mary Ann Martínez, consejera profesional especialista en terapia sexual y de pareja, explica que ha recomendado a sus pacientes alejarse temporeramente por diferentes razones. La principal es evitar que emociones fuertes les lleven a tomar decisiones bajo premisas incorrectas, como puede ocurrir durante un arranque de ira.

Pero además, una separación temporera puede dar un espacio, a veces necesario, para ordenar ideas y sentimientos. Paradógicamente, esta es la razón por la cual algunas personas pueden resistirse a la idea.

"Separarse es un arma de doble filo. A veces ayuda a que las aguas bajen de nivel. Otras, es todo lo contrario: uno o ambos pueden expresar que se sienten muy bien, como si se quitaran un peso de encima", indica la consejera.

Frente a ambas posibilidades, cada pareja debe escoger si alejarse puede ser una alternativa a su situación. Eso sí, para que haya mayores probabilidades de reconciliación deben mediar ciertos acuerdos. "La separación no es irse a tener vida soltero un rato para luego regresar", aclara Matínez.

Cuando la pareja se decide darse un tiempo, debe ponerse de acuerdo sobre determinados puntos prácticos. Para empezar deben hablarse honestamente sobre la finalidad por la que deciden tomarse un respiro (por ejemplo, para analizar lo que va mal, mirar si queda todavía suficiente base para continuar, etc.). También deben llegar a un acuerdo sobre temas como la custodia, las visitas del padre (o de la madre), los encuentros entre la pareja y su frecuencia; quien se ocupa de los asuntos financieros, visitas al pediatra, reuniones del colegio, etc. Algunas parejas optan por no verse apenas o solo para las visitas de los hijos. A otras les gusta verse con regularidad y evaluar su situación. En general es bueno mantener cierta comunicación, pues ayuda a mejorar su relación. No obstante verse a diario disminuye la utilidad de la medida y si la pareja decide a los pocos días volver a vivir, sin duda recaen en los mismos patrones de comunicación erróneos de siempre. Algunas parejas deciden durante la separación temporal seguir una terapia familiar. Les ayuda a entenderse mejor a sí mismos y a la pareja y les facilita el romper con patrones de convivencia negativa.

Adopta una actitud positiva frente a la separación y no la observes como el comienzo del final. Percíbela como una oportunidad para recargar las baterías y prepararte para el trabajo futuro. Dedícate tiempo después del trauma de pasar por discusiones y disputas, y no te olvides de pasar tiempo con tus amigos y familia y así desarrollar o revivir intereses fuera de la relación.