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¿Nieve o helado, cuál es la diferencia?

COCINA

El Universal.- Tanto las nieves como los helados tienen una gran historia en México. En el caso de las nieves, se dice que las preparaban las culturas prehispánicas con el hielo producido en las faldas de los volcanes.

Comenzaron como raspados a los que se les agregaba algún jarabe de sabor.

Después se inventó la técnica de poner hielo con sal en una tina de madera, en seguida colocar un bote de metal y agregar un licuado de sabor. El nevero mueve el licuado con un palo de madera de manera que se va creando el hielo y éste va subiendo por las paredes del bote, hasta convertirse en nieve.

La historia del helado también tiene como base el hielo de las montañas mezclado con miel y frutas; en Bagdad, le daban el nombre de sharbets, que significa bebida. Fue hasta que un cocinero francés mezcló el hielo con leche y creó lo que hoy conocemos como helado.

No obstante, está formado de leche batida concentrada, que se endulza y se congela; se puede hacer de diversos sabores y tamaños. En 1660, se abrió el primer café Procope, en París, donde un italiano llamado Procopio vendía helados. En 1700 éstos llegaron a Estados Unidos para hacerse famosos, de la mano de los inmigrantes italianos.

A diferencia de las nieves, que se preparan casi siempre artesanalmente, los helados se preparan en una máquina. En 1846, Nancy Johnson inventó la heladera automática; marcó el inicio de la producción industrial.

Virtudes Nutrimentales

Los especialistas en nutrición coinciden en que cualquier alimento que se consuma en exceso es dañino.

Por eso, si se consumen de forma moderada y en la proporción adecuada, las nieves y los helados pueden ser un complemento nutritivo.

Las nieves sólo utilizan frutas naturales, en algunos casos leche, azúcar y agua; los helados, además de dichos ingredientes, tienen grasas vegetales generalmente.

De hecho, ambos se consideran fuente importante de diferentes vitaminas, energía calórica, proteínas de alto valor biológico y minerales (calcio, magnesio, sodio, potasio, etcétera).

Su valor calórico depende de sus componentes, pero generalmente es bajo.

Por lo tanto, en esta época de calor no hay pretexto para no disfrutar de una nieve o un helado, pues hay más de 60 sabores, desde los clásicos, hasta los exóticos, pasando por los enchilados.