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Las altas calificaciones no necesariamente definen a los estudiantes

Por  Andrea del Carmen Montenegro Sánchez

Niño con buenas notas (foto temática).

Niño con buenas notas (foto temática).

Lo que todo estudiante quiere, y también sus padres, es obtener las más altas calificaciones en todas las materias. Pero, ¿hasta dónde una calificación define a los estudiantes?

“Claro que las calificaciones son muy importantes desde el momento de que el sistema educativo se guía por un número para calificar al niño en cuanto al avance de su aprendizaje, y esto sitúa cuando el alumno aprendió o no aprendió bien, y cuanto aprendió”, indica Margarita Yovellyn Nuñez Rodríguez, licenciada en sicología, sicopedagoga de Secundaria del Colegio San Sebastián, quien aborda el tema.

También hay que considerar que hay un régimen que considera que hay diferentes estilos de aprendizaje en cada niño, así como también diferentes tipos de inteligencias, por lo que en ocasiones, únicamente un número no puede dar realmente cuánto aprendió el niño. Si llevamos la teoría a la práctica, podemos también identificar muchísimo aprendizaje en los estudiantes.

Aplicación

Hay maneras de calificar. Está la cuantitativa, la cualitativa, y la formativa, comenta la experta. Si nos vamos a cada una de ellas, lo que debemos evaluar es como el niño fue evolucionando en su conocimiento, de qué manera está transfiriendo su aprendizaje, lo que aprende en el aula cómo lo lleva a la práctica y lo aplica en la vida diaria. Por que no se trata solamente de memorizar un concepto o un tema para presentar lo que llamamos las evaluaciones, que son los exámenes. Hay problema cuando por ejemplo, el alumno solo estudia un día antes del examen, memoriza la información y ya, saca diez en el examen.

“Porque cuando el niño únicamente a memorizar un tema, esto queda solo a corto plazo en su memoria debido a que no significó nada para el, no fue un aprendizaje significativo, no lo va a llevar más allá del aula, no lo va a transferir a su vida diaria. No va a obtener un conocimiento a largo plazo que le pueda ser útil para vincularlo a sus actividades del día a día”, argumenta la sicopedagoga. No lo va a transferir, el conocimiento no va a ir más allá, no le va a encontrar el sentido de para qué le sirve, no le va ver su utilidad para un futuro.

Lo que se deben plantear es: ¿Para qué aprendo? Cuando el niño llega a identificar y/o el docente le transmite para qué va a aprender, el alumno va más allá de una evaluación sumativa en cuanto a números. Va a empezar a aprender realmente cuando el maestro logre vincular cada uno de los contenidos con la realidad del estudiante; porque lo va a ver tan cotidiano y tan normal que va a empezar a apropiarse de ese conocimiento y se le va a quedar algo más que una simple memorización.

“Aunque claro, hay que tener mucho en cuanta que también hay temas que si deben de memorizarse, tales como son las matemáticas, las tablas, las fórmulas, que en ese caso hay que vincular un tanto memorizar y otro tanto vincular el significado que tiene”, aclara Nuñez Rodríguez.

Interés

Otro punto muy importante a destacar es cuando por ejemplo, tenemos un niño que no logra destacar e una o algunas materias, le va mal, pero realmente este alumno tiene una habilidad u otras habilidades que no tienen nada que ver con esas materias que verdaderamente no le interesan, porque su interés es otro, a veces muy específico desde pequeños. Como que un niño tiene un talento artístico, en la música, la pintura; o deportivo muy marcado, pero pues, no le gustan las matemáticas, y no se le dan, y va bajo en esa materia.

“Dentro de una evaluación se encuentran cada una de las materias, que están en diferentes campos formativos, artísticos, deportivos, verbales, matemáticas, científicos. Y hay niños que pueden no ser buenos en una o unas áreas, pero tener mucha habilidad en alguna o algunas otras áreas y desarrollar un enorme potencial en ellas”, destaca Margarita Yovellyn. Tenemos lo que llamamos las inteligencias múltiples, que pueden ser desde la inteligencia lingüística, visual, logico-matemática, espacial, musical, corporal o kinestésica, intrapersonal, interpersonal, naturalista; en ellas entran el baile, el canto, el arte, el deporte, las matemáticas, las ciencias, cuidado del medio ambiente, etc.

Y en este caso lo que hay que hacer es impulsar, potencializar esas habilidades que si tengan los niños, no aferrase a las actividades que no les interesan.

Error

Lo que no se debe de hacer es presionar al niño, llevarlo más allá de su límite. Todos tenemos la capacidad, y vamos a desarrollar habilidades; pero también límites de los que no vamos a ir más allá sin a veces causar daño. Jamás desvalorizar el esfuerzo del niño, hacerlo menos. “Porque también tenemos padres que se obsesionan solamente por el numerito del examen, de la boleta, por que sus hijos ‘saquen solo dieces’, sin considerar nada más, sin ver como está obteniendo la calificación su hijo. Si realmente aprendió, o copió en el examen, o solo memorizó para darle gusto a sus padres en sacar 10”, enfatiza la especialista. O lo hace a costa de su propio bienestar mental. Porque los padres les transmiten esa obsesión por la calificación a los pequeños, y el niño se estresa demasiado, se preocupa, se angustia; porque esta situación puede llevar al niño hasta la depresión o a la ansiedad. No tienen ni amigos porque cree que solo tiene que estudiar, se aíslan, no se permiten tener un error, y eso es muy perjudicial.

Para Laura Cecilia Aguilar Pineda, licenciada en sicopedagogía, encargada del área de sicopedagogía en Colegio San Sebastián, un número no define la calidad de la persona, un número alto se plasma cuando los alumnos están siendo responsables de la parte académica que les corresponde. Cumplen con tareas, con el trabajo en clase, resuelven actividades de manera rápida, etc. solo es un instrumento de medición. “Lo que nos define como persona son nuestras actitudes, valores, comportamiento, la capacidad de ver y entender lo que los demás nos quieran expresar. La manera en la que nos relacionamos con otras personas y la actitud que tenemos hacia ellos es lo que dice todo de nosotros”, opina Laura Cecilia Aguilar.

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