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Estilo y vida

Terapia del ayuno

SALUD
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Por: EL DEBATE

El ayuno es uno de los mecanismos curativos naturales más antiguos del mundo Empleado para bajar de peso, equilibrar o depurar el cuerpo, es una práctica tradicional desde hace miles de años. Realizado en forma total o parcial, brinda una tregua al organismo que elimina toxinas, se recupera de excesos y gana en lucidez mental y energía.

El ayuno ha constituido siempre una parte muy importante de las religiones y de la medicina. Los maestros taoístas hacían ayunar a sus discípulos durante períodos prolongados, para que purificaran el cuerpo y la mente, antes de exponerles sus técnicas más avanzadas. Los yoguis de la India son bien conocidos por sus ayunos y sus limpiezas de colon.

Los antiguos griegos ayunaban para conseguir salud y longevidad, y sin embargo tenían una envidiable constitución física. Galeno, Paracelso e Hipócrates, padres fundadores de la medicina occidental, practicaban y recetaban el ayuno para todas las enfermedades graves, y lo recomendaban como excelente régimen preventivo. Pitágoras exigía a sus discípulos que ayunaran durante 40 días para purificar cuerpo y mente antes de transmitirles sus más altas enseñanzas. La Biblia menciona el ayuno en 74 ocasiones, y el propio Jesús solía ayunar con frecuencia. Buda también lo practicaba. El ayuno es una respuesta natural y universal ante la enfermedad y la debilidad.

El ayuno, además de ser saludable, produce alegría y paz mental, y permite reorganizar la vida partiendo de esa comunión con la Naturaleza que es la alimentación.

Por qué se ayuna

El ayuno terapéutico, en cambio, es una opción médica que emerge como una herramienta efectiva para el tratamiento de ciertas enfermedades, como por ejemplo la obesidad. Este, a diferencia de los anteriores, se sustenta sobre indicaciones médicas muy concretas para pacientes que cumplan con los requisitos necesarios para su aplicación.

Precauciones necesarias

Se considera ayuno a toda ingesta de alimentos menor a las 300 calorías diarias. Esto significa que el ayuno no es necesariamente la eliminación absoluta de alimentos, sino el consumo de una cantidad menor a las 300 calorías, ya sea mediante sólidos o líquidos.

Los ayunos requieren una supervisión especializada ya que si se interrumpe totalmente la ingesta y no se complementa con vitaminas, el organismo pierde proteínas a diario, y toma este componente de los músculos. Como el corazón es uno de estos músculos, sufrirá una pérdida de proteínas que puede conllevar al riesgo de arritmias cardíacas mortales. Por ello es peligroso suprimir totalmente la ingesta de ciertas sustancias fundamentales como las proteínas, por lo que el ayuno sin indicación y supervisión médica pueden dejar de tener todos los beneficios buscados, y tornarse un factor nocivo para la salud.

Este tipo de práctica, para ser segura, requiere supervisión ya que puede generarse:

Pérdida de potasio. Sin este mineral, el cuerpo puede comenzar a padecer calambres o arritmias cardíacas.

Baja en la presión arterial. Esto se da porque el paciente comienza a orinar más de lo habitual, y lleva a la baja de la presión arterial.

Sensación de frío. Además de frío, el paciente siente debilidad por la falta de ingesta.

Cálculos renales. El ayuno mal realizado produce ácido úrico, y esto puede dar lugar a la formación de cálculos si no se produce una hidratación adecuada.

Por normas internacionales está totalmente contraindicado tanto el ayuno como cualquier dieta de menos de 800 calorías diarias en forma ambulatoria, y que éstos tratamientos deben realizarse necesariamente en instituciones preparadas para tal fin.

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