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Guadalajara

Charros de Jalisco: la familia que hace soñar a un estado con un proyecto empresarial fuerte

Con tan solo tres meses al frente del equipo de beisbol, la familia González Íñiguez ha logrado hacer de los Charros un proyecto ganador y rentable en Jalisco

Por Edwin González

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Guadalajara, Jalisco. - La pasión del rey de los deportes, el beisbol, se vuelve a sentir en el estado de Jalisco, luego que Los Charros se encuentren disputando la serie final para conocer al mejor equipo de México, contra los Tomateros de Culiacán, Sinaloa y se defina quien irá a la Gran Serie del Caribe en República Dominicana.

Llegar a la final de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP) 2022 es un mérito de cada jugador, pero también de sus propietarios, la familia González Íñigo, quienes viven un primer año de ensueño al frente de un equipo que cada vez más se arraiga en la tradición del deporte en Jalisco.

La familia jalisciense González Íñigo es dueña de la empresa Sesajal, dedicada desde hace más de 30 años al mercado nacional e internacional de productos derivados de semillas oleaginosas y que ahora poseen el 89.5 por ciento de la propiedad del equipo jalisciense de beisbol, un deporte que heredaron desde sus antepasados provenientes de Hermosillo, Sonora.

Tras este año de éxitos, más allá del resultado de la final, los empresarios ya piensan en un plan a corto y mediano plazo que haga que se reduzca la distancia entre el costo de un equipo de futbol en México en comparación de un equipo de beisbol, que en la actualidad es 10 a uno.

El presidente ejecutivo de Charros de Jalisco, Íñigo González Covarrubias, comentó que el objetivo es que en cinco años se reduzca la brecha económica entre el futbol, como el deporte más popular del país, con el beisbol y lograr que un equipo del rey de los deportes cueste cinco veces más de lo que ahora se costea.

Íñigo González explicó que esto se hará con un proyecto empresarial integral, contratando asesores internacionales que determinen una planeación estratégica y poder hacer de Charros un equipo rentable desde el punto de vista económico, beneficiando así al deporte jalisciense.

Antes de la familia agroproductora, los Charros enfrentaron escándalos en sus áreas administrativas con el manejo de Salvador Quiarte y Armando Navarro, además de nueve socios más que poseían el 73% de las acciones de una franquicia con historia en la LMP.

Oficialmente a los nuevos dirigentes les tomó tres meses para devolver a Los Charros a una final de la mejor liga de beisbol en México, su tercera desde que volvieron a la LMP en 2014, con atletas que se vuelven queridos por la afición como Roberto Osuna, Japhet Amador y José Aguilar.

Con la pandemia por la Enfermedad del Coronavirus-19 (Covid-19), los Charros vivieron momentos difíciles en materia económica, llegando al grado que los socios tuvieron que poner más capital de su bolsillo para los gastos operativos, pero con la incorporación de los González Íñigo esto cambio.

De acuerdo con las estimaciones, el equipo mejoró en un 60 a 70% en cuanto a rentabilidad, con la ventaja que, distinto a otros deportes, la nobleza del equipo pelotero de Jalisco, sólo necesita una inversión inicial y la misma temporada genera los recursos.

Con dos títulos en su palmarés en 1967 y 1971, los Charros se convirtieron en la franquicia más cara adquirida en México, por lo que esperan que su inversión se traduzca en alegrías para la afición y creación de tiendas en aeropuertos de Los Ángeles y Chicago en los Estados Unidos.

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También esperan lograr intercambios con ligas de otros países además de la norteamericana como la de Colombia, Japón, China y Corea del Sur, por lo que esperan seguir creciendo y mejorando una marca que pone en alto el nombre de Jalisco.

Datos de El Economista

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