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Guadalajara

"Es mi identidad": Héctor es mariachi en Australia y lleva a México tatuado en la piel

Este 24 se celebró diez años del reconocimiento del mariachi como patrimonio de la humanidad. Nuestra cultura enamoró al mundo y Héctor desde Sídney lo ve en el cariño de las personas

Por Edwin González

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Sídney, Australia. - El mariachi, con diez años como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad es reconocido por recorrer el mundo con su cultura. Héctor también viajó. Nació en Veracruz y parte de su niñez la recuerda en Sinaloa. El mariachi lo conquistó en Guadalajara. Vivió en Xalapa, Ciudad de México y ahora en Sídney, Australia, es testigo del aprecio del mundo por nuestras tradiciones.

Ser mariachi para él se convirtió en un estilo de vida. Es el traje, la alegría y las tradiciones de México. Es la disciplina de ofrecer al público un espectáculo de calidad y la diversión, anécdotas que deja la música en su vida. Es el tatuaje del escudo sobre la piel que combina con el sombrero revolucionario del cuadro que tiene sobre la pared blanca.

“Mi autenticidad, es mi identidad”. Vive a 12 mil 646 kilómetros de Guadalajara, Jalisco, y la cercanía con amistades tapatías que hizo dentro de la música o con personas extranjeras que aprecian el valor cultural que México representa, hace sentir cerca su país.

Así se lleva México en la piel, con música de mariachi y el respeto por la cultura mexicana. Foto. Captura de pantalla.

 Héctor Patricio toca la guitarra, la vihuela y el guitarrón, con 22 años de carrera, ahora cuenta con su propia empresa, Fiesta Viva Entertainment, la cual ofrece a su público desde duetos, tríos, hasta espectáculos folclóricos completos.

“Es una responsabilidad bien grande tu presentación si vas a presentar algo presentarlo con toda la educación y seriedad del mundo claro que se puede echar relajo, se puede bromear, pero con toda la responsabilidad del mundo, bien grande, así lo veo sí soy un poco exigente pero bastante cool”.

Patricio siente la universalidad del mariachi. Lo que más le gustó del género después de conocer las estudiantinas, el son jarocho y la banda, en el mariachi encontró todos los géneros. La complejidad musical es lo que le atrapó. “Quien toca mariachi, toca todo” y quien toca mariachi lo aman en todos lados, pudiera agregar.

“La música nuestra es tan querida en Colombia tan querida en Chile como lo es querida para nosotros. Mis mejores clientes latinos (..), los mejores clientes colombianos, chilenos, peruanos; pero colombianos y chilenos nos aman”.

Desde que llegó a Australia, supo que no tenía de otra. O la hacía o la hacía. Si sus padres hubieran elegido Estados Unidos para irse a vivir, él podría haber regresado a México, pero en Oceanía esa nunca fue una opción. Héctor cumple sus sueños allá, como la vez que cantó ante 800 personas en un festival internacional.

//- ¿Qué voy a hacer si de veras te quiero?

-Ya te adoré y olvidarte no puedo-//

Escuchar a australianos cantando Serenata Huasteca en la tercera vez consecutiva en el Splendour in the Grass era cumplir una meta. El festival que lleva al continente a artistas como Coldplay, Artics Monkeys o música tradicional australiana, los contrató el 2013, 2014 y 2015 y para la última presentación, el coro de voces le quedó en la memoria. El escenario era en medio de los australianos que con cerveza en mano coreaban las canciones que dos años atrás aprendieron con el mariachi.

“Sentir. Lo que no nace, no crece. Tiene que ver una identificación con eso. Si tú lo sientes, cómo lo vives, si tú lo escuchas…para mí no es nada más un trabajo…para mí es un estilo de vida. Escribirlo, ensayarlo, estudiarlo”, comenta Héctor para DEBATE.

Las canciones que más le piden son boleros y sones, sobre todo “Si nos dejan”, esa no falla. Pero también conoce de Christian Nodal o Pedro Fernández, pues la comunidad latina y mexicana, aunque pequeña, disfruta de los éxitos que escuchan en México.

“(Ser mariachi) por aquí es una profesión muy bonita, aquí en Australia nos va bien, simplemente hay que hacer las cosas con mucha responsabilidad, como todo el mundo. Aquí conozco mexicanos muy trabajadores (…) gente trabajadora que, como mi papá, llegó de la nada e hicieron vida”.

Recuerda aquellas épocas cuando él tenía 20 años y llegó a Sídney, sus papás lo esperaban con dos años de residencia. “Primero aprende bien el inglés y luego conoce a personas con tu mismo idioma”, consejo que le sirvió para poder desenvolverse en un nuevo continente.

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“Sigan escuchando nuestra música, es algo muy bonito en todo el mundo. A veces cuando uno está afuera se da cuenta de lo bonita que es nuestra música”, se despide el mariachi.

Celebraremos el Día del Mariachi este 24 de noviembre
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