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Guadalajara

Sawaka y Sam, los mariachis que comparten el amor por la música de Jalisco en Tokio, Japón

“A nosotros nos encanta mucho el mariachi y le tenemos tanto amor y nos sentimos honrados al poder diseminar esta música tan bella en Japón", comparte para DEBATE la artista

Por Edwin González

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Tokio, Japón. - En Sawaka la alegría se acompaña con elegancia. Ella vivió en Guadalajara, Jalisco, desde que tenía un año hasta los 18 para después volver a su tierra natal, Japón. A México lo extrañó desde la música, por eso ahora es mariachi y para ella ser mariachi significa alegría, honestidad y fidelidad a la tradición mexicana.

Cuida mucho cada detalle de su presentación. El traje de mariachi luce impecable ya sea en una entrevista a distancia o en un concierto frente a su gente. El color negro aterciopelado del traje, contrasta con el dorado de los acabados, los accesorios y el blanco de la blusa. Incluso el moño rojo, con detalles en oro, combina con los audífonos en negro y rojo cuando habla de su pasión a DEBATE en videollamada.

Sawaka Katalyna nació en Japón porque su mamá volvió de México para esperar su nacimiento. Ella es de padres japoneses, su mamá, una chef con gusto por la ópera y su papá, trabajador que se aventuró desde su país hasta Latinoamérica donde conoció a quien sería su esposa. Ambos educaron a la mariachi con la mezcla de culturas entre el español, japonés e inglés.

Sawaka y Sam, dos mariachis que comparten el amor por México a sus paisanos de Japón

Llegó a Tokio y conoció a Sam Moreno, fundador del mariachi Samurái, grupo integrado por puros japoneses que, gracias a las enseñanzas y el amor del hombre por la cultura mexicana, logra encantar a las personas en la capital nipona. La música se vuelve universal sin importar los idiomas.

“Cuando nosotros estamos tocando fuera, la gente se asombra. Le encanta lo que tenemos y nos toman fotos. Les encanta la música que oyen, sienten que es muy alegre o los boleros muy románticos, aunque no entiendan las palabras”

La joven pone su pasión en lo que hace, junto con Sam y sus compañeros, buscan difundir el amor del mariachi a los jóvenes de su país. Sam ya es grande y pertenece a una generación de nipones que admiraron la cultura mexicana. Él dejó todo en su tierra natal para ir a aprender qué era ser mariachi después de escuchar por su radio una canción. Aunque por agenda Sam no está en la entrevista, Sawaka cuenta la historia con admiración y respeto.

“Se fue a la plaza Garibaldi a aprender y conocer a los mariachis verdaderos y entonces le encantó tanto que después de haber estado en México mucho rato regresó a Japón y empezó a tocar música…”.

El mariachi Samurái une las canciones japonesas con los ritmos mexicanos. Aunque la mayoría de las canciones las cantan en español, tienen propias en japonés, pues la composición y profundidad de las notas del mariachi, permiten esa fusión, una fusión que forma parte de su belleza, algo que tanto Sam como Sawaka hacen con respeto a la tradición y al traje que representan.

“Pero nosotros lo que queremos hacer es que todas las generaciones, hasta las generaciones jóvenes, sepan del mariachi porque no mucha gente lo conoce. Solo podemos hacer lo que podemos. Queremos hacer lo posible de tocar en diferentes eventos y estar en diferentes medios sociales para que sepan que estamos aquí”

Y es que para Sawaka el mariachi ha sido un sueño hecho realidad. La pasión y la música le dieron uno de sus días más felices cuando participó en el Encuentro Internacional de Mariachi y Charrería en Guadalajara en 2018. Su tierra, su segundo hogar, donde creció y se enamoró del mariachi, esa ocasión le aplaudían y los tapatíos hacían fila para tomarse foto con la mujer de Japón que canta con sentimiento el bolero o los sones.

“En serio, uno poder ser aceptado en el país donde nación el mariachi y también para mí porque era mi segunda patria, es un sueño para mí poder regresar a México y cantar frente de todos, fue una experiencia que nunca la voy a olvidar y ojalá se puada hacer otra vez y que podamos regresar a México pronto”.

Para ella el mariachi es alegría, es reunirse con amigos y cantar con pasión, así debe ser visto el mariachi, con la elegancia y disciplina, pero con pasión y alegría de representar la música que nació en México y que este año cumple una década de ser Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, Educación y Cultura (UNESCO).

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“A nosotros nos encanta mucho el mariachi y le tenemos tanto amor y nos sentimos honrados al poder diseminar esta música tan bella en Japón y esperamos que ojalá mu pronto podamos regresar a cantar en México”, finaliza.

Celebraremos el Día del Mariachi este 24 de noviembre
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