Guamúchil

Cualquier trabajo se hace si uno quiere: Soledad Mondragón de Angostura

Con guantes, martillo y varilla en mano dobla el fierro y hace piezas. Es vecina de la comunidad costera Agustina Ramírez, donde trabaja con su esposo.

Por  Esmeralda Ivonne Bañuelos Rodríguez

Cualquier trabajo se hace si uno quiere Soledad Mondragón(EL DEBATE)

Cualquier trabajo se hace si uno quiere Soledad Mondragón | EL DEBATE

Angostura, Sinaloa.- Cortar, doblar y reparar varillas, fierros y maquinaria son algunas de las rudas labores que realiza cada día la madre de familia de 45 años de edad, Soledad Mondragón Girón, una mujer fuerte por dentro y por fuera.  

La vecina de la comunidad Agustina Ramírez, Angostura rompe los esquemas. Realiza uno de los oficios desempeñados comúnmente por hombres y no es cualquier oficio: es ayudante de soldador en el negocio de su esposo, con quien comparte el esfuerzo y el sudor de manejar materiales pesados como el fierro y manipularlos hasta convertirlos en maceteros, puertas o piezas por encargo, pero también hay que entrarle al trabajo cuando llega una máquina   que requiere repararse. 

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Pero para una mujer trabajadora como Soledad Mondragón Girón no hay obstáculos: se aprende cada día si se quiere, porque “está en querer poder hacer las cosas”. Con una actitud determinante y la experiencia adquirida en lo que va del año, opina que cualquier mujer puede salir adelante trabajando en cualquier oficio.

“Es como todo, hay mujeres trabajadoras que buscan ganarse el sustento, y otras que la tienen más complicada la situación, pero sí se puede.”  

Las rudas labores de cortar fierro, doblar varillas y armar piezas para diversos usos requieren de mucha fuerza, y con toda su energía la señora lo demuestra. Así es como la encontramos aquella mañana bajo un tejabán de acero a la orilla de una carretera que cruza la comunidad.  

Con guantes, martillo y varilla iniciaba una de las piezas más pedidas: los maceteros. Después se puso sus lentes de protección y tomó la máquina cortadora para hacer el siguiente paso. Su esposo solo se encarga de supervisar los detallados y que mejore cada día las técnicas del oficio.

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La futura soldadora es un ejemplo digno de admirar, porque su trabajo implica estar parada casi por ocho horas bajo un techo de acero ante las inclemencias del caluroso clima, y después seguirle a las labores de la casa, pero su nuevo trabajo le permite estar activa, expresa, y aprender cada día cómo mejorar. 

 
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