Guamúchil

De panteón a esplendorosa plazuela en el Pueblo Mágico de Mocorito

El interior de las iglesias era el lugar más privilegiado para el entierro de los creyentes, pero poco a poco esto cambió.

Por  Dalia Berenice Sagaste

De ser un sitio para muertos, hoy en día es un lugar de fiesta.(EL DEBATE)

De ser un sitio para muertos, hoy en día es un lugar de fiesta. | EL DEBATE

Mocorito, Sinaloa.- Para el catolicismo, el espacio para la última morada del cuerpo humano adquirió una relevancia trascendental, pues era entendido que con la segunda venida de Jesús habría una resurrección de los difuntos, teniendo como condición básica estar dispuestos los restos juntos en un lugar conocido, expresó el historiador de Mocorito, Juan Avilés Ochoa. Destacó que el interior de la iglesia era el lugar más privilegiado para el entierro de los creyentes. Estar enterrado en las iglesias inicialmente estaba destinado para los Santos Padres de la Iglesia.

“Cuando no era posible el entierro en el interior de las iglesias, la intención o solicitud del creyente era ser enterrado en el camposanto o cementerio, que generalmente estaban ubicados en terrenos anexos a la iglesia”, mencionó.

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Dio a conocer que, según la ideología cristiana, el lugar de la sepultura era donde esperarían la resurrección.

El piso de la iglesia se usaba para sepultar, y los costos variaban en función de la cercanía al altar mayor, que era el lugar más costoso por ser a donde iban dirigidas las oraciones de los feligreses.

Con el paso del tiempo, ser enterrado fuera de la iglesia fue cada vez más usual, así dio pie para que se formara el cementerio colonial frente a la iglesia de Mocorito en lo que hoy es la Plazuela Miguel Hidalgo. Hasta que, con la entrada en vigor de las Leyes de Reforma, en especial la Ley de Secularización de Cementerios, dictada el 31 de julio de 1859, se prohibió la inhumación en las iglesias y anexos, fundamentalmente por motivos de salud pública, y dispusieron la construcción de panteones civiles fuera de la traza urbana.

La tumba más antigua con identificación en el panteón Reforma es de una persona de apellido Inzunza, fallecido en diciembre de 1858. Se encuentra a la izquierda de la entrada.

La superficie del panteón es de 1.4 hectáreas y, según el Decreto de Patrimonio Histórico de Mocorito, emitido durante la presidencia de Juan Salvador Avilés Ochoa, establece que 83 tumbas son consideradas parte del patrimonio histórico edificado de la ciudad.

La plazuela, cuyo nombre oficial es plaza Hidalgo, fue construida sobre el antiguo panteón colonial e inaugurada el 16 de septiembre de 1902, en el primer año que fungió como prefecto político Antonio Echavarría Rochín, rico minero que llegó a Mocorito procedente de Bacubirito, de donde era originario, estableciendo junto a otros empresarios la casa comercial Echavarría, Esquer y Compañía. Con el paso del tiempo adquirió la famosa Hacienda Tres Hermanos, una de las más importantes del estado.

A él se debe el gran desarrollo urbano que Mocorito tuvo en esa época, y que hoy se manifiesta con las edificaciones que forman el Centro Histórico del ahora Pueblo Mágico.

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