Guamúchil

Detrás de las cartas a Porfirio Díaz

Cerca de 14 cartas aún se conservan en la familia, legado de una época de nuestro país, donde se forjaron nuestras raíces.

Por  Esmeralda Bañuelos

Carta a Porfirio Díaz.(EL DEBATE)

Carta a Porfirio Díaz. | EL DEBATE

Guamúchil, Sinaloa.- Más de 14 cartas escritas por el abuelo de Margarita Riveros Acosta al presidente Porfirio Díaz fueron conservadas en la dinastía Riveros a través de generaciones. Cada una de éstas las recibió el mandatario y las respondió con su puño y letra. EL DEBATE ha seguido su rastro para conocer la historia que guardan tan importantes documentos históricos, testigos fieles del nacimiento del país en el que nacimos, crecimos y que ante nuestros ojos fluye.  

Encontramos a la heredera radicada en el centro de la cabecera municipal de Mocorito, quien siendo muy pequeña escuchaba las pláticas de su abuelo y su padre acerca de los sobres que traía el cartero provenientes desde la Presidencia de la República. Conoceremos la historia detrás de la historia en voz de la nieta del señor Macario Riveros Pérez.

La pluma de Riveros Pérez era considerada pluma fina, un extraordinario estilo de escritura. Sus peticiones enviadas por correo al presidente Porfirio Díaz eran contestadas de manera personal. En su periodo al frente del municipio entabló comunicación con Porfirio Díaz mediante cartas, las cuales retratan la vida de un país, sus cambios, transformaciones y sucesos que construyeron a la patria mexicana.

“Mi abuelo era una persona muy preparada, estudió leyes en Guadalajara, en ese tiempo tuvo un problema familiar e ingresó al seminario, donde hizo la carrera del sacerdocio y estudió Teología. Era una persona que conocía todo lo bueno, y como conocía todas las leyes, cuando veía alguna injusticia lo consultaba con el presidente Porfirio Díaz; le decía: Tal vez usted pueda atender esta situación, le daba sugerencias en forma diplomática, le escribía, considere usted mi criterio, pienso que debe solucionarse de esta manera, pero solamente es una sugerencia, y el presidente le respondía que había leído su carta con atención, además de que le hacía notar la forma en que se le había comunicado la petición, confirmando que la sugerencia era la medida adecuada para atender”. 

        

Margarita Riveros recuerda que su abuelo las conservaba como su más preciado tesoro, ya que fueron escritas de puño y letra en pluma de ave por el presidente. Un total de 14 cartas aún se conservan cual testigos de la época de principios del siglo 20. Las cartas estuvieron mucho tiempo guardadas en la casa familiar en el Pueblo Mágico, pero hace algunos años fueron entregadas para ser expuestas como patrimonio histórico de la familia. Actualmente se exhiben en una vitrina en la entrada de una empresa familiar en el estado de Querétaro.

El señor Macario Riveros fue hijo del español Ramón Riveros de Urbina, descendiente de la condesa española Catalina de Urbina. El joven Ramón Riveros llegó a México en los tiempos de la locura por el descubrimiento de América, a finales del siglo 17. Él y sus dos jóvenes hermanos le solicitaron a su madre el patrocinio del viaje para conocer la Nueva España, y se los concedió, pero jamás los volvió a ver...nunca regresaron a su país natal. Se cuenta que  los  tres hermanos que desembarcaron en el estado de Veracruz con el sueño de hacer fortuna, jamás se lograron reencontrar, porque se perdieron en sus exploraciones por el nuevo mundo. “Uno se fue a Argentina, otro se desconoce su destino, y mi tatarabuelo, Ramón Riveros, se quedó en México”, relata la heredera de la dinastía.                   

Así inicia la historia del legado de la generación a la que pertenece Margarita Riveros Acosta, hija de Ricardo Riveros, revolucionario integrante de la Legión de Honor Mexicana. El padre de Margarita fue siete veces presidente de Mocorito y el primer recaudador de Rentas en los años previos a la Revolución.

La mejor herencia del legado Riveros es para la dama Margarita Riveros, hija de Ricardo Riveros y María Refugio Acosta, la educación. “Los valores es lo más importante que nos dejan nuestros antepasados, cuando recibimos una buena formación tenemos cimientos, raíces, porque nos preparan para enfrentar la vida. Llega un momento en que nuestros padres nos sueltan para saber volar en la vida, nos dan libertad y libre albedrío. Es como cuando uno edifica algo, según los cimientos es como se desarrollarán los valores en la persona. En algunas familias existen pero en la mayoría se han perdido en la modernidad, donde los padres no están al pendiente de sus hijos, ya que ahora ambos trabajan, pero cuando uno conserva los buenos cimientos se ponen en práctica los aprendizajes inculcados”.