Guamúchil

El secreto de la vida está en la tierra

El profesor cubano y creador de diferentes tecnologías para el campo asegura que ningún sistema de salud podrá estar feliz si no hay alimentos sanos.

Por  Bardo Villa

El científico agrícola, Heriberto Bouza González.(EL DEBATE)

El científico agrícola, Heriberto Bouza González. | EL DEBATE

Angostura, Sinaloa.- En su visita al municipio de Angostura, donde tuvo contacto directo con una gran cantidad de los productores, el destacado profesor cubano Heriberto Bouza González afirmó que el secreto de la vida está en el campo y que ningún sistema de salud podrá estar feliz si no hay alimentos sanos.

El científico agrícola y creador de diferentes implementos para hacer rendir la tierra y ahorrarle gastos al agricultor, afirma que la labranza de conservación es de vital importancia en estos tiempos y en esta región los productores ya llevan un buen avance en ello, y esto es muy bueno, porque le están devolviendo la vida a la tierra.   

“Los países que cuidan a sus agricultores son los que triunfan, ya que se dan cuenta del rol tan importante que tienen en la cadena alimenticia, y veo que México ama a su tierra, a su agricultura y eso es una verdadera bendición.

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No hay riqueza más grande que la tierra, ni el oro, tampoco el diamante, mucho menos el petróleo, se comparan con la tierra, pues ella es la base de la riqueza y prosperidad de un país.

Como la ciudadanía cada vez demanda alimentos más sanos, es importante pensar en nuestros hijos y nietos, ya que a ellos les tenemos que dejar la cultura de que consuman siempre lo sano, y los agricultores están comprometidos en hacer la salud preventiva, pues bien lo decía Hipócrates: ‘Que tu alimento sea tu medicina para que tu medicina no sea tu alimento’.

La agricultura convencional ha convertido al suelo en un parásito, pero el suelo no es un parásito, sino un sistema autotrófico, ya que produce su propio alimento y eso lo podemos comprobar en la selva chiapaneca, donde las plantas no ocupan fertilizante ni químicos porque la naturaleza tiene la sabiduría de hacer su propio alimento, igual pasa en la amazónica de Brasil y en otras partes del mundo.

La realidad es que la tierra fue más fértil cuando nadie la había tocado, y la labranza de conservación hacia allá nos está llevando, a depender cada vez menos de los químicos.

La tierra ha perdido los sistemas biológicos y por lo tanto necesitamos recuperarlos, y la buena noticia es que en un periodo de cuatro años se pueden lograr cambios importantes en la capacidad del suelo para producir, claro, a través de la labranza de conservación”, informa el experto en la materia, Heriberto Bouza González.