Guamúchil

Los jóvenes están a tiempo de componer el camino

Han pasado muchos años desde que ‘Damián Hernández’ recibió la visita de un familiar, pero el costo más alto es no ver a sus tres hijos.

Por  Esmeralda Bañuelos

En el patio donde se encuentra un huerto Damián recibió al personal con una sonrisa.(EL DEBATE)

En el patio donde se encuentra un huerto Damián recibió al personal con una sonrisa. | EL DEBATE

Guamúchil, Sinaloa.- Tenía 12 años cuando entró al sistema tutelar para menores y en cuanto cumplió los 18 años lo trasladaron a la penitenciaría de Ensenada, en Baja California. “No es que le eche la culpa a la muerte de mi madre, sino que yo mismo me lo fui buscando. La niñez me la pasé en el tutelar y desde ahí la mayor parte de mi vida casi no he vivido en la calle”, relata el interno del centro penitenciario regional del Évora, a quien llamaremos ‘Damián Hernández’.

Originario de Guasave, Sinaloa, creció en Ensenada, Baja California, cuando su madre se lo llevó cuando era niño, al separarse de su padre. Pero al poco tiempo su madre falleció y se quedó al cuidado de su hermano mayor. Esto le marcó tan profundamente que, aunque no lo justifica, reconoce que es el punto donde todo se puso mal. Así empieza la historia de una persona que por circunstancias de la vida y malas decisiones inició en el mundo de las drogas y el delito a temprana edad.

En entrevista a EL DEBATE comparte su historia. Quiere que su mensaje sea  escuchado y que sirva de ejemplo para que los adolescentes y jóvenes no repitan su historia. Su historia comienza en la calle, cuando se juntaba con el grupo de amigos a “grafitear”, y ahí fue la primera vez que lo detuvieron.

Después por portación de arma blanca,  al unirse a las pandillas. “En las peleas ‘piqué’ a más de uno. Y como era menor no me dejaban mucho tiempo en el tutelar. Una cosa me llevó a la otra y a mi edad de 33 años ya he estado en cuatro penales.”

Por los delitos de robo a vehículo, portación de arma de fuego y asalto, ha  pasado la mayor parte de su vida entre rejas. Su ingreso a este centro fue el 2 de abril del año 2011, el cuarto centro penitenciario recorrido. “En estos lugares uno pierde todo. El costo más alto es no ver a mi familia, que nadie me visite, no recibir ni un apoyo moral, ni un abrazo. He llorado estando en la regadera del baño deseando un abrazo, un échale ganas, una frase de aliento de mi familia”.

“Mi mensaje a los adolescentes y jóvenes es que no hagan caso de la gente que los incita a hacer las cosas mal, a romper las reglas,  porque una cosa te lleva a otra. Tienen que disfrutar su etapa, su juventud porque para todo hay tiempo. Y sobre las drogas quiero que sepan que yo he probado casi todas, y es mentira eso que dicen que se siente muy bien, no es cierto, es puro sufrimiento. Pero sufre más la familia. Échenle ganas a todo, valoren a sus padres, yo qusiera tener a mi madre y ustedes que la tienen quiéranla. Mi consejo es que el mejor camino que hay es estudiar y trabajar.”

El costo más alto que ha pagado ‘Damián Hernández’ es no ver a sus tres hijos, dos adolescentes y una pequeña, “su princesa”. Las malas decisiones le han quitado todo, pero el precio mayor es no poder estar con su familia. Para él la libertad es lo más valioso pero ya son casi dos décadas que no la tiene. En los próximos meses será un hombre libre y lo primero que hará será buscar a sus hijos. “Mi hijo adolescente dicen que anda muy rebelde, quiero recuperar el tiempo perdido y estar con él para que no repita mi historia”, expresa el interno y sus ojos se encienden al recordar.

Ahora Damián ya es un hombre de 33 años y listo para reincorporarse a la sociedad. “Soy un hombre bueno, tierno, mi apariencia es como una armadura pero por dentro soy una persona nueva”. Su paso por las prisiones le han dejado un aprendizaje, “he aprendido a valorar la vida, la comida y a perdonar. A trabajar, a tener un oficio. También me he dado cuenta de que sí existen personas que lo pueden querer a uno. Antes qué esperanza que les dijera a mis hermanos los quiero, apá te quiero. Siento un cambio completo, me veo muy diferente, y ya pronto saldré. Sueño con tener una casa, un trabajo, pero lo primero que haré es ir a ver a mis hijos a Ensenada”.