Fotografía: Matías Rodríguez / EL DEBATE

Fotografía: Matías Rodríguez / EL DEBATE

Guamúchil

La sindicatura de Rosamorada se está quedando sin niños ni jóvenes

Cristina Inzunza afirma que esta situación se debe a que no hay oportunidades de trabajo en la comunidad y sus alrededores
Avatar del

Por: Bardo Villa

Mocorito, Sinaloa.- Rosamorada se está convirtiendo en una comunidad de Mocorito de muy pocos habitantes y de puras personas de la tercera edad, pues los jóvenes abandonan sus hogares en busca de mejores oportunidades de vida y de trabajo, afirma la síndica Cristina Inzunza Inzunza.

Muestra de ello es que los planteles educativos de kínder y primaria que hay en el pueblo tienen poco alumnado.

Lamentablemente Rosamorada ya es un pueblo de pocos habitantes, pues tenemos una escuela con solo dos maestros, ya que casi no hay estudiantes". 

"En los seis grupos de primaria creo que en total, cuando mucho, habrá 40 niños, en tanto que en el kínder hay siete u ocho alumnos, no tenemos más, y eso es preocupante, porque en la mayoría de las casas vivimos dos o tres adultos mayores de la tercera o cuarta edad, como le quieran llamar.

Lea también: Solo nos ven como un bulto, algo que no sirve; Castro

Las calles de Rosamorada, Mocorito pocos niños se observan / Fotografía: Matías Rodríguez EL DEBATE

En unas cuantas casas, y son contadas, solamente hay niños, pero esto es la minoría, ya que todos ya estamos viejos.

Los jóvenes abandonan Rosamorada en busca de mejores oportunidades de vida y de trabajo, pues aquí no hay que hagan de manera permanente, todo es eventual, más en este tiempo de lluvias, que los que siembran utilizan mucha maquinaria y ocupan menos gente para la mano de obra, entonces los pocos muchachos que hay lamentablemente algunos andan en la vagancia, los vicios y otras cosas, éstos son los que no se pueden salir a estudiar a otras partes, ya que varios de ellos a lo más que llegan es a hacer la secundaria en la comunidad El Palmar de los Leal, que está aquí cerquita de Rosamorada.

Los que tienen la oportunidad se van a Mocorito a la preparatoria y esos ya no regresan, ya se fueron, pues le siguen y le siguen en el estudio, se establecen y hacen vida en otros lugares.
Los que vivimos en Rosamorada la mayoría somos los abuelos, pues no podemos detener a los jóvenes que sueñan en ser alguien en la vida, en lograr terminar una licenciatura para el día de mañana tener su buena casa y, por qué no, un carro.  

Como vemos que conforme pasa el tiempo cada vez somos menos los que habitamos esta sindicatura y para acabarla de amolar ya estamos viejos, somos realistas en como ciudadanos oponernos a la construcción de algunas obras que no son realmente de beneficio, y un claro ejemplo de esto es la del drenaje, que se instaló la tubería, pero todo se hizo de muy mala calidad y ahí tenemos inoperante este servicio. Con las fosas sépticas que tenemos basta para los que vivimos en Rosamorada, afirma la síndica Cristina Inzunza.

En esta nota: