Guamúchil

Se refugian de la noche bajo un techo de lámina

En casa de lámina habita una pareja de la colonia Pedro Infante, donde pasa extremo calor.

Por  Dalia Sagaste

Personas viviendo en sus hogares hechos de lámina de cartón.(EL DEBATE)

Personas viviendo en sus hogares hechos de lámina de cartón. | EL DEBATE

Guamúchil, Sinaloa.- Un cuarto elaborado a base de lámina de cartón es donde habita una pareja de la tercera edad desde hace siete años, la cual se aferra a no abandonar la casa a la que llaman hogar.   

En la colonia Pedro Infante de esta ciudad es donde el señor José Fernando Torres Ramírez, de 56 años de edad, tiene su vivienda, y con la tristeza reflejada en sus ojos narró cómo es vivir bajo un techo de lámina, y pensar que en cualquier momento se puede derrumbar. Con un nudo en la garganta cuenta cómo es que él y su esposa pasan los días a la intemperie y expuestos a las radiaciones solares.

Bañados en sudor por la falta de electricidad es como pasan las tardes bajo un frondoso árbol que por momentos los protege del fuerte calor que se vive en la ciudad.

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Todos los días al ocultarse el sol don José instala su catre de mecate dentro de su casa para descansar tranquilo por las noches, lo que resulta algo difícil debido a los insectos y las altas temperaturas que soporta al no tener el servicio de electricidad. Resaltó además que Carlo Mario Ortiz Sánchez, presidente municipal de Salvador Alvarado, prometió que todo ese sector sería reubicado, por permanecer en zona de alto riesgo.  

“No podemos poner la luz porque es un gasto fuerte además que nos van a reubicar y sería perder el dinero que invirtamos en estas casas”, dijo Torres Ramírez, quien a pesar de contar con su compañera de vida, en estas épocas de calor y lluvias prácticamente vive solo, ya que  ella se va a pasar estos días a la colonia San Pedro, donde algunas de sus hijas le dan un lugar  seguro donde refugiarse.

Resignado don Jesús, relató que cuentan con pocos servicios, tales como el de agua potable, que hace apenas seis meses lo tienen, después de seis años y medio, donde acarreaban agua de donde se podía.  Para cocinar debe comprar los alimentos diariamente porque no tiene refrigerador dónde resguardar los alimentos perecederos.

Por último, detalló que para hacer las necesidades fisiológicas acuden a una letrina porque es lo único con lo que cuentan en estos momentos. “Estamos a la buena de Dios”, citó.