Guamúchil

Ser padre es bendición y gran responsabilidad

El habitante del municipio de Angostura crió a ocho pequeños, por tal motivo tuvo que trabajar duro para sacarlos adelante y hoy ver reflejado el fruto del esfuerzo.

Por  Bardo Villa

El taxista, José de Jesús Cuadras Acosta.(EL DEBATE)

El taxista, José de Jesús Cuadras Acosta. | EL DEBATE

Angostura, Sinaloa.- Si bien es cierto que el festejo del Día del Padre no es tan eufórico como el Día de las Madres, en la región del Évora hay hombres que en todo momento dan el extra y algo más en diferentes empleos para llevar el sustento económico a la familia y sacar adelante a sus hijos, tal es el caso del señor José de Jesús Cuadras Acosta.

El señor, originario de la cabecera municipal de Angostura, quien en la actualidad labora como taxista, comenta que a la edad de 21 años Dios Nuestro Señor le concedió la dicha de ser padre por primera vez; luego vendrían muchos más, hasta completar ocho pequeños, todos en hilerita.

José de Jesús Cuadras Acosta detalla que en sus años mozos la misma necesidad económica de agarrar un monto mayor de dinero lo obligó a irse a trabajar a Mazatlán, en los barcos camaroneros de alta mar, donde permanecía varios meses pescando sin tocar tierra.

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“Lamentablemente al padre lo dejan para al último, no se le toma tanto en cuenta como el Día de las Madres, pero pues así estamos acostumbrados, y si no hay regalo no hay problema. Sin duda alguna el ser padre es una muy bonita experiencia, al principio batalla mucho uno para irse adaptando, pues se presentan muchos cambios, pero después le va agarrando el rollo, cría a los hijos, y pues después vienen los nietos, y también los cuidamos, para no perder la costumbre.

Cuando uno es joven y se entera que va a ser padre no sabe la gran responsabilidad que se adquiere, pero con el tiempo va agarrando la onda. Yo tuve cuatro hijos y crié a otros cuatro, todos estaban en hilerita.

Con esto, pues mi labor como padre tenía que ser muy grande, ya que todos querían cosas y sobre todo que tenían que salir adelante en la escuela y en la vida; hoy, como la mayoría ya están casados, pues veo que los frutos del esfuerzo rindieron resultados.

Recuerdo que toda la temporada me la pasaba arriba del barco pescando camarón, nos llevaba como seis o siete meses arriba del barco sin ver a la familia, y cuando llegaba a la casa y mis hijos corrían a abrazarme pues lloraba de la emoción y alegría, no los quería soltar, todo el tiempo me la pasaba con ellos, ya que estaban chicos y los quería disfrutar, recuperar el tiempo que no había estado con ellos. Eran ocho niños, estaba difícil la situación, pero todos comíamos”, afirma José de Jesús Cuadras Acosta.