Guasave

Un siglo de vida ha recorrido Don Pedro y se dice fuerte para seguir

Adjudica que su longevidad es por la alimentación de tantos años a base de cosas naturales como el caldo de iguana y muchas hierbas del monte

Por  Julissa Félix

Don  Pedro cumple un siglo de vida en Guasave, Sinaloa(El Debate)

Don Pedro cumple un siglo de vida en Guasave, Sinaloa | El Debate

Guasave, Sinaloa. - Un siglo de vida ha recorrido Pedro Luna  Gámez, quien ha roto con los paradigmas y pese a las estadísticas él con 100 años vividos se conserva lúcido, sin ninguna enfermedad y camina por su propio pie.

Era un martes 29 de junio de 1915 cuando don Pedro fue dado a luz en la comunidad El Mahone, perteneciente a El Fuerte, Sinaloa, donde vivió su infancia, y cinco años después, en 1921, su madre Rosario y su padre Santiago lo registraron. Oficialmente en su acta de nacimiento él estaría por cumplir 100 años, pero con base en sus memorias y bien sabido por su familia, los rebasa.

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Gustos

Al preguntarle por su fecha de nacimiento él se remonta a la época de la Revolución Mexicana, conflicto que pese a ser un niño quedó en su memoria y consciente está de aquel conflicto en el que se corrían los avisos de luchas y hombres armados.

Con dificultades para escuchar, pero subiendo el tono responde con rapidez. Don Pedro adjudica su longevidad a la forma de comer de antes, prefiriendo que era saludable y nutritiva. Entre las comidas que tiene presente son los caldos de iguana y muchas ramas del monte.

Don pedro nació el 29 de junio del 1915 en El Mahone, El Fuerte. El Debate

A su edad es autosuficiente y apoyado con un bastón le gusta ir a la tienda. Aun cuando tiene hijos y nietos que bien pudieran traerle el mandado él prefiere hacerlo por su propio pie y comprar las galletas, leche, tortillas de trigo y pan que tanto le gusta revolver en su tazón y acompañarlo con cereal.

Su hábito por levantarse temprano lo conserva y para las 4:00 horas él sale a ver el aclarecer y con escoba en mano se da a la tarea de barrer el frente y alrededores de su casa.

Oficios

Tras años de trabajar de velador de ganado, siembras de maíz y vendía, oficios que lo obligaban a estarse cambiando de un lugar a otro diferente, pero por azares del destino terminó por asentarse en tierras sinaloítas al obtener un terreno en la sindicatura de Estación Naranjo, donde junto a su esposa Julia Ornelas vivieron una historia de amor por 80 años, y hace dos la muerte los separó.

En la actualidad se la pasa en su mayor tiempo del día sentado en la silla azul que es de su preferencia, y es bien sabido por todos que le encanta recoger los volantes o catálogos que empresas reparten por las calles, los cuales durante el día aprovecha para leer, y es que es gracias a unos lentes de contacto que le adaptaron en una operación que le realizaron en Tijuana que ahora los únicos lentes que ocupa son los de sol y los usa cuando se le antoja irse a dar una vuelta a la plazuela de la sindicatura.

Don Pedro adjudica su longevidad a la forma de comer de antes, prefiriendo que era saludable y nutritiva. El Debate

En su juventud la parranda y gusto por ciertas bebidas marcaban su historia, pero conforme pasaron los años fue dejándolas atrás.

Procreó ocho hijos y a la fecha tiene 31 nietos y de bisnietos ya la cuenta no la tiene. Hace un par de años aún salía de casa y se iba al panteón de la comunidad a visitar la tumba de su madre, pero dejó de hacerlo por temor a una caída.

En casa

Ahora con el tema de la pandemia don Pedro no tiene ni miedo ni se espanta, de hecho se mantiene incrédulo, pero poco sale de casa.

Un hombre de sombrero, huaraches de vaqueta,  casi siempre vestido con camisa a cuadros que se caracteriza por mantener el buen humor y comicidad, que cuando menos lo esperan sale con nuevas puntadas, entre ellas una que les hizo a sus nietos, quienes mientras jugaban a la cuerda hace algunos cuatro años, les dijo; “quítense que a’í les voy”, y se puso a saltar junto con ellos.

Junto a su esposa, don Pedro procreó a ocho hijos. El Debate

Contrario a lo que su familia quería el festejarle en su día con un gran pastel don Pedro se negó a causa de que el Día del Padre comió tanto pastel que presentó algunos malestares, algo no común en él, quien come de todo, conserva su dentadura y es poco enfermizo.

Y con la pandemia y los riesgos que esto implicaba fue imposible festejarle como su familia hubiera querido, ya que la mayoría vive en otros estados  incluso EU, y por el riesgo le celebraron dentro de las posibilidades permitidas, enviándole detalles y estando siempre presentes con sus cuidados

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