Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Jornaleros, condenados a vivir en la pobreza

ASÍ SE VIVE EN SINALOA PARTE 2

Los jornaleros a la espera de iniciar su jornada.

Los jornaleros deben levantarse en horas de la madrugada, pues en algunas regiones el trabajo inicia a la cinco o seis de la mañana.

En el albergue habilitado por la Sedesol Federal en Ruiz Cortines, decenas de niños pasan solos casi todo el día, expuestos a los riesgos.

Un jornalero fracturado.

Hijos de trabajadores agrícolas juegan en el patio de un galerón de la zona de Batamote, donde se observan condiciones insalubres.

Un breve descanso.

Extenuante jornada.

Guasave.- La realidad que viven a diario los asalariados del campo está muy lejos del paisaje verbal que pintan las autoridades de los tres niveles de gobierno, pues en pleno siglo 21 los jornaleros siguen siendo un sector abandonado, condenados a vivir en la pobreza y dentro de un sistema de semiesclavitud, en donde la insalubridad, el hacinamiento, la falta de salud, de condiciones de vivienda y salarios dignos son factores igual de lastimosos que los trabajadores conocen como la palma de sus acabadas manos.

La realidad. Una de las historias que se repite en varios sitios de concentración de jornaleros en el valle de Guasave y otras partes del estado es la vida de Vicenta Mencina, una mujer originaria de Oaxaca que a sus 26 años parece tener 40 debido a las carencias y la sobreexplotación laboral que ha experimentado desde adolescente, prácticamente desde que llegó a la región de Ruiz Cortines, donde sus padres se establecieron y hoy son habitantes de ese cinturón de miseria conocido como El Choriz.

Actualmente, ella y sus cinco hijos de entre 12 y 2 años de edad dependen únicamente de los ingresos no mayores a los mil 200 pesos semanales que su esposo Seutimio gana en la "labor", porque ella ya no trabaja y el apoyo que recibía para el estudio de sus hijos ya no les llega desde hace más de un año.

La familia de Vicenta vive en carne propia la falta de vivienda digna y de recursos que le permitan conseguir alimentación, vestido, calzado, educación, y salud, una cruel realidad que padecen miles de asalariados del campo en la entidad.

En su casa, construida a base de cartón y madera, y ubicada en el corazón de este barrio poblado por puras familias de jornaleros que llegaron hace años del sur del país para establecerse, no hay estufa, mucho menos un refrigerador o un televisor, sólo tienen una hornilla bajo un tejaván de lámina y en el interior del vulnerable cuarto de seis por cuatro metros sólo hay una cama.

"Sólo tenemos una cama que alcanza para uno solo, el resto dormimos en el suelo", cuenta Vicenta, quien agrega que vive a un lado de la casa de sus padres, quienes le facilitan luz eléctrica a cambio de una mínima cooperación para el recibo.

Para ellos el sufrimiento en invierno o en verano es similar, pues carecen de cobijas y vestido digno para mitigar el frío, lo mismo que de abanicos para el tiempo de calor.

Twitter: @DBT_Guasave

Facebook: ElDebateguasave

Te invitamos a ver el trabajo de multimedia: Así se vive en Sinaloa parte 2