Guasave

La loable labor de los médicos voladores

Por más de 86 años los especialistas pertenecientes a la Liga International Flying Doctors Of Mercy apoyan a los más vulnerables

Por  Karen Rubio

“Yo les digo que todos podemos hacer trabajo voluntario en cualquiera que sea nuestro ámbito laboral o situación, esto es gratificante”, dijo el médico Manuel Gil.

“Yo les digo que todos podemos hacer trabajo voluntario en cualquiera que sea nuestro ámbito laboral o situación, esto es gratificante”, dijo el médico Manuel Gil.

Guasave, Sinaloa.- Para antes de las 8:00 horas la clínica Victoria, ubicada en la sindicatura de Ocoroni, lucía con bastante gente, muchos de los presentes eran adultos mayores, madres con hijos y algunos jóvenes. Iban atraídos por la atención que prestarían los médicos voladores, esos ángeles que acuden con una sonrisa y con buen humor dispuestos a tratarlos de manera digna y ayudarlos con sus problemas de salud. 

Responsabilidad

La asociación humanitaria tiene cerca de 80 años operando en Ocoroni, los equipos van rotando pero la meta siempre ha sido la misma: “proveer servicio médico a todas las personas de bajos recursos o con recursos muy limitados”, detalló el médico Manuel Gil, presidente de la liga. 

Equipo. El grupo de médicos voladores que acude a la clínica Victoria viene de Fresno, California. Ellos prestan sus servicios de forma voluntaria.

Realmente nuestra labor es venir aquí y ayudar a nuestros compatriotas mexicanos, brindarles una atención médica a la que quizás de otra manera no podrían acceder por la falta de dinero.”

Son conscientes de que no importa a dónde vayan, siempre va a haber gente que necesita atención médica, “incluso si nos quedáramos en Estados Unidos podemos quedarnos y hacer labor humanista ahí porque en todos lados hay gente con necesidad, pero aquí se pensó por ser un punto más alejado donde las oportunidades de la gente está aún más reducidas.”

Trabajo

Manuel Gil reconoce que ha cambiado la forma en la que ellos trabajan por diferentes factores.

“Últimamente hemos tenido mucha dificultad en venir pero usualmente veníamos una vez por mes, pero después de la pérdida de algunos aviones y equipos redujimos a una vez cada dos meses sus visitas, nuestra meta ahora es mantener cuando menos cinco misiones al año.”
La idea es traer más especialidades y continuar con nuestra labor.

Ni siquiera cuando la violencia estaba en su punto más álgido ellos nunca detuvieron su labor, y es que sostienen que además de que la enfermedad no espera, nunca se han sentido agredidos.

La atención médica no reconoce si se está rodeado de peligro o no, simplemente hay que proveer, nosotros nunca hemos tenido ningún conflicto, lo de nosotros no es hacer distinción o hablar de política, nosotros venimos solo a ayudar a la gente.”

Legado. La doctora María Carisma se-ñala que hay quienes se han inspirado con la labor que realizan. Su hijo, quien también es doctor, también ha participado en este trabajo.

La doctora María Carisma Torres señala que el cariño de la gente siempre ha estado presente y es palpable. “Todo el mundo es voluntario y cada quien que viene paga su costo por venir, porque el volar en esos aviones pequeños tiene un costo, así que cada voluntario paga su costo por venir y dona su tiempo y su conocimiento.” 

Desde la gasolina para viajar, medicinas, hasta equipo médico que donan algunas instituciones y hospitales de Estados Unidos, todo es costeado por su cuenta.

El viaje desde Fresno, California, es largo, hacen casi 12 horas contando las pausas para recargar combustible, sin embargo ellos ven la recompensa en la gente que llega con dolor y se despide con una sonrisa de agradecimiento en el rostro.

 
La loable labor de los médicos voladores

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