Guasave

Ser papá y policía, una tarea difícil pero gratificante

Jesús Murrieta saca fuerzas del amor que le tiene a su hijo para salir a las calles y realizar su labor de policía

Por  Fernanda Ruiz

Jesús en compañía de su hijo Emmanuel.

Jesús en compañía de su hijo Emmanuel.

Guasave, Sinaloa.- Para Jesús Murrieta Román, combinar su profesión de policía con su papel de padre no es nada fácil, menos aún cuando su hijo tiene una discapacidad y requiere de atenciones especiales, que en muchas ocasiones, por su trabajo, no puede darle.

A pesar de los riesgos, del bajo salario y de los sacrificios que implica ser un agente de Seguridad Pública, Jesús ama su profesión y busca siempre dejar lo mejor de él en cada día de labor.

Rol de padre

El nacimiento de Emmanuel cambió la vida de Jesús Murrieta Román, no solo por el hecho de convertirse en padre, sino también por el choque emocional que vivió al enterarse de que su hijo tenía parálisis cerebral.

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“La noticia del embarazo fue como una bendición enorme, y el nacimiento de Emmanuel fue un choque muy fuerte. Todo padre desea que su hijo nazca sano y tenga una vida maravillosa, mi niño tiene parálisis cerebral y su vida es muy diferente a la de cualquier persona de su edad.” 

Murrieta Román comenta que una vez asimilada la noticia de la discapacidad de su hijo, en su mente solo tuvo un pensamiento: sacarlo adelante y darle una vida llena de amor.

Qué voy a hacer, pensé muchas veces, pero la respuesta estaba en mi mente y en mi corazón: sacarlo adelante y llenarle la vida de amor y eso es lo que trato de hacer todos los días de mi vida, porque al final de cuentas, Emmanuel es mi motor y mi impulso para seguir.”

El padre de familia señala que a pesar de los tiempos limitados que le deja su profesión, siempre está al pendiente de su esposa María Antonia Peña y del pequeño Emmanuel, así como de las tareas del hogar.

Cuando mi trabajo me lo permite, yo me hago cargo del niño, lo baño, lo cambio, le hago de comer, incluso también ayudo con las labores de la casa, y es muy gratificante poder vivir esa parte, somos una familia muy bendecida, unida y feliz.”

“Ser papá es lo mejor que me ha pasado en la vida, aún con todo lo que la discapacidad de mi hijo conlleva, porque a pesar de todo pronóstico Emmanuel ha llenado de amor y de luz mi vida en estos 15 años que tiene”, enfatizó Jesús.

Su profesión

Murrieta Román tiene 18 años siendo agente de la Dirección de Seguridad Pública, tres de ellos en Sinaloa de Leyva y el resto en esta ciudad, y asegura que aunque no es nada fácil en muchos sentidos, ser policía lo trae en la sangre.

“Es una profesión mal pagada, en donde se corren muchos peligros, en donde se expone incluso la vida de uno por la de la ciudadanía, tenemos que lidiar también con los comentarios negativos de las personas que nos encasillan a todos por igual, pero de verdad, a pesar de todo eso, ser policía es algo que me gusta, es como si lo trajera en mis venas.”

El agente señala que por su trabajo tiene que perderse días importantes al lado de su familia y ese es uno de los mayores sacrificios que le toca experimentar.

“Nosotros no tenemos navidades ni años nuevos, no tenemos cumpleaños de los hijos ni de la esposa; en mi caso no he podido acompañar a mi esposa y a mi hijo en varias ocasiones a sus terapias fuera del estado, dejamos de lado muchas cosas por servirle a la ciudadanía, sin embargo, no se valora la labor del agente policiaco, se nos señala a todos por unos cuantos, devalúan nuestro trabajo, pero aún con todo eso, siempre estamos para atender los llamados, para proteger dentro de nuestras posibilidades a la ciudadanía.”