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"Tenía un poder impresionante"

GUASAVE

Guasave.- De aquel lejano agosto del 2002 a la fecha han pasado muchas cosas, pero a Anarsabeth Chang Padilla, aeromoza guasavense, nunca se le olvidará el viaje con quien ella llama el pasajero más distinguido de todos a los que ha asistido en las cientos de horas vuelo que tiene como aeromoza, en el que llevó de regreso a El Vaticano al Papa Juan Pablo Segundo y que hoy es nombrado Santo.

A Anarsabeth ya se le había entrevistado cuando inició el proceso de beatificación, pero hoy que finalmente la Iglesia Católica lo nombra Santo, afirma que Juan Pablo Segundo tenía un poder impresionante.

Entrevistada vía telefónica, la guasavense afirma que siempre lo tiene presente en sus oraciones y que en su bolso trae una imagen del Santo Padre.

Afirma que ella le pide mucho por la unión familiar, por los adolescentes y por que ayude a todos.

Ella sigue realizando su trabajo como aeromoza.

A continuación la entrevista que se le realizó en mayo del 2011.

"Un minuto con el Papa fue una eternidad."

Nunca se imaginó que ese espacio que le dieron para ser bendecida la dejaría casi paralizada. Había pensado muchas cosas, qué decir, qué pedir. Nada, no pudo expresar palabra cuando Karol Wojtyla, el Papa Juan Pablo II, le dijo: "Que esta bendición alcance para ti y tu familia".

"Verlo subir las escalinatas del avión, sin utilizar el elevador que había sido dispuesto, me impresionó. Lo vi cómo sufría al momento de dar cada paso en las escalinatas, como que iba agarrado de la mano de Dios. Su rostro se miraba muy rojo, yo lo miraba desde la ventanilla."

Esa es parte de la vivencia que cuenta Anarsabeth en la entrevista que se le hace a propósito de la beatificación de Juan Pablo II, que ocurrirá este día.

En el 2002 le pidió por su familia y a la fecha asegura que esa bendición les ha alcanzado, cuando se le pregunta qué le pediría ahora que será beatificado no duda un segundo y dice: "Le pediría por toda la gente de Sinaloa, por mi gente, porque de verdad se acabe la inseguridad."

La petición de quien trabaja en Aeroméxico parece ser coincidente con la de cientos sinaloenses que viven el momento de inseguridad.

– ¿Cómo fue aquel momento?

– Fue en agosto del 2002. Fue el último viaje a México que hizo el Papa.

– ¿Le tocó atenderlo?

No, por protocolo no puede ser atendido por mujeres. Le tocó a un compañero, yo iba en la cabina dos, en donde viajaban obispos y cardenales. Antes del despegue nos dio un tiempo para que nos dieran la bendición papal, en privado. Eso fue antes del despegue, detuvieron el avión.

– ¿Fue México–Roma, lo recuerda muy bien, a qué hora?

– Fue por la mañana, como a las 10 de la mañana.

– ¿En el momento en que les hablan para darles la bendición, qué sintió, cuál fue la experiencia?

– Pasamos cada uno. En el primer asiento de Premier. Cada uno teníamos un minuto para estar sentados, yo llevaba una Biblia, fotos familiares, rosarios y en ese momento empezaron las bendiciones y nos tomaron fotos por parte del equipo de El Vaticano.

– En aquel momento ¿por quién pidió usted?

– Por mi familia, por mis hijos, por mis padres, por todo lo que me rodea, y estoy segura que esa bendición le llegó a toda mi gente.

– ¿Cuánto duró el viaje a El Vaticano?

– Fueron 12 horas de vuelo y estuvimos 13 días, fue un viaje muy largo, estuvimos seis días en Roma, nos invitaron a El Vaticano, conocimos sitios restringidos para los turistas, recorrimos los jardines.

– ¿Lo puede catalogar como uno de sus viajes más inolvidables?

– El más, el más inolvidable definitivamente, y el pasajero más inolvidable, más distinguido. Yo he viajado por Asia, Europa, toda América, el Caribe.

– ¿Qué es lo que más recuerda de ese viaje?

– El momento en que me senté a un lado de él y levanta su mano para darme la bendición, eso es lo que me queda en la mente. Yo había preparado algo para pedir y decir y pensar en muchas cosas, tenía muchas frases para decirle, pero es tan solemne ese momento que me quedé muda. Fue entre él y yo. Duró un minuto, pero ese momento se me hizo eterno, yo le pudiera decir dos horas, fue tan intenso. Él transmitía una energía impresionante y ahora que va a ser beatificado, eso es un privilegio que pocos pueden contar.

– ¿La bendición se la dio en español?

– Sí, fue en español.

– ¿Recuerda algo?

– Sí. Me dijo que Dios te bendiga y que te alcance para ti y tu familia.

– ¿Hoy que será beatificado, qué siente haber estado con Juan Pablo II?

– Híjole, me siento privilegiada, me encomiendo mucho a él, por supuesto. De hecho Aeroméxico conserva ese mismo avión y cada vez que me subo vienen a mí los recuerdos. Es el APB, es un 767.

– ¿Cuántos pasajeros iban?

– 270, entre religiosas, enfermeras, médicos, cardenales, obispos, guardias y periodistas.

– ¿Cuántas horas de vuelo?

– 12 horas, fue un viaje muy tranquilo, de mucha preparación, un viaje totalmente fuera de lo normal.

– ¿Usted es católica?...

– Sí, por supuesto.

– ¿Qué le pedirá ahora que será un Santo?

– Le pido mucho por la juventud, por la unión familiar, por los adolescentes, que nos ayude a todos.

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