Guasave

Un altar de esperanza para los que están desaparecidos en Guasave

Madres de desaparecidos realizan un ejercicio de amor y luz para llamarlos de regreso a su hogar, donde los esperan vivos o muertos

Por  Yazmín Ortega

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Madres de desaparecidos hacen altar de esperanza en Guasave(Foto: Jesús Leal/ Debate)

Madres de desaparecidos hacen altar de esperanza en Guasave | Foto: Jesús Leal/ Debate

Madres de desaparecidos hacen altar de esperanza en Guasave(Foto: Jesús Leal/ Debate)

Madres de desaparecidos hacen altar de esperanza en Guasave | Foto: Jesús Leal/ Debate

Madres de desaparecidos hacen altar de esperanza en Guasave(Foto: Jesús Leal/ Debate)

Madres de desaparecidos hacen altar de esperanza en Guasave | Foto: Jesús Leal/ Debate

Guasave.- Un día salieron de sus casas sin pensar que ya no volverían. Hoy sus fotos penden de un pedazo de cinta transparente que los sostiene sobre unas jabas de madera que fueron apiladas para formar un altar, rodeado de flores, de luces, de recuerdos y pensamientos.

Rastreando tus Huellas es el colectivo de mujeres de más reciente creación integrado por madres de familia de la ciudad de Guasave, Sinaloa, que no pierden la esperanza de encontrarlos, que salen cada domingo o entre semana, haga calor o frío, es peor no hacer nada.

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“Ni un desaparecido más”. Suena fuerte la exigencia lanzada a nadie y a todos. “Nadie sabe lo que llevamos en el pecho, a veces mostramos una sonrisa en el rostro pero por dentro sentimos que nuestro mundo cae a pedazos”.

Son las fotografías de Juan Antonio y once hombres más que fueron colocadas en un altar en el principal crucero de acceso a la ciudad de Guasave. El domingo transcurre con normalidad, el claxon de vehículos, acelerar de camiones, gente que pasa de prisa y solo lanza una mirada al grupo de ocho mujeres y un niño que hoy se vistieron de azul cielo y pantalón de mezclilla para hacer ese duro reclamo: “Ni un desaparecido más”.

“Cuando vine al mundo yo nací llorando más yo desde entonces sigo llorando, sigo llorando, soy como el ave que va volando que va volando, por un desierto, por un desierto…” se escucha con los acordes de una guitarra y un acordeón que exhala aire como las madres que están plantadas ahí, con un nudo en la garganta.

Lo hicieron para que la gente se dé cuenta que sus hijos  existen, revea Adriana Villegas quien hace  cuatro años ocho meses vio a su hijo Juan Antonio Villegas por última vez. 

“No porque sea un altar decimos que nuestros hijos estén muertos, ¡no!, les ponemos la luz para que sea la luz que los guíe de regreso a casa y si en realidad ya no están con nosotros que los ilumine esa luz al cielo”.

Que no pase desapercibido, que la gente recuerde que hay personas desaparecidas, que hay familias que los esperan llorando, que los siguen buscando y que  nunca dejarán de hacerlo
Juan Antonio tiene 24 años ahorita, afirma  Adriana porque mientras no lo encuentre para ella sigue vivo. Para él los músicos tocaron  “De esta sierra a la otra sierra”, porque es la que a él le gusta.

Siguen sus huellas, han preguntado dónde fue la última vez que los vieron, quién los vio, los han buscado por caminos, por veredas.

Tenemos que echare ganas y salir adelante, se dicen entre ellas. Además de estar integradas en un colectivo de búsqueda el apoyo moral cuenta mucho. Se ven como hermanas, amigas, se dicen que se quieren porque también necesitan impulsarse unas a otras.

Además de hacerle ver a la sociedad  su lucha necesitan tener un dato, una llamada con una pista a dónde encaminar su búsqueda, aclarando siempre que no quieren dar con los culpables, buscan sus “tesoros” enterrados.

No les da miedo, aseguran.“A todas las compañeras nos da más miedo morirnos sin encontrar a nuestros hijos”, recalca la madre de familia. “yo me voy a morir en la raya buscando a mi hijo, hasta que lo encuentre, tengo que traerlo de regreso porque es mi hijo y si yo no lo busco nadie lo va buscar”.

Su vida es un martirio y su dolor es tal que piden a los que se los llevaron  que los dejen en lugares donde los puedan encontrar porque el daño no es solo para ellos sino que afectan a toda una familia.

DATO

Este colectivo nació el 28 de agosto de este 2020, teniendo hasta la fecha dos “tesoros” localizados, como le llaman a los restos encontrados. Es integrado por 10 mujeres: cada una tiene un hijo o un hermano desaparecido.

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