Insólito

Atmósfera de rocas y océanos de lava: así es el planeta K2-141b

Por más increíble que parezca, el exoplaneta K2-141b posee vientos supersónicos, océanos de lava fundida y una atmósfera de rocas evaporadas

Por  Raúl Durán

Por más increíble que parezca, el exoplaneta K2-141b posee vientos supersónicos, océanos de lava fundida y una atmósfera de rocas evaporadas.(EFE)

Por más increíble que parezca, el exoplaneta K2-141b posee vientos supersónicos, océanos de lava fundida y una atmósfera de rocas evaporadas. | EFE

No cabe duda que el universo es tan vasto y desconocido que no deja de sorprendernos con insólitos descubrimientos de planetas y galaxias que parecen sacados de la ficción. Tal es el caso del planeta K2-141b, con océanos de lava fundida, atmósfera de rocas y vientos supersónicos, descrito a detalle por primera vez en un artículo científico.

K2-141b es un exoplaneta (llamado así por ubicarse fuera de nuestro Sistema Solar) particularmente extraño, ya que posee vientos supersónicos de más de 5 mil kilómetros por hora, un océano de magma de 100 km de profundidad, rocas evaporadas, producto de su peculiar ciclo atmosférico y metereológico. 

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Así lo presenta un artículo elaborado por científicos de la Universidad de McGill (Canadá), Universidad de York (Reino Unido) y el Instituto de Educación Científica (India), publicado este miércoles en la revista especializada Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Descubierto por la misión espacial Kepler, lanzada el 7 de marzo de 2009, el planeta K2-141b comparte varias similitudes con la Tierra, ya que posee su mismo tamaño, con rocas en su superficie, océano y atmósfera, la cual podría cambiar de forma permanente a causa de su clima extremo.

El estudio es el primero en hacer predicciones sobre las condiciones metereológicas en el K2-141b que pueden ser detectadas a cientos de años luz de distancia con telescopio de última generación como el Telescopio Espacial James Webb", explicó Giang Nguyen (Universidad de York), autor principal del estudio.

El equipo de científicos se dispuso a analizar el patrón de iluminación del extraño planeta y descubrió que casi dos tercios de su superficie se encuentran bajo la luz del día de forma permanente, mientras que el lado nocturno se mantiene con una gélida temperatura de 200°C bajo cero.

Y es que K2-141b, al igual que otros planetas de lava, orbita demasiado cerca de su estrella anfitriona, una proximidad que mantiene la gravedad del exoplaneta fija en su lugar, lo que significa que su lado "de día" siempre está de cara a la estrella, manteniendo una temperatura de 3000°C, lo suficiente para derretir y vaporizar las rocas, generando una delgada atmósfera compuesta por ellas en algunas zonas.

Así es el planeta K2-141b con océanos de lava y atmósfera de rocas
El lado diurno del K2-141b se encuentra a 3000°C de temperatura, con océanos de lava fundida. Foto: Pixabay

Lo más increíble de este exoplaneta es que esa atmósfera de vapor de roca sufre precipitaciones que se asemejan al ciclo del agua de nuestra Tierra, solo que en vez de aga lo que se evapora, se condensa y llueve es sodio, monóxido de silicio y dióxido de silicio.

En en el planeta Tierra, el agua tiene un ciclo estable: la lluvia regresa a los océanos, donde se evapora y se repite el ciclo, mientras que en el K2-141b el vapor de rocas llega hasta el lado nocturno empujado por los vientos supersónicos, hasta que las rocas "llueven" otra vez hacia un océano de lava, cuyas corrientes fluyen de vuelta al lado caliente, donde la roca se evaporará nuevamente.

Sin embargo, en el caso del exoplaneta el ciclo no es tan estable, ya que los científicos prevén que con el tiempo cambiará la composición del mineral, lo que forma parte de un proceso por el que atraviesan todos los planetas rocosos.

Todos los planetas rocosos, incluyendo la Tierra, comenzaron como mundos fundidos pero luego se enfriaron y solidificaron rápidamente. Los planetas de lava nos permiten echar un vistazo a esta etapa de la evolución planetaria", explicó Nicolas Cowan (Universidad McGill), coautor de la investigación.

Con el fin respaldar su pronóstico, los especialistas se darán a la tarea de analizar los datos del Telescopio Espacial Spitzer, que proporcionará un primer vistazo sobre las temperaturas del exoplaneta, hasta que el comportamiento del K2-141b sea verificado  por el Telescopio Espacial James Webb, cuyo lanzamiento tendrá lugar en 2021.

Con información de EFE.

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