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Tras 7 mil muertes Filipinas suspende guerra contra drogas

El presidente Duterte ha dado la orden; hasta ahora, más de 3.900 sospechosos han sido abatidos, aunque el número total de muertos se estima superior a 7.000 

Duterte ganó la presidencia de 2016 con una campaña en la que prometió acabar con el narcotráfico ejecutando a unos 100 mil traficantes y toxicómanos. Foto: AFP
Duterte ganó la presidencia de 2016 con una campaña en la que prometió acabar con el narcotráfico ejecutando a unos 100 mil traficantes y toxicómanos. Foto: AFP

Filipinas (EFE).- La Policía Nacional de Filipinas suspendió hoy sus operaciones de la polémica "guerra contra las drogas" después de que el presidente del país, Rodrigo Duterte, pusiera la campaña en manos de la Agencia Antidroga (PDEA).

Diversas manifestaciones se registraron en Filipinas para protestar contra las medidas de Duterte contra el narcotráfico. Foto: AFP

"Hemos delegado nuestra tarea a la PDEA. Buscaremos otras cosas en las que trabajar, pero no drogas por ahora", declaró el director de la Policía Nacional, Ronald Dela Rosa, en una rueda de prensa televisada.

 

 

Así, se han cancelado hasta nuevo aviso los programas Oplan Tokhang y Oplan Double Barrel Reloaded, consistentes en llevar a cabo redadas en casa de sospechosos y arrestarlos o disparar a matar en caso de que se resistan.

Muchas familias perdieron algún miembro en esta guerra contra las drogas. Foto: NYT

Más de 3.900 sospechosos han sido abatidos de esta forma por la Policía desde que Duterte declarara la "guerra contra las drogas" al llegar al poder en junio del año pasado, aunque el número total de muertos se estima superior a 7.000 al sumar los homicidios atribuidos a particulares y patrullas vecinales.

Foto: NYT

Desde ahora las funciones del departamento de la Policía Nacional encargado de la lucha contra el narcotráfico se limitarán a la recopilación y divulgación de inteligencia, según el director del cuerpo.

Foto: NYT

Esto ocurre a raíz de que Duterte ordenara a través de un memorando a todas las entidades del Gobierno que reserven a la PDEA, como única agencia, "el manejo de todas las campañas y operaciones contra quienes, directa o indirectamente, estén involucrados o relacionados con drogas ilegales".

Foto: NYT

El documento exige tanto a la Policía como al Buró Nacional de Investigación (NBI) y otras agencias estatales entregar "toda la información y los datos" de la lucha contra las drogas a la Agencia Antidroga para que ésta "tome las acciones apropiadas".

Foto: NYT

La policía también emprenderá una "limpieza" interna, según Dela Rosa, para limpiar sus filas de corrupción tras varios escándalos que han salpicado la imagen del cuerpo y de la campaña.

Foto: NYT

La muerte de tres jóvenes y otras irregularidades en la "guerra contra las drogas" en los últimos meses causaron malestar en la sociedad filipina, lo que se tradujo en la mayor manifestación contra Duterte hasta la fecha y en una caída del apoyo popular al presidente del 78 por ciento en junio al 67 en septiembre.

Foto: NYT

Además, el miércoles un grupo de abogados de tendencia progresista presentó una petición al Tribunal Supremo de Justicia del país para que detenga la campaña antidroga al considerarla inconstitucional.

Foto: NYT

El pasado febrero, tras un primer escándalo de corrupción, Duterte ya apartó a la Policía de la campaña y suspendió las operaciones durante un mes, aunque en marzo las reanudó al asegurar que las drogas y el crimen habían experimentado un repunte.

1. Masacran a adictos e iglesias protestan repicando campanas

Las iglesias en Filipinas tocaron sus campanas contra la llamada

Las iglesias en Filipinas tocaron sus campanas contra la llamada 'guerra a las drogas'. Foto: AFP

Filipinas (AFP).- Las campanas de las iglesias filipinas sonaron al unísono este jueves de noche en una protesta del clero del archipiélago por la sangrienta "guerra contra la droga" del presidente, Rodrigo Duterte, y su "reino del terror".

Cuando fue elegido en 2016, Duterte prometió erradicar el tráfico de drogas haciendo abatir a decenas de miles de delincuentes.

La policía anunció haber matado a 3.800 toxicómanos o presuntos traficantes. Miles de personas han sido asesinadas en circunstancias inexplicadas.

La Iglesia había anunciado que las campanas sonarían simultáneamente en todo el país a las 20h00 locales (12h00 GMT) para homenajear a los difuntos y recordar a los vivos que este baño de sangre debe cesar. Esta manifestación sonora se repetirá cotidianamente durante cuarenta días.

El obispo de Kalooka, Pablo Virgilio David, en una rueda de prensa en la sede de la Comisión de Derechos Humanos en Manial. Foto: AFP

"No se puede aceptar que la destrucción de vidas se convierta en algo normal. No se puede gobernar el país con matanzas", declaró la semana pasada el cardenal de Manila, Luis Antonio Tagle, en una carta pastoral en la que anunciaba esta iniciativa.

"En el interés de nuestros niños y los pobres, hay que detener los asesinatos sistemáticos y el reino del terror", imploró el prelado en otra carta dirigida al presidente de la Conferencia de obispos filipinos, el arzobispo Socrates Villegas.

Una vez en la presidencia, Duterte dijo que estaría "feliz de masacrar" a tres millones de toxicómanos, prometiendo a los policías implicados en estos asesinatos que no irían a prisión. Después, el Gobierno rechazó sistemáticamente las acusaciones de asesinatos por parte de la policía, alegando que los agentes actuaban en defensa propia.

En Filipinas, el 80% de la población es católica y la Iglesia juega un rol político importante. Fue clave en la revolución que en 1986 derrocó al dictador Ferdinand Marcos.

Los dignatarios religiosos explicaron que lo de hacer sonar las campanas era una costumbre de la Edad Media, cuando la Iglesia llamaba a sus fieles a integrarse en las Cruzadas para liberar los lugares santos.

Carl no volverá, fue torturado y asesinado por policías

La guerra en Filipinas ha dejado más de 3 mil 800 muertes. Foto: AFP

Filipinas.- La autopsia del filipino Carl Angelo Arnaiz revela que fue torturado antes de morir a manos de la Policía, mientras los oficiales aseguran que la muerte se produjo durante un enfrentamiento en el escenario de la guerra antidroga que registra el país, informan hoy medios locales.

El joven, de 19 años y estudiante de diseño interior en la Universidad de Filipinas, desapareció la noche del 18 de agosto cuando salió a comprar unos aperitivos junto a un compañero, quien aún se encuentra en paradero desconocido.

El cadáver de Arnaiz fue encontrado por sus familiares díez días más tarde en una morgue del norte de Manila.

Conforme a la versión oficial, el adolescente murió al enfrentarse a los agentes tras ser identificado como sospechoso del asalto a un taxista en el distrito norteño de Caloocan.

Según Efe, las fuerzas de seguridad, según su atestado, requisaron del cuerpo sin vida una pistola del calibre 38, bolsas de marihuana y sobres de metanfetamina.

Sin embargo, la posterior autopsia realizada por la Oficina del Fiscal General indica que el cuerpo de Arnaiz muestra signos de tortura antes de morir.

Dos heridas en el pecho del joven sugieren que este se encontraba de rodillas antes de recibir un disparo mortal, mientras que los posteriores balazos los recibió tendido en el suelo, reporta este martes el diario "Inquirer".

Carlito Arnaiz (i) y Eva Arnaiz (c) se despiden de su hijo Carl Angelo Arnaiz. FOTO: EFE

La muerte de Arnaiz ocurrió dos días después del asesinato del también estudiante Kian delos Santos, de 17 años, por el que cuatro policías han sido suspendidos y contra los que la fiscalía prevé presentar cargos de asesinato.

Los oficiales también declararon que abatieron a delos Santos en defensa propia, pero la autopsia reveló que el menor murió de un disparo a bocajarro y con la cara contra el suelo.

El fallecimiento de estos dos jóvenes ha provocado una ola de indignación en la sociedad pública que pone en duda los métodos coercitivos de la guerra contra las drogas promovida por el presidente, Rodrigo Duterte.

Varias personas sostienen pancartas contra los asesinatos extrajudiciales. FOTO: EFE

La campaña antiestupefacientes de Duterte comenzó el mismo día de su investidura, el 30 de junio de 2016, y ha causado desde entonces más de 7.000 muertos.

Organizaciones internacionales defensoras de los derechos humanos han criticado duramente la "guerra" contra las drogas de Duterte. 

Iglesia protesta por los 80 muertos a manos de la policía

Un líder de la influyente Iglesia católica romana en Filipinas ha ordenado que las campanas suenen cada noche durante tres meses en una región del norte del país, para dar la alarma sobre la redoblada campaña policial que ha dejado más de 80 muertos entre consumidores y traficantes de drogas en apenas una semana.

El arzobispo Socrates Villegas indicó que las campanas tañerán durante 15 minutos al día en toda su diócesis a partir del martes para despertar a una ciudadanía “que se ha vuelto cobarde para expresar la ira contra el mal”.

La decisión de la Iglesia se suma a la creciente indignación después de que la policía matara en una semana a más de 80 personas en la zona metropolitana de Manila y la cercana provincia de Bulacan en apenas tres días. Se trató de la semana más sangrienta de la brutal campaña antidroga ordenada por el presidente, Rodrigo Duterte.

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