Opinión

El primer paso de la andadura quinquenal

Por  César Velázquez

Los informes sobre el estado que guarda la administración pública, según la jerga en la materia, eran considerados, en el ámbito federal, como el “día del presidente”. El besamanos y la liturgia que ofrecía esta modalidad de reafirmación del poder del Tlatoani se reproducían en el ámbito local: era también el día del gobernador, el día del alcalde. La mejor y más visible constatación de la vigencia de un sistema autoritario y verticalista que los vientos del cambio democrático de estos años, apenas ha podido mover.

En estos años fuimos de un extremo a otro: de la sumisión acrítica de legisladores al presidente en turno, a la crítica contumaz nugatoria en los hechos de la división de poderes y del modelo de control recíproco, que lejos de fortalecer la democracia termina por empobrecerla, porque el diálogo y la interlocución necesaria brilla por su ausencia. Desafortunadamente esa cultura ahí está, muy sólidamente instalada: se aplaude sin disimulo todo lo que proviene de la cúspide, y por otra se niega todo crédito al poder.

En Sinaloa el día del gobernador también desapareció, como no podía ser de otra manera. El clásico informe con su mareante danza de los millones, el monólogo del poder, fue sustituido por un esquema que buscó parecerse a los debates sobre el estado de la nación, más propio de regímenes parlamentarios. Sin embargo, muy acartonado y plagado de imposturas, pronto desapareció para comodidad de sus protagonistas: se cumple con la ley, se entrega el informe por escrito y sanseacabó.

El gobernador Ordaz Coppel, a través del secretario general de Gobierno, cumplió con el ritual. El balance de este su primer año de una andadura reducida a cinco, ojalá no tenga el triste destino de los informes contrariados. Puede y debe ser oportunidad para un ejercicio responsable y maduro de la crítica. Si sus señorías no lo hacen, lo puede hacer el ámbito académico, la sociedad civil, diversas representaciones sociales, abordando con rigor las luces y sombras que son consustanciales a todo ejercicio del poder político.

Y ello puede y debe hacerse sine ira et estudio, diría Tácito. Hay en ese documento entregado al Congreso temas rescatables, avances importantes en un ambiente de escasez de recursos, pero también reconocimientos críticos de déficits, de manera señalada uno que a todos lastima, el de seguridad pública. Pero sobre todo, debe servir para trazar los caminos de futuro, y aprovechar para perfilar el impulso reformista que requiere Sinaloa. No más, pero tampoco menos.

Reconocimientos.- Jorge Gastélum-Escalante y Leobardo Díez Martínez son parte de una generación de brillantes académicos sinaloenses que desde la docencia, la investigación y la gestión institucional han agregado valor a un quehacer que la sociedad les reconoce.

Gastélum-Escalante presentó ayer en la Universidad de Occidente su más reciente trabajo, El camino de la investigación. El modo científico de preguntar, responder y contrastar, que confirma su sólida formación profesional e intelectual. Díez Martínez, formador de muchas generaciones de economistas sinaloenses, recibió el homenaje de sus colegas y discípulos por su calidad y dilatada trayectoria. A ambos, una sincera felicitación.

No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y entérate de todo