Ahora puedes personalizar la edición que más se ajusta a tus preferencias.

Nuevo
Los Mochis

A nadar con el delfín consentido de Sinaloa: "El Pechocho"

Turistas y lugareños quedan maravillados con el paisaje natural de la bahía en el norte del estado

Por: María de Jesús Estrada

1/18
De paseo con el Pechocho.(El Debate.)

De paseo con el Pechocho. | El Debate.

De paseo con el Pechocho.(El Debate.)

De paseo con el Pechocho. | El Debate.

De paseo con el Pechocho.(El Debate)

De paseo con el Pechocho. | El Debate

Imagenes para contenidos(Copyright (c) 1998 Hewlett-Packard Company)

Imagenes para contenidos | Copyright (c) 1998 Hewlett-Packard Company

De paseo con el Pechocho.(El Debate.)

De paseo con el Pechocho. | El Debate.

De paseo con el Pechocho.(El Debate)

De paseo con el Pechocho. | El Debate

De paseo con el Pechocho.(El Debate)

De paseo con el Pechocho. | El Debate

De paseo con el Pechocho.(El Debate)

De paseo con el Pechocho. | El Debate

De paseo con el Pechocho.(El Debate.)

De paseo con el Pechocho. | El Debate.

De paseo con el Pechocho.(El Debate)

De paseo con el Pechocho. | El Debate

De paseo con el Pechocho.(El Debate.)

De paseo con el Pechocho. | El Debate.

De paseo con el Pechocho.(El Debate)

De paseo con el Pechocho. | El Debate

De paseo con el Pechocho.(El Debate.)

De paseo con el Pechocho. | El Debate.

De paseo con el Pechocho.(El Debate)

De paseo con el Pechocho. | El Debate

De paseo con el Pechocho.(El Debate)

De paseo con el Pechocho. | El Debate

De paseo con el Pechocho.(El Debate)

De paseo con el Pechocho. | El Debate

De paseo con el Pechocho.(El Debate)

De paseo con el Pechocho. | El Debate

De paseo con el Pechocho.(El Debate)

De paseo con el Pechocho. | El Debate

Los Mochis, Sinaloa.- Un santuario ecológico inigualable. Visto desde tierra encanta día a día a los visitantes de la bahía de Topolobampo, justo a un lado de la isla de El Maviri, pero es aún más fascinante recorrerlo por las aguas color esmeralda que lo rodean.

Una lancha con representativo letrero al costado y tripulada por un lugareño que conoce la bahía en todo su esplendor dan la bienvenida. Ahí comienza la aventura.

El vaivén de las primeras olas de agua marina despierta la emoción de los navegantes, que curiosos intentan calcular la temperatura de la misma, a sabiendas que con el viento serán rociados con la brisa que el movimiento ocasiona.

Faros de colores verde y rojo, que originalmente guían las unidades acuáticas durante la noche, marcan el rumbo inicial hacia un mágico camino de mangle y especies marinas.

No existe un espectáculo más fascinante que ser sorprendido por las graciosas piruetas del hasta ahora conocido como el Pechocho, un delfín en su hábitat natural que juega entusiasmado con la visita.
Intenta con su nado guiar al lanchero y recibe con agrado a quienes deciden nadar con él. Le gusta sentir cuando lo tocan y se luce unos minutos frente a la tripulación como danzando frente a ellos, entrando y saliendo del agua para ser visto y admirado.
Su entretenimiento es convivir con los paseantes y su espectáculo no dura menos de 20 minutos, pues parece entender lo maravillados que quedan con su danza bajo el agua.
Es un estero único, lleno de vida y color, rodeado de manglares y especies de pluma y escama, donde el personaje principal es siempre este delfín.

¿Haz nadado con delfines?

Historia. Cuentan algunas versiones que el Pechocho es un delfín que cuando estaba recién nacido perdió a su madre durante un fenómeno natural bastante fuerte, y con ello también a la familia de delfines con quienes estaba, y pese a que las aguas bajas no son lo ideal para su entorno, él eligió ese sitio para su resguardo. Ahí se adaptó al hábitat que ahora todos queremos conocer.
Ahora es un ser alegre y amigable. Le gusta que le rasquen la panza, el lomo y la cabeza; suele dar vueltas para demostrar que disfruta las caricias. Pronto alza una rama de mangle desde el fondo del mar indicando que ya no quiere socializar, según los lugareños, quienes aprendieron a entender esta seña con el paso del tiempo y la experiencia de tantas visitas a esta zona.

Paseo. El viaje continúa por la isla Cuatro Copas y la isla Santa María, de donde sobresale un paisaje excepcional: playa virgen rodeada por dunas de arena dorada en distintas tonalidades según la ubicación del sol. Aves de distintos colores y tamaños, Garzas blancas o ibis grises y rosas con pico en forma de espátula, fragatas y gaviotas posadas sobre el borde de la isla parecen lucir su más bello plumaje. Otras sobrevuelan la zona para mostrar sus habilidades mientras intentan atrapar peces y terminar haciendo un espectacular aterrizaje sobre el suelo, rocoso en una zona y arenoso en otra.

Una improvisada orquesta se deja al descubierto con el vuelo y canto de las aves que ahí habitan. El paisaje de colores verde en agua y mangle, o azul del cielo y blanco de sus nubes, contrasta con el movimiento de estos pájaros que encantan todavía más a los paseantes.

De regreso, el viento y las olas del mar agradecen la visita. Los rayos del sol marcan la piel en un tono rojizo como seña de que no importó el clima ni la situación, la diversión es lo que cuenta.

En esta nota:
  • turismo
  • pechocho
  • desfile