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Los Mochis

La triste situación de una familia de Sinaloa, viven bajo un árbol de un guamúchil; el viento les quitó su hogar

Un fuerte viento les tumbó su casa y ahora se la llevan debajo de un árbol de guamúchil y duermen en un cuarto prestado 

Por Adrián López

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Los Mochis, Sinaloa.- Desde hace más de una semana, la familia Corrales Vega, compuesta por un joven matrimonio con cuatro niños (dos niñas de 9 y 5 años, y dos niños de 3 y un año de edad) se la llevan debajo de un árbol de guamúchil porque un fuerte viento les tumbó su casita de madera.

Su hogar se encontraba por la calle Lola Beltrán e Ignacio Ibarra de la colonia Ferrusquilla, de la ciudad de Los Mochis, donde, desde entonces se la pasan en la sombra de un guamúchil. 

Fernanda Soto Vega, de 25 años de edad, comentó que ella y sus niños estaban en la tienda cuando el viento los dejó sin su casita.

Su esposo, Leonardo Corrales Valenzuela, de 26 años de edad, se encontraba en el interior de la vivienda, cuando el fuerte viento se las arrebató, y le cayeron las tablas en la espalda.

Difícil situación
“Después de que se cayó la casa, aquí hemos estado debajo del árbol, hace una semana cuatro días. El lunes hizo una semana que se cayó la casa.”

La joven mamá narró que ese día, mientras llovía, su esposo guardaba la ropa en una bolsa negra porque el techo goteaba.

“Estábamos adentro y goteaba mucho, y mi esposo se agarró a echar la ropa en una bolsa negra porque la ropa de la  niña se estaba mojando.”

Mencionó que cuando el agua se calmó, se fue a la tienda para hacer algo de comer y se llevó a los niños.

“Y cuando se soltó la lluvia, me agarró el agua en la tienda. Ya que se paró la lluvia, le dije a la niña que nos viniéramos a la casa, y me dijo: mami, la casa se cayó, y le dije cómo se va a caer la casa.”
Comentó que rara vez se lleva a los niños a la tienda para evitar que pidan dulces, pues el dinero no alcanza, ya que la situación económica que viven es complicada.

“Yo voy y limpio casas, y él (su esposo) se va al campo y va y hace zanjas, todo eso, y también es ayudante de albañil. Yo voy a limpiar las casas cuando él no tiene trabajo y cuida a los niños.”

Para que duerman
Uno de los vecinos tuvo a bien prestarles un cuartito que tiene a uno metros de su casa, para que vayan a dormir, pero no tienen puertas ni ventanas y ellos les pusieron unas cobijas como cortinas.

La situación ha sido complicada desde antes de que se les cayera su casa, pues solo contaban con un ventilador, el cual quedó en añicos. Sin embargo, no era suficiente para todos y pasaban calor y sufrían las picaduras de los moscos.

“Se están moviendo en la noche porque les pican los moscos y les tengo que prender raidolitos. Dormíamos en un colchón de los más chiquitos y me trajeron a regalar uno ayer, una señora.”

La familia no cuenta ni con lo más básico, tampoco tienen refrigerador.

“Vamos a volver a hacer la casita con tarimas”, dijo entusiasmada Fernanda. 

Agradeció que una señora de corazón noble les regaló tarimas para que pudieran armar de nuevo su casa.

Lamentó que la niña no está al corriente en sus clases a distancia, pues no cuentan con celular, y una muchacha que le ayudaba con sus tareas ya no vive en la colonia.

“La niña va a primero de primaria. Hasta ahorita no ha hecho tareas.”

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Para apoyar a esta familia, el único medio es ir al lugar donde se encuentran.

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