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Los Mochis

¡Boleros de corazón! 40 años de tradición en Los Mochis

Juan Carlos Lozano ha dedicado su vida a sacarle brillo al calzado, pero su padre, así como sus tíos, han realizado esta actividad de generación en generación en Los Mochis

Por Óscar Flores Silva

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Los Mochis, Sinaloa.- El bolero Juan Carlos Lozano se ha dedicado a sacarle brillo al calzado desde hace aproximadamente 20 años, pero su padre, así como sus tíos, tienen en esa actividad 40 años en Los Mochis.

Comentó que, afortunadamente, lustrar calzado le ha ayudado a él y a su familia a llevar el sustento a sus casas, ya que también con ese trabajo lograron vestir, estudiar, así como ir al médico cuando era necesario.

“Mi padre y mis tíos tienen otros puntos para lustrar zapatos, ya que, como le digo, esto sí es negocio. Si uno no tuvo estudios, pues tiene que aguantar calor, frío y lluvias, así como los malos tratos de clientes que se van inconformes”, señaló.

Tiempo difícil

El lustrador de calzado dijo que el año pasado, en la primera ola de la pandemia de Covid-19, fue muy difícil debido a que solamente llegaban entre dos y tres clientes y en más de 12 horas solo se lograban 70 pesos, cantidad que no alcanzaba para nada.

“En esos días tuvimos que ingeniárnosla. Pusimos un puesto de cubrebocas y, ¿para qué te engaño?, en ese momento sí era negocio, pues los cubrebocas estaban escasos y los dábamos a buen precio”, subrayó.

En su negocio tiene que aguantar desde el calor hasta los malos tratos de clientes inconformes. Foto: Jorge Cota/ Debate

Una tradición

Asimismo, Juan Carlos dijo que el oficio lo aprendió desde muy niño, ya que siempre acompañaba a su papá y de ahí le agarró el gusto a ese trabajo, pues sí era redituable y aún lo es, ya que lustra un promedio de 80 pares de calzado al día y cobra entre 25 y 30 pesos, ya que es solo grasa o tinta.

“Un tío mío estudió arquitectura y se la pagó trabajando en esto. Yo estoy estudiando una licenciatura. De aquí sale para mantenerse, pero también hay épocas malas, como en el 2010, cuando hubo mucha violencia. Ahora, con la pandemia y así, es noble esta actividad, pero también tenemos tiempos difíciles”, subrayó.

En ese tenor, dijo que el 80 por ciento de sus clientes son permanentes y el resto son ocasionales, “pero la mayoría viene porque ya nos conoce y sabe que hacemos bien nuestro trabajo”.

“Tengo tres años de casado, no tengo hijos, pero con ello quiero decir que esto sí da para mantener a una familia, pero, como le digo, hay meses y temporadas difíciles”, aseguró Juan Carlos.

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“La temporada buena para nosotros también es noviembre y diciembre, ya que no solamente pintamos zapatos, sino chamarras, bolsos y otros artículos de cuero, como sillas para montar caballos”.

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