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Crónica de una periodista cultural en plena balacera

LOS MOCHIS

Casquillos recogidos durante el enfrentamiento.

Una unidad asegurada.

Los Mochis, Sinaloa. El sol quemaba hasta la sombra. Eran las 12:20 horas y salíamos de la Universidad Autónoma Indígena de México en Mochicahui del Segundo Foro Universitario "Aprovechamiento de los Recursos Culturales del Norte de Sinaloa" que organizaba la Secretaría de Turismo. El chofer, el fotógrafo y yo nos dirigíamos a Los Mochis.

Ya habíamos pasado el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA), a la altura del Ejido 2 de Abril, cuando recibí una llamada de Martha, una pintora que expuso en la plazuela. Eso me distrajo un poco de lo que sucedía alrededor, aunque empezaban a escucharse unos ruidos que parecían balazos abajo de la unidad, como que traspasaban de monte a monte la carretera Los Mochis-El Fuerte. Terminada la llamada y ya con el miedo por todo el cuerpo, más adelante percibíamos que los balazos nos alcanzaban. Y efectivamente, el parabrisas de la camioneta del lado derecho recibía un impacto.

Al principio pensamos que había sido una piedra la que se había estrellado en el vidrio de la unidad número 1 de EL DEBATE, pero el chofer, quien tien más experiencia en hechos policiacos porque ha acompañado a los periodistas de la nota roja en diversos hechos de sangre por distintas zonas de los municipios de Ahome, El Fuerte y Choix, nos dijo: "son balazos, agáchense".

Como periodistas, teníamos que registrar el hecho, no obstante el peligro. El chofer y el fotógrafo se bajaron para ver qué pasaba, pero luego dijeron: ¡vámonos!, es contra nosotros. Nos están baleando.

A lo lejos sólo se veían dos tipos de aspecto joven vestidos de negro que venían trotando por la calle lateral al canal, luego los vimos cruzar la carretera para dirigirse a un cañaveral. El chofer le dio a todo los que pudo a la camioneta hasta visualizar algún policía. Apareció una unidad de tránsito, de esas que rondan en los puntos estratégicos de la carrertera El Fuerte-Los Mochis, la misma que hace dos años registró una emboscada contra agentes ministeriales en Tetamboca, unos kilómetros atrás. De pronto nos topamos con una patrulla. Ya iban varias en fila hacia la zona del enfrentamiento.

En el parabrisas de la camioneta en que viajábamos para dirigirnos a Los Mochis estaba la huella de aquel hecho: un balazo incrustado en el parabrisas, dicen los que saben que es de 9 milímetros. Un suceso a plena luz del día donde de milagro logramos salvarnos.

Mi compañero, el fotógrafo, dice que vivió para contarla. Ahora le da horror pensar qué hubiera pasado si los nervios no le hubieran permitido alcanzar esa velocidad, la que ya marcaba el GPS como fuera de los límites permitidos. Quizá otra sería la historia. Una vez fuera de la zona del peligro, dedujimos que era un atentado contra EL DEBATE. Minutos después nos confirmaron que era un enfrentamiento entre presuntos delincuentes contra policías ministeriales. El susto todavía queda. La historia mañana quedará impresa en EL DEBATE, hoy, miles de cibernautas la están conociendo. <iframe width="560" height="315" src="//www.youtube.com/embed/yAEJClalkRw" frameborder="0" allowfullscreen></iframe>