Los Mochis

De los primeros papeleritos a la actualidad de Debate

Los papeleritos o voceadores han jugado un papel muy importante desde los inicios de Debate para llevar las noticias hasta donde se encuentre el lector

Por  Blanca Robles

De los primeros papeleritos a la actualidad de Debate(Foto: Debate)

De los primeros papeleritos a la actualidad de Debate | Foto: Debate

Los Mochis, Sinaloa.- Desde los primeros minutos de aquel 10 de marzo de 1941, su periódico Debate se vendió como pan caliente por las calles polvorientas de Los Mochis, y fueron sus “papeleritos” o voceadores los que aquel día jugaron un papel muy importante para llevar hasta la casa, negocios o hasta donde se encontrara el lector la primera edición de aquel naciente periódico cuyo lema, “Sirviendo a la región, servimos a la Patria”, dejaba sentir la calidez y cercanía de Debate con los habitantes de la tierra que lo vio nacer: Los Mochis.

Los primeros papeleritos

En un artículo publicado en un suplemento especial con motivo del 60 aniversario de Debate de Los Mochis, en marzo de 2001, el doctor Roberto Gastélum Orejel recordaba a manera de homenaje a aquellos primeros papeleritos, él entre ellos, de cuyas gargantas infantiles salían los primeros gritos para atraer la atención de la gente y lograr las primeras ventas: ¡EL DEBATE, EL DEBATE, EL DEBATE!

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Pastor Manzanárez, a la edad de 15 años, cuando era papelerito de Debate en la década de 1940. Foto: Debate

Así, recordaba que junto con él estaban los niños y adolescentes Pastor Manzanárez, Matías, Francisco Ungson, Roberto Fong Peña, el “Güero” Marines, Alfredo Gastélum Orejel, Héctor Guerrero, “El Baby” Leyva Gómez, Heleodoro Borboa y Humberto Gastélum, entre otros que en ese momento se escapaban de su memoria.

“Eran los mismos que sacábamos Las Noticias, bien recuerdo que ayudábamos a acomodar las ‘tripas’ del periódico con objeto de que saliera más temprano, vespertino y no nocturno”, recordaba.

Alfredo y Roberto Gastélum Orejel, y al centro su padre, Jesús Gastélum. Foto: Debate

Después de algunas anécdotas, el doctor cerró el artículo con el siguiente párrafo: “Por último, ratificar lo quvocee ya mencioné: cabe en mí el orgullo de haber sido uno de los primeros papeleritos del mejor diario del estado de Sinaloa y uno de los mejores de Latinoamérica: Debate”.

Francisco Ungson, también primer voceador, al paso del tiempo fue funcionario de alto nivel de Banamex. Foto: Debate

"Todo lo que tengo y he logrado ha sido gracias a Debate"

José Luis Chávez Algándar empezó a sus 15 años a vender Debate y hoy, a sus 49 años de edad, afirma sin temor a equivocarse que todo lo que ha hecho y ha logrado ha sido gracias a Debate.

Pero no solo eso, pues al afirmar que este matutino le ha dado todo es todo, dice, y es que en una de sus entregas del periódico conoció a quien se convirtió en su esposa: María Silvia Torres Bacasegua.

“Yo recuerdo que teníamos como 20 años yo y ella 17. Trabajaba en una casa del sector Fátima y yo llegaba a entregar el periódico y se fue dando la relación, hasta que nos casamos.”

Producto de esa unión nacieron sus tres hijos: José Carlos, Luis Gustavo y Yamel Joseline. Comenta que invitado por otras personas y sus amigos entró a esta actividad solo por unos días para ver qué era.

“Y así fue, entré y salí pero luego volví a entrar y me sentía a gusto porque andábamos todos los de la colonia, mis amigos, pero ahora sí ya no me salí.” Incluso cambió de turno en el Cobaes 02 para poder vender periódicos.

José Luis manifiesta que fueron varios de sus amigos los que sí buscaron otra manera de tener ingresos económicos y le iban dejando a él las entregas de periódicos que tenían. Él las tomaba pensando en regresarlas cuando volvieran, pero ya no lo hicieron, por lo que continúa con ellas. “Aquí seguiré. Es el oficio que conozco, que domino, una manera de vivir y en él voy a seguir.”

José Luis Chávez, voceador. Foto: Debate 

"Mis clientes a las 3:00 de la mañana o antes tenían su periódico en su casa"

Guillermo Manuel Aguilar Campa, el popular Ney, no fallaba a recoger sus periódicos en Debate para empezar de madrugada su entrega diaria a su clientela.

Entre el frío y la soledad de la noche, religiosamente durante 18 años de su vida salía en bicicleta de su casa, en la colonia 12 de Octubre, a las 2:00 de la mañana para trasladarse al centro, a esta casa editorial, y recibir sus periódicos para iniciar su recorrido.

Entre sonrisas, recuerda que en ocasiones llegaba a las casas antes de que regresaran los dueños de estas de una fiesta o reunión, pero en otras se los encontraba mientras les dejaba en sus cocheras o jardines la edición. “Rápido decían: no duerme este muchacho. Ya tenemos el periódico en la casa.”

Retirado ya de la venta del periódico y cobijado con el cariño de sus seres queridos, explica que fue a los 49 años, una vez que se pensionó como obrero en el Ingenio Azucarero, cuando comenzó a vender Debate, y que de sus ganancias más los ingresos de su pensión, era como iba sorteando las necesidades de alimentación de su familia.

En su época de “papelero” se ganó el cariño de muchos de sus clientes, quienes lo veían con respeto y hasta le convidaban de su comida para darle un apapacho al corazón con sus recetas. “Me decían: te tengo un caldo, te guardé comida para que lleves. Eso es lo que guardo, lo que se queda en el corazón.”

Guillermo Aguilar, Ney, exvendendor y pensionado. Foto: Debate

"Con la venta diaria de Debate me enseñé a ganarme el peso"

Para Edgardo Meza Ceceña, haber vendido Debate cuando era solo un niño lo formó, fue su cimiente para salir a la calle a ganarse el peso de una manera digna. De oficio taxista, Edgardo Meza recuerda que tenía 9 años cuando comenzó a vender el periódico por la avenida Benito Juárez, desde la Degollado hasta el  bulevar Macario Gaxiola.

“Ya que mi papá sacaba los periódicos de Debate me los entregaba en Juárez y Degollado y de ahí me  iba gritando por la Juárez EL DEBATEEE y esperando que saliera la clientela.”

Ya que los vendía regresaba a su casa y entregarle a su papá, Juan Manuel Meza Espinoza, el dinero y recibía 20 centavos que le alcanzaban para comprar muchas cosas, cuenta, como una paleta, y le sobraban 10 centavos para otras cosas más.

Los fines de semana era boleador y se iba a la peluquería y cantina La Rata Muerta, de donde lo sacaban los policías por ser menor de edad. Esa fue la enseñanza que les dejó su papá, manifiesta: trabajar. A los 13 años su papá lo subió a uno de los peseros que trabajaba y así se hizo chofer. “Pobre de que nos desviáramos  porque tenía una banda de motor de los peseros y con ella nos pegaba.”

Hoy agradece sus enseñanzas y correcciones. “Mis papás ya fallecieron y cada vez que voy a la tumba de mi papá le agradezco todo porque gracias a eso salimos derechitos.” 

Edgardo Meza, taxista. Foto: Debate 

"Aquí como voceador de Debate se hace muy popular uno"

Luego de que lo liquidaran de una empresa y de buscar en otros estados cómo llevar ingresos a su familia, Guadalupe Rubio Padilla encontró en la venta de Debate no sólo la manera de hacerse de recursos para mejorar la economía de él y de los suyos, sino también de hacer amigos.

Desde las 6:00 y hasta las 10:00 de la mañana, el voceador se coloca en el cruce de la calle Heriberto Valdez y el bulevar Antonio Rosales, donde ofrece Debate.

Explica que disfruta esta tarea que se ha echado a cuestas, pues le permite y conocer personas que con el paso del tiempo se han vuelto sus amigos.

“No siento cansada esta labor. A las 4:00 de la mañana me lo traen a la casa y ya de aquí yo me voy al punto a ofrecerlo.” Vestido con una sudadera azul rey con la leyenda de Debate, un pantalón de mezclilla y calzado cómodo, el voceador recuerda que sin saberlo, el primer día que llegó al crucero señalado había sido el último del anterior voceador.

“Me acuerdo que un muchacho con muletas, que vendía tarjetas telefónicas, les decía a conductores que yo iba a estar ahí, me recomendó y fueron como 20 personas con los que me acomodó.”

Divertido cuenta que como voceador “se hace uno muy popular y lo hago con gusto. Me levanto con energía, con ganas de hacer las cosas y ahí la llevo con los gastos. Nos ayudamos con la pensión y la venta del periódico”.  

Guadalupe Rubio, voceador. Foto: Debate

"¡Ah, bárbaro!, es una de las frases que creé para atraer a mi clientela"

José Atienzo Martínez tiene alma de mercadólogo. Es uno de los voceadores que ha sabido cómo llegar al lector. Y es que a través de su carro de sonido y con su propia voz iba avisando calle por calle a los vecinos del poniente de Los Mochis las noticias más relevantes que podían leer en el periódico.

Así, creó la famosa frase ¡Ah, bárbaro!, que tanta curiosidad causaba entre los lectores, quienes hasta salían de sus casas con dinero en mano para oír mejor qué era de lo que estaba hablando, y claro que le compraban un ejemplar.

Pero además acuñó otras frases que más de un lector se ha de acordar, y fueron ¡ande pues! y ¡va de nuez! Piezas fundamentales en la venta de los periódicos fueron sus apoyos: tres hijos y familiares, quienes se iban también en carros de sonido haciendo la misma labor y uniendo esfuerzos.

Señala que de la venta del periódico ha salido para sacar adelante a su familia que formó con su querida esposa, Silvia Yucupicio.

A manera de anécdota, recuerda que una vez, estando en la frontera, una cuñada suya le dijo que saldría comprar un Debate, en lugar de decir un periódico, “y es que a donde vaya uno le hablan de el Debate de Los Mochis, así lo conocen, por el de Los Mochis, e incluso a mí me conocen como el debatero.” Debate lo ha acompañado en su andar como esposo, padre, abuelo “y lo que me falte”. 

José Atienzo Martínez, voceador. Foto: Debate

"Todo empezó por alguien que me regaló unos periódicos para vender"

Eduardo Fausto Madrid Durán vendió el periódico Debate por alrededor de 30 años. A don Fausto siempre le gustó el comercio, llegó a tener un expendio de cerveza y una tiendita en su hogar.

Nunca nada lo detuvo, fue carpintero y electricista en su juventud, pero a los 34 años trabajando en el área de limpieza de una empresa cayó un elevador donde él estaba, logró sobrevivir y aunque no golpeó su cabeza, perdió capacidades motoras ya que se fracturó la cadera, pies y columna, quedando inmóvil por cerca de 8 meses mientras que su esposa estaba embarazada y criaba a dos niñas pequeñas.

Fue un año después cuando logró comenzar a moverse y pudo sentarse en su silla de ruedas, la cual lo acompañaría el resto de su vida.

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Fue en 1992 cuando alguien le obsequió unos periódicos y los vendió, a partir de ahí nunca paró, la avenida Obregón en Culiacán fue uno de los primeros puntos en los que se instaló, salía de su hogar desde las 6 de la mañana en su silla de ruedas para llegar a las 7 a comenzar a vender.

Por azares del destino recibió el apoyo de un amigo para poner su propio puesto de revistas y periódico y se colocó en una esquina en la colonia Los Pinos, duró 5 años ahí y luego fue cambiando donde se le brindara la oportunidad. Por la pandemia, en 2020 dejó de vender periódicos y hoy arregla en su casa calzado. Además, vende frijol y miel. 

Eduardo Madrid, exvoceador. Foto: Debate
 

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