Los Mochis

Don Nabor: su fe lo mantiene en pie a pesar de todo

Vive solo y carece de lo indispensable para tener una vida digna; no cuenta con los servicios de agua potable ni drenaje sanitario

Por  Marisela Jolie

Don Nabor pasa la mayor parte de su vida en su humilde hogar(ELDEBATE)

Don Nabor pasa la mayor parte de su vida en su humilde hogar | ELDEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- Originario de la sierra de Choix pero criado en San Miguel Zapotitlán, Nabor Vega Navarrete, de 74 años de edad, es un ejemplo de vida. En el cerro Juricahui, sobre la calle Tercera, en el poste número 64, está su humilde hogar. Cuenta con dos cuartos, el techo recién hecho y piso de tierra en uno de ellos. Vive solo y carece de lo indispensable para tener una vida digna. 

No puede ver
Perdió la vista hace 10 años como consecuencia de un golpe en la cabeza. Desde entonces camina a paso lento y con bastón en mano.

Fui a la primaria pero no aprendí casi nada porque ya estaba grande, aprendí muy poco; sí sé leer, pero no me sirve de nada porque no miro, y sé escribir mi nombre, pero ahorita no puedo

Toda su vida don Nabor trabajó de sol a sol en campos agrícolas y ladrilleras, pero dejó de hacerlo debido a su discapacidad visual. No cuenta con seguridad social, y cuando requiere atención médica acude al centro de salud del pueblo. 

“Yo he trabajado en el campo y en las ladrilleras, y en donde se podía porque toda la vida he sido pobre. Mi papá también fue pobre y no hubo la manera de que me alivianara y casi no fui a la escuela.”

Hace más de 30 años su hermana falleció. Desde entonces sus sobrinos se hacen cargo de él; gracias a ellos, don Nabor fue operado de la vista en una clínica particular en Los Mochis y también fue atendido por los médicos voladores en El Fuerte.

“Tengo una hija pero no me frecuenta. No sé si ella sabrá que estoy así, no sé; mis sobrinos me dan vueltas para acá y yo bajo para allá. Yo no tengo hermanos, tenía una hermana que se murió, que viene siendo la mamá de ellos.”
Sobrevive con el apoyo que brinda el gobierno federal a los adultos mayores cada dos meses, y con la ayuda de familiares y vecinos.

Don Nabor carece de lo indispensable para tener una vida digna.

Ese dinero no lo malgasto, ni un peso. No soy una persona viciosa, nada de eso, yo lo utilizo en comida

Sin servicios
No cuenta con el servicio de agua potable ni drenaje sanitario. Uno de sus sobrinos le prestó la casa en la que habita y también paga la energía eléctrica que consume. 

“No tengo sanitario ni agua potable; los vecinos me regalan agua para tomar, bañarme y lavar la ropa.”

Don Nabor se resiste a la quietud y su deseo es recuperar la vista para tener una vejez digna.

“Ahorita acabo de lavar un pantalón, no sé si quedará limpio, pero yo le hago la lucha, y barro; ayer que vinieron mis sobrinos me dijeron: está limpio. Yo hago lo que puedo, no sé cómo quedará, pero yo lo hago.”

 Al salir por agua y alimento debe cruzar un canal.

Voluntad
Subir y bajar el cerro es una proeza para don Nabor, pero se abre camino entre las piedras para sobrevivir.

“Yo bajo el cerro con un bastón, ya me aprendí el caminito, ya sé por donde voy. Bajo por agua y por mandado, voy cerquita, mis vecinos me ayudan.”

Cuando sale a comprar alimento debe cruzar un canal de riego, y como no puede hacerlo a través de un tronco improvisado como puente, dobla su pantalón y apoyado en su bastón se mete al agua, como se difundió en un video publicado en redes sociales. Por eso pide la construcción de un puente peatonal.

LOS DATOS

Esperanza

Se levanta con el amanecer dispuesto a vivir la hazaña de un nuevo día. Su fe lo mantiene en pie, asegura que caminando de la mano de Dios encuentra su felicidad.

Discapacidad

Toda su vida don Nabor trabajó de sol a sol en campos agrícolas y ladrilleras, pero dejó de hacerlo debido a su discapacidad visual. No cuenta con seguridad social, y cuando requiere atención médica acude al centro de salud del pueblo. 

Carencia

Sobrevive con el apoyo que brinda el gobierno federal a los adultos mayores cada dos meses, y con la ayuda de familiares y vecinos. Sobrevive en medio de la pobreza.

“A mí me hicieran un bien, y a mucha gente también. No nada más a mí, yo nomás les digo que no lo hagan para que pasen bicicletas y motos, porque lo tumban a uno, que pase la gente nomás.”

Su voluntad lo mantiene firme. Se levanta con el amanecer dispuesto a vivir la hazaña de un nuevo día.

“Me levanto y hago lo que puedo. Me preparo comida, no me llevo tirado, ni sentado, como que no, ve, porque el cuerpo se agüita, se aploma.”
Su fe lo mantiene en pie, asegura que caminando de la mano de Dios encuentra su felicidad.

“Estoy en el camino de Dios. Cuando consigo que me lleven, voy al templo, a la iglesia apostolica, la que está en el centro; me gusta ir a escuchar lo que predican, y cuando no consigo raite, escucho en el radio los mensajes de Dios.”

Ayuda
Don Nabor necesita ropa, calzado, alimento, bastón, refrigerador, estufa, utensilios de cocina, artículos de higiene personal y de limpieza. Si usted desea ayudar a don Nabor, puede comunicarse al número de redacción del periódico EL DEBATE: 8 16 04 00.

LOS DATOS

Domicilio

En el cerro Juricahui, sobre la calle Tercera, en el poste número 64, está su humilde hogar. Cuenta con dos cuartos, piso de tierra y el techo recién hecho.