Los Mochis

Don Ramón Lugo, sumido en el olvido

El adulto mayor está enfermo y carece de lo más indispensable para vivir, pero el abandono es su mayor pesar

Por  Marisela Jolie

Don Ramón Joel Lugo Moreno, a quien sus vecinos lo han convertido en su familia para atenderlo en su abandono.(Rey Esquer/ EL DEBATE)

Don Ramón Joel Lugo Moreno, a quien sus vecinos lo han convertido en su familia para atenderlo en su abandono. | Rey Esquer/ EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- Ramón Joel Lugo Moreno, de 60 años de edad, se encuentra en el olvido. Está enfermo y carece de lo indispensable para vivir, pero el abandono es su mayor pesar. Aunque es originario de Ciudad Obregón, Sonora, adoptó la ciudad de Los Mochis como su hogar desde hace mucho tiempo. 

Una casa de renta en el Infonavit Morelos se ha convertido en el rincón de sus recuerdos. Ahí atesora las imágenes de la familia con la que alguna vez contó. Quedó desamparado cuando su hermano con el que vivía falleció, y aunque le sobrevive una hermana, no lo frecuenta.

Desamparo. Don Ramón necesita atención médica de manera urgente y el afecto de sus seres queridos, de los que hasta el momento no se sabe nada. Foto: EL DEBATE

Está en el olvido

“Vive completamente solo. No puede ni caminar, tiene un problema en las piernas, se tiene que arrastrar, no tiene ayuda de nadie, su hermana solo una vez vino, y ya no ha regresado”, expresó Susana Cárdenas González, una joven vecina que lo cuida y lo alimenta.

Poco saben los vecinos acerca de don Ramón, pero no olvidan el bien que les hizo mientras estuvo sano. 

“Era una persona muy acomedida, siempre platicaba con la mayoría de los vecinos de aquí, todos lo apoyaban, se ponía a barrerle afuera a los demás vecinos para que le dieran un poco de ayuda, pero pues de repente un día ya nadie lo miró salir, y fue cuando nos dimos cuenta mi mamá y yo de que él ya estaba en estas condiciones”.

Sus vecinos le devuelven con cariño el apoyo que siempre les brindó. Su solidaridad conmueve.

“Mi prima, que está por una temporada nada más, es quien lo baña y lo cambia, le limpia lo que puede, igual que yo, a veces vengo y le barro un poco, le traemos de comer, de cenar algo para que no se malpase, porque no es justo que una persona mayor esté en esas condiciones”.

Carencia. Le falta lo indispensable para tener una vida digna. Se desconoce si cuenta con algún tipo de seguridad social y no tiene documentos personales. Foto: EL DEBATE

La realidad de don Ramón duele a quienes lo conocen; por eso claman ayuda para él.

“Pedimos que lo ayuden porque no se puede quedar así, no puede ni moverse; no habla muy bien que digamos, de repente sí habla y te reconoce, pero de repente te desconoce por completo, y no es justo que él esté viviendo en unas condiciones muy sucias porque no es para su edad, que esté así, no puede vivir así una persona, nadie puede vivir así”.

Durante semanas, Karina Hernández Álvarez se ha convertido en su fiel protectora, es originaria de Los Mochis, pero radica en Tijuana y está a punto de partir. 

“Yo conocí a don Ramón aproximadamente hace tres años, pero nada más lo veo cuando vengo de vacaciones, siempre, en cuanto me voy bajando del taxi, siempre me recibe y se me hizo muy raro que ahora que llegué nadie salió, y lo primero que hice fue preguntar por él y ya me dijeron la situación en la que estaba. Ese mismo día yo vine, entré a verlo y estaba tirado entre una pila de ropa sucia y hecho del baño. Como pudimos limpiamos y bajamos el colchón para que él se durmiera y al día siguiente arreglamos todo para bañarlo y cambiarlo”.

Soledad. Una casa de renta en el Infonavit Morelos se ha convertido en el rincón de sus recuerdos. Ahí atesora las imágenes de la familia con la que alguna vez contó. Foto: EL DEBATE

Don Ramón necesita atención médica de manera urgente y el afecto de sus seres queridos, de los que hasta el momento no se sabe nada. Incluso un médico caritativo que lo revise.

“Él no se puede mover. Yo lo he estado moviendo de la cama, lo siento un rato, está muy mal, delira, dice que le duelen mucho los pies, ocupa pañales, se hace del baño y yo lo cambio. Principalmente ocupa ser llevado al hospital para que lo revisen, que le den tratamiento, encontrar a sus familiares para que se hagan cargo de él, comida apropiada porque está enfermo, pañales, toallitas, ropa, la ayuda, que vengan a ver cómo está”.

Carece de lo indispensable para tener una vida digna, se desconoce si cuenta con algún tipo de seguridad social y no tiene documentos personales.

“No tiene estufa ni trastes, no tiene una cama digna, no tiene cobijas, solo tiene un pequeño abanico. Vive muy mal, un colchón tirado en el piso muy sucio, es todo lo que tiene. Si estuviéramos en esta situación, todos quisiéramos que alguien se preocupara un poco por nosotros, todos podemos necesitar algún día y don Ramón siempre fue muy servicial, siempre a lo que lo ocupara uno, ahí estaba don Ramón”, agrega Karina Hernández.

Personas de buena voluntad le brindan un poco de aliento a su vida. Jorge Zayas Ceceña tiene una taquería en la colonia y diariamente le lleva alimento para mitigar el hambre.

“Viendo la situación, está fea la del señor este, yo lo veía pasar por mi negocio todos los días, tengo como un año con el negocio ese, iba y venía, y de repente ya no lo miré, y se me hizo raro, pensé que se había cambiado de casa, no lo miraba ni afuera de su casa, hasta cuando me comentó el profesor que le trajera los tacos y ya me di cuenta la situación en la que está él. Está fea la cosa, a como lo mira uno la situación, ya quisiera uno tener a sus padres, le da cosa a uno siempre”.

Don Ramón enternece a quien conoce su lamentable situación; sus vecinos se han convertido en su familia y gracias a ellos, ha logrado sobrevivir a pesar de la carencia y la enfermedad.

“Dicen que tiene una hermana, que venga para que lo bañe, como la señora, porque ya se va ir a Tijuana y quién lo va atender, quién lo va a cambiar, todo eso, y yo quisiera tiempo para echarle la mano, por lo menos los tacos, la comida la va a tener segura. Al cabos, Dios proveerá para todo”.

Si usted desea ayudar a don Ramón puede comunicarse al número 66 88 82 41 89 con Susana Cárdenas. O al número de redacción de El Debate: 8 16 04 00.