Los Mochis

"El cáncer me ayudó a descubrir mi grandeza"

 La enfermedad apareció en su vida a temprana edad y apenas tiene 25 años

Por  Marisela Jolie

"El cáncer me ayúdo a descubrir mi grandeza" | eldebate

Los Mochis, Sinaloa.- Se aferró a la vida más allá de su enfermedad. Rocío Guadalupe Osornio Valenzuela, de 25 años de edad, es una joven sobreviviente al cáncer de mama. “Empecé a sentir una molestia en mi seno derecho, me incomodaba al dormir y ese fue un foco de alerta; siempre pospuse la visita al médico, la postergaba para mi día de descanso en el trabajo, pero llegaba el día y no acudía.”

En medio de su incertidumbre se propuso descubrir lo que estaba invadiendo su cuerpo. “Sentí miedo pero dije: si es cáncer de mama debo saberlo. Me tocó una doctora muy linda que inmediatamente me dijo que fuera con el ginecólogo y me adelanté a hacerme estudios particulares”.

El resultado del ultrasonido fue desalentador y era necesaria una mastografía. En ese momento, la duda se apoderó de su existencia. “La doctora me habló en privado. Las mastografías tienen un nivel del uno al seis, la mía salió en cinco. Me enviaron con mi doctor y me preguntaron sí tenía Seguro Social porque lo iba a necesitar”.

En marzo del 2017 descubrió que un tumor maligno se alojaba en su seno derecho poniendo en riesgo su vida. “La doctora me dijo que me iba a pasar con el oncólogo y me sentí una ignorante, porque no sabía lo que era un oncólogo. Me dieron cita y cuando miró la mastografía me dijo que era cáncer de mama”.

No tuvo tiempo para asimilar la enfermedad, pero comprendió que para salvar su vida era necesario extirpar su seno.

“Entre una plática de mis doctores escuché la palabra mastectomía, tenía la esperanza de que no fuera extirpación total, pero en el papel que me dieron decía: mastectomía radical. Significaba que debían extirpar todo el seno”.

Después de su cirugía inició un largo tratamiento de quimioterapias y radiaciones. “Me hicieron la cirugía, fueron ocho quimios, las primeras cuatro iba de dos a tres horas nada más, la segunda vuelta de cuatro, eran todo el día, entraba a las 7:00 de la mañana y salía a las 7:00 de la tarde. Pasó un mes para empezar las radiaciones, fueron 25 y duré todo un año yendo al Seguro Social por un medicamento”.

El cáncer trajo consigo cambios impactantes: la pérdida del cabello era inminente y la noticia la devastó. “Lo más fuerte fue la caída del cabello, sinceramente no me preocupaba perder mi seno porque desde el momento en el que me dijeron que era algo malo acepté que lo extirparan. Cuando fui a mi primera quimio iba con mi cabello largo, y una enfermera me dijo que si se me empezaba a caer largo, sería un trauma. Me lo corté al hombro y me compré una peluca lo más parecida al largo que tenía, porque no quería que nadie se diera cuenta”.

Experimentó una intensa sacudida de emociones. Perder el seno no dolió tanto como desprenderse de su larga cabellera. “No me rapé, no era mi intención ocultar el cáncer, pero me dolía que supieran que no tenía cabello. Me corté todo lo que se pudo hasta la raíz y empecé a usar la peluca, era muy incómodo, pero no podía salir sin ella. La primera vez que me toqué la cabeza sin cabello fue mi derrumbe total, me dolía más la pérdida del cabello que el seno”.

Luchó contra el cáncer de la mano de sus padres y su hermano y juntos vencieron. “Al primero que le dije fue a mi hermano. Me dijeron que no fuera sola por mi resultado y yo le pedí a él que me acompañara. Le dije que no quería que mi mamá fuera porque iba a ser más duro para ella que para mí. Cuando me hicieron la biopsia llamé a mi padre, salí llorando del Seguro Social, fue la única vez que me sentí devastada”.

El apoyo incondicional de su novio, quien permaneció a su lado a pesar de todo, la reconfortó. Y detectar el cáncer a tiempo, salvó su vida. “Mi mamá se enteró el día que me iban a internar en la tarde. Mi novio me dijo: tranquila, yo le voy a decir, estamos a tiempo, no hay por qué preocuparse”.
Su testimonio es esperanzador, su conmovedora historia demuestra que hay vida después del cáncer. “Me acabo de hacer mis últimos estudios. Estoy libre del cáncer, pasó un lapso de seis meses para poder hacerme los estudios y el doctor me dijo que todo está bien. Ese día salí y le mandé mensaje a mi novio, le dije: estoy bien. Fui a hacerme el ultrasonido y me dijo el doctor: felicidades, te veo en otros seis meses y después cada año”.

Recuerda que en medio de su desconsuelo, otras mujeres sobrevivientes la cobijaron para brindarle la serenidad que su alma tanto anhelaba. “Yo estaba internada, me acaban de operar. En la tarde llegó un grupo de señoras, iba una enfermera liderándolas, me hicieron llorar con todo lo que me dijeron. Yo sabía que había otras mujeres como yo, pero no me imaginé que eran tantas. A la semana ya estaba en Grupo Reto, hasta con mi bolsita por donde me drenaban todo”.

Las victorias de aquellas guerreras que vencieron el cáncer la motivaron a no desistir. “Me motivaba porque había una paciente que iba terminando el proceso cuando yo me uní a Grupo Reto, miraba que cada vez estaba mejor, la miré cuando dejó la peluca, y decía: yo quiero estar ahí, yo quiero estar en ese paso, fue cuestión de paciencia”.

Lamenta la partida de mujeres valientes que perdieron la batalla después de luchar con todas sus fuerzas porque la esperanza de un nuevo amanecer se fue con sus vidas.
“Se siente impotencia porque sabes que tú también corres el riesgo, que el cáncer puede llegar más fuerte, el hecho de vencerlo no descarta el riesgo. Siento mucho miedo a veces.”
Ganó la batalla

Rocío celebra la vida con intensidad porque a veces suele ser tan efímera que se extingue en un suspiro. “Le pido a Dios que me dé fuerzas y madurez para asimilar las cosas. Le digo a todas las jóvenes que no debemos vivir confiadas, siempre existe el riesgo y debemos estar pendiente de las alertas. No debemos perder el tiempo porque le damos poder al mal para que se apodere de nosotras”.

Cada día es un milagro, contemplar un nuevo amanecer es una hazaña y sobrevivir es todo un reto. El cáncer jamás estuvo en sus planes pero en su intento de combatirlo descubrió su grandeza. “Quiero ser inmortal, tengo muchas cosas por hacer todavía. A mis 22 años tenía unos planes y el cáncer no era un plan pero ahora tengo nuevos planes que hace tres años, quiero cumplirlos todos”.