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Los Mochis

El tejido de hamacas, herencia de su padre: Sebastián vende estos preciados artículos en Los Mochis

En el pueblo náhuatl de Sebastián, la mayoría de sus habitantes son hamaqueros, pues es una actividad de donde la mayoría logra obtener ingresos

Por Óscar Flores Silva

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Los Mochis, Sinaloa.- Sebastián Sánchez y su familia son el ejemplo de cómo se transmite en las familias una tradición casi extinta, la de tejer hamacas.

Orgulloso de ser la cuarta generación de tejedores de hamacas en su familia, Sebastián dijo ser originario del estado de Guerrero y que durante el año se dedica a hacer dos cosas para sostener a su familia. Por ahora se encuentra en la ciudad de Los Mochis donde vende estos artículos.

Ventas bajas 

Sebastián dijo que en su pueblo náhuatl, la mayoría de sus habitantes son hamaqueros, pues es una actividad de donde la mayoría logra obtener dinero, ya que la actividad en el campo les deja muy poco por ser tierras de temporal.

“Allá en mi tierra me dedico a la siembra de maíz y frijol, pero cuando se acaba la actividad en el campo se ocupa en la elaboración de hamacas, pues nuestra comunidad se distingue por la elaboración de hamacas”, enfatizó. 

Comentó que a pesar de que las ventas están complicadas, no se rinde, pues así es el comercio, no siempre hay días buenos, pero eso no lo desanima, ya que su familia depende de él.

“Sí sale para comer, si no, pues no me dedicara a la fabricación y venta de hamacas”, subrayó.

El comerciante dijo que los precios de las hamacas oscilan entre los 380 a los 450 pesos; no obstante, en muchas de las ocasiones la gente nos ofrece un precio menor, propuesta que aceptan, ya que tratan de no perderle mucho y que el cliente se lleve su hamaca.

“Tengo tres hijos, ellos están allá en el pueblo, están estudiando, pero también ayudan a la elaboración de hamacas, pues esa es la herencia que les podemos dejar, que sepan hacer las hamacas, pues es el negocio familiar”, resaltó.

Tradición familiar

Sebastián aseguró que la tradición de tejer hamacas ha pasado de generación en generación y los habitantes del lugar no quieren que se pierda.

“Tejer hamacas de manera artesanal es un oficio que se ha pasado de generación en generación entre los habitantes de mi pueblo, de esa manera nos mantenemos y sobre todo, enseñamos a nuestros hijos para que esa tradición no se vaya perdiendo”, subrayó. 

El comerciante señaló que aunque el negocio ya no es tan rentable como antes, las familias no quieren que se pierda la tradición que le ha dado fama a su pueblo de Guerrero, pues a pesar de ser una comunidad agrícola también, sus cultivos son el maíz y el frijol, pero como son tierras de temporal, sus cosechas no son seguras. 

“Nos dicen que probablemente desde las costas pudieron venir las personas que enseñaron a nuestros abuelos, pero no lo sabemos con certeza, ya que lo único que queremos es que nuestros hijos no abandonen esta tradición que ha venido de muchas generaciones atrás”, señaló.

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Finalmente, dijo que lo que  les queda es seguir trabajando para mantener a sus familias, pero sobre todo seguir con esa tradición de tejer hamacas.

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