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Estaba chiquito cuando me mandaron al infierno

LOS MOCHIS

Estaba chiquito cuando me mandaron al infierno

Mochis, Sin.- "Viví 9 años de infierno que quisiera borrar para siempre. Mi vida cambió por completo cuando llegué al albergue La Gran Familia", fueron las desgarradoras palabras de Jorge Heriberto Ramírez Macías, uno de los seis mochitenses que fueron rescatados la semana pasada por el DIF Sinaloa.

Con la cara desencajada, los ojos perdidos y, sobre todo, con la esperanza de encontrar a su hermano y a su papá, llegó el joven de 22 años, quien hace más de nueve años fue arrebatado de los brazos de su familia por personal de DIF Ahome para ser trasladado al internado en Zamora, Michoacán.

Se lo llevan con mentiras. Aún con huellas de tortura, sin un testículo, con el padecimiento del diabetes que le arrebata la vida poco a poco y, sobre todo, los golpes, gritos, insultos y una cicatriz en su estómago, Jorge Heriberto recuerda todos y cada uno de los momentos que vivió al lado de sus compañeros del albergue, sus hermanitos, como él los nombra, los cuales sufrieron una pesadilla que pensaban que nunca se iba a terminar.

Jorge Alberto, quien vivía con su tía Mirna Duarte, narró que desde pequeño, por necesidad y con la intención de buscar el alimento y sustento para su mamá y dos hermanos, salía a las calles de Los Mochis desde temprana hora a pedir limosna, pero sin descuidar en ningún momento sus estudios de cuarto grado de primaria.

"El Mátrix", como era conocido por sus "amigos limosneros" y su familia, nunca olvidará aquella tarde de febrero de 2005, cuando pidió permiso a su tía Mirna para ir a jugar PlayStation y cenar con su amigo y compañero de la primaria Mariano Escobedo. Él, en compañía de Jesús Ángel, llegó a aquella casa, donde empezaría su pesadilla.

Jorge Heriberto, con los ojos llorosos y la voz entrequebrada, recuerda que jugaba con su amigo cuando se quedó dormido. En eso escucha a la mamá de Jesús que le dice: "te buscan dos personas abajo". El joven de ahora 22 años señaló que bajó corriendo las escaleras pensando que eran su mamá y su abuelita, pero para su sorpresa eran dos trabajadores del DIF Ahome, quienes lo invitaron a un albergue a pasar la noche.

"Recuerdo perfectamente que me dijeron esas dos personas: 'venimos porque nos mandó la directora Karla América Rojo de Montes de Oca, ¿te quieres ir a dormir a un albergue que tenemos nosotros aquí y a la mañana siguiente te vas?'. Yo acepté, confiado en sus palabras, pero ya no me dejaron ir, me llevaron atrás del DIF, era un edificio, ahí me tuvieron por varios días, según hasta que arreglaran un problema jurídico con mi mamá. Recuerdo que un día llegó una licenciada que le decían Lupita Saldaña, quien fue la que hizo este movimiento. Ella fue la culpable para que me mandaran del DIF de Los Mochis a La Gran Familia en Zamora, Michoacán", enfatizó.

Inicia el infierno. Fue aquel lunes 14 de febrero de 2005 la fecha que marcó para siempre la vida de Jorge Heriberto, ya que ese día llegó al internado dirigido por Rosa del Carmen Verduzco Verduzco, "Mamá Rosa" o "La Jefa", aquella viejita que quisiera borrar de su memoria y con la que aún sueña cuando lo maltrataba e insultaba.

"Ese día llegué y no volví a ver a nadie de mi familia, mas que rara vez a mi abuelita Hortensia Guillermina Arámburo, que me iba a ver. De mis papás no supe nada, yo estaba muy chiquito cuando me mandaron al infierno. Tenía 12 años cuando llegué a La Gran Familia".

El joven, quien pasó más de nueve años en el albergue, donde no disfrutó un solo cumpleaños al lado de su familia, pasó sus días más amargos y, peor aún, sufrió de cáncer de testículo, al parecer provocado por los golpes recibidos. Relató en exclusiva para EL DEBATE que a pesar de comer alimentos en mal estado, lamosos, caducados, no le tiene coraje a las personas que lo mandaron a su peor pesadilla.

Jorge Heriberto, un joven de tez morena, de estatura media baja y con una semblanza de paz y tristeza a la vez, después de años de golpes y más golpes, detalló que logró terminar sus estudios de primaria, secundaria y preparatoria. Además, aprendió a tocar viola, piano, saxofón y corneta.

"'Mamá Rosa' me trataba muy mal y a veces bien, porque a veces nos obligaba a hacer las cosas que no queríamos; por ejemplo, si tú querías aprender un instrumento, pero ese instrumento no era lo tuyo y tú lo querías dejar, te hacía a la fuerza aprenderlo, y si no lo aprendías nos agarraban a palazos en las manos. Fue algo horrible porque también con varas y baquetas de tambor nos pegaba mucho". <iframe width="650" height="366" src="//www.youtube.com/embed/yO9m8gErKDk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe>