Los Mochis

Hubo muchas muertes, pero pudimos sanar a bastante gente: médico de Los Mochis

En entrevista para EL DEBATE, el médico de la clínica 49 del IMSS en Los Mochis, Juan Alejandro Arredondo, galardonado con la condecoración Miguel Hidalgo en grado Collar, cuenta cómo ha sido estar en la primera línea de batalla contra el COVID-19

Por  El Debate

Juan Alejandro Arredondo, médico de la clínica 49 del IMSS en Los Mochis.(EL DEBATE)

Juan Alejandro Arredondo, médico de la clínica 49 del IMSS en Los Mochis. | EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- «Se me puso la piel chinita y me latió rápido el corazón, se me llenó el pecho de alegría, de emoción. Fue una conmemoración histórica en una fecha histórica. Me sentí muy halagado de ser reconocido por el Ejecutivo nacional. Fue una experiencia muy bonita», son las palabras del doctor Juan Alejandro Arredondo Pacheco, quien el pasado 16 de septiembre recibió la condecoración Miguel Hidalgo, en grado Collar, de manos del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

Él forma parte de los 58 trabajadores del sector de la salud a quienes se les otorgó este reconocimiento por los servicios que han prestado en la lucha contra el COVID-19. Juan Alejandro Arredondo Pacheco está adscrito a Medicina Interna en el turno vespertino del Hospital General Zona Número 49 del IMSS de Los Mochis, Sinaloa.

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En entrevista en vivo para EL DEBATE a través de las cuentas de Facebook, Twitter y YouTube, nos cuenta cómo se sintió al recibir el galardón y cómo ha sido estar en la primera línea de batalla contra el virus covid-19.

¿Se esperaba usted este reconocimiento?
Tenía conocimiento de la convocatoria para postular a los candidatos a esta presea, mas no me lo esperaba. Soy sincero, porque en el país se reconvirtieron aproximadamente 400 hospitales para atención de pacientes de COVID-19 y es una gran cantidad de trabajadores de la salud la que fue tomada en cuenta o que podía ser postulada. Fueron postuladas 9 mil personas, todos trabajadores de la salud, doctores, doctoras, enfermeros y enfermeras, y haber sido seleccionado dentro de este grupo de 58, imagínate la magnitud de esto. La verdad, no me lo esperaba, me cayó por sorpresa; pero esto nos da mucha alegría y nos compromete a seguir haciendo las cosas como hasta la fecha las hemos venido haciendo.

¿Cómo se enteró que usted iba a ser reconocido con este premio?
Precisamente estaba en el hospital. Fue un día de la semana pasada por la mañana, me notificó vía telefónica el doctor Enrique Romero, director del hospital 49, él fue quien recibió la llamada de las autoridades centrales del instituto y me la transmitió inmediatamente, y ahí iniciamos un proceso de reunir algunos requisitos para comprobar que efectivamente habíamos estado en un hospital covid-19 y que habíamos atendido a pacientes con la enfermedad. 

En medio de todo esto, ¿cómo ha sido su experiencia en la primera línea de batalla al frente del covid-19?
Al principio, por allá en el mes de marzo o abril, empezaron a llegar los primeros pacientes y era algo hasta cierto punto  desconocido todavía para nosotros el no contar con un tratamiento estandarizado o con alguna guía de tratamiento internacional, para lo cual sí hay en las distintas patologías. En esta no teníamos tal  guía, sino que era ir aplicando tratamientos; hasta cierto punto, se puede decir aplicar el ensayo y error, y de esa forma poder brindar las mejores atenciones. Al principio fue algo difícil de asimilar, el utilizar equipo de protección personal incómodo, que te hacía sudar, que te cansaba, que te deshidrataba, que no podías salir del área, que no podías beber líquidos, agua, que no podías ir al baño. Al principio fue muy difícil, además de ver a los pacientes que llegaban en condiciones muy críticas. Aunque estamos acostumbrados a eso, a ver pacientes graves o críticos, sin embargo, era muy impresionante cómo evolucionaban a veces de una manera rápida hacia el deterioro o de estar bien en un momento a pasar a estar mal inmediatamente. Eso fue una condición muy difícil que, al paso del tiempo, no te puedo decir que nos acostumbramos, pero teníamos que seguir en la primera línea de batalla.

¿Cómo fue ver a los pacientes solos, sin su familia, nomás ustedes alrededor?
Esa es una pregunta muy importante. En ese aspecto uno, como médico, y los compañeros de Enfermería pasábamos a ser la familia del paciente. Uno era el que estaba ahí, el que les decía “échale ganas, tienes que comer, tienes que mover tus piernas”, o sea, nosotros éramos parte de la familia del paciente. Dependía de cada quien el estado en el que se quisiera involucrar con el paciente, pero, de manera personal, nosotros nos involucramos mucho en ese aspecto de ser el apoyo del paciente. Era muy difícil para ellos, en un momento pudimos ofrecerles la oportunidad de estar comunicándose por vía telefónica, pero es muy diferente a estar haciendo llamadas a tener el apoyo físico de un familiar o de una persona allegada.

En el IMSS hubo muchos señalamientos de familiares de pacientes que decían que no llevaban COVID-19 y que se contagiaron en el hospital o que sus familiares iban bien y ya no salieron, o que dentro del IMSS había problemas para controlar la situación. Usted estuvo ahí día a día viviendo todo esto, ¿qué decirle a esos familiares que tienen esa idea?                                
Algo que hay que señalar es que un paciente puede llegar con síntomas respiratorios y al principio ser prácticamente imposible de discernir o poder saber el origen; entonces, ante esa condición, pues era covid-19 hasta no demostrar lo contrario. Se hacían las pruebas pertinentes para nosotros tomar la mejor decisión; por ejemplo, la prueba para detectar el virus; sin embargo, estas pruebas se estuvieron haciendo en todo el país, entonces, el laboratorio que procesaba esas pruebas estaba muy retrasado para entregar los resultados a tiempo. Eso era entendible, porque recibían exámenes de toda la República y eran pocos los laboratorios que podían realizarla, entonces, eso nos retrasaba un poco el diagnóstico molecular, le llamamos nosotros, donde se aislaba el virus o fragmentos del virus. Esa era una parte en la que teníamos que esperar, sin embargo, debíamos actuar rápido. La otra eran los estudios de radiología, que igual sí los teníamos a la mano, pero eran muchos los pacientes que estaban esperando su turno para realizarse una tomografía. Lo otro es que fue un hospital que se tuvo que reconvertir, al igual que muchos en la República. La infraestructura con la que contaba no era suficiente para recibir la cantidad de pacientes que llegamos a tener. Se abrió el piso especial para enfermos de COVID-19.

¿Cómo vivieron ustedes la salida de cada paciente recuperado?
Al poder dar un paciente de alta, festejábamos todos: el médico, la enfermera, el camillero que iba a bajar al paciente. Siempre le brindábamos sus aplausos, su video, su fotografía. Fue el lado bueno de esto, que sí hubo pacientes recuperados que pudimos enviar a sus casas. Hubo muchas muertes, pero también pudimos ayudar, sanar, a bastante gente. Era una victoria para todo el equipo el dar de alta a un paciente.

Doctor, ¿cómo ha sido el estar dentro del IMSS mano a mano con el covid-19, y de la clínica irse a su casa con su familia?
Era un ritual y sigue siendo un ritual todos los días. En lo personal, aparte de utilizar mi equipo de protección personal, al terminar mis actividades me quitaba esa ropa con la que había trabajado, me bañaba en el hospital, me ponía otra ropa limpia, limpiar mi carro y llegar a la casa y dejar esa ropa afuera, darme otra vez un baño en casa. En lo personal, yo no me separé de mi esposa ni de mis hijos, siempre han estado conmigo; del resto de mi familia yo permanezco aislado. Desde el mes de marzo, por ejemplo, yo no entro a la casa de mis papás. Esa ha sido una parte muy difícil. Pero con la experiencia que hemos tenido, con todo lo que hemos vivido, es obvio que no me gustaría tener a un familiar ahí por esta causa.

¿La situación actual cómo es en el IMSS, en el Hospital 49 del IMSS, especialmente?
Actualmente se mantiene un área especial aislada de covid-19. Aún hay pacientes, pero las demás enfermedades ahí siguen. Ahorita podría mencionar que se trata de un hospital híbrido que está atendiendo todas las demás enfermedades y tiene su área aislada de pacientes con covid-19. Ha disminuido considerablemente el número, pero no ha llegado ese día que digamos “ahorita no hay ningún paciente hospitalizado por covid-19”, sí tenemos todavía.

¿Qué mensaje mandaría a los lectores de EL DEBATE?
Que se sigan cuidando, porque la pandemia aún no se supera. No podemos bajar la guardia, no podemos confiarnos. Esto aún está vigente, esto existe.

EL PERFIL
Nombre: Juan Alejandro Arredondo Pacheco.
Fecha y lugar de nacimiento: 26 de julio de 1987 en Los Mochis.
Padres: César Arredondo Escudero y Alejandrina Pacheco Cota.
Esposa: Susana Aglaeth Puentes López. 
Hijos: Alexánder y Alexei Arredondo Puentes.

Distinción

Diputadas reconocen a médicos e instituciones de salud por estar al frente de la lucha contra el covid-19

En memoria de todos los que lucharon en combate del COVID-19, en representación de la LXIII Legislatura,  las diputadas locales Cecilia Covarrubias González y Graciela Domínguez entregaron reconocimientos a médicos e instituciones que se han distinguido en el combate de esta enfermedad.

Las instituciones reconocidas fueron Cruz Roja Mexicana delegación Los Mochis, Hospital General de los Mochis, así como médicos del  IMSS, clínicas particulares e Issste.

En total, fueron 15 los reconocimientos entregados. La premiación se realizó en el auditorio de la Universidad Autónoma Indígena de México, donde estuvieron representantes de las instituciones médicas galardonadas y personal de salud.

Diputadas reconocen a médicos e instituciones de salud. Foto: EL DEBATE

Cabe destacar que el evento se realizó cuidando todos los protocolos de seguridad que enmarcan las instituciones de salud, ya que solo estuvieron presentes los galardonados y se tuvo especial atención y cuidado en su acomodo al interior del auditorio de la institución de enseñanza superior.

Las butacas estaban bien señalizadas y se marcaron los espacios que no podían ocuparse, para cuidar la sana distancia entre los asistentes.

Además, todos los que participaron entraron y permanecieron con cubrebocas y atendieron las recomendaciones que les brindaron los organizadores del encuentro.

Médicos galardonados

  1. Dr. José David Guzmán Laufer
  2. Dr. Édgar Sánchez Manzanares
  3. Manuel de Jesús García Briseño
  4. Paramédico Jesús Roberto Astorga Barreras
  5. Paramédica Litzy Melanie R. Álvarez
  6. Lic. Tomada Paola Peinado García
  7. Enfermero Alba Bernal López
  8. Dr. Santiago Zúñiga Ochoa
  9. Dr. Luis Eduardo Landeros Vera
  10. Enfermera Zoila Melina Navarro García
  11. Norma Judith Gámez Valdez
  12. Dr. Juan Alejandro Arredondo Pacheco
  13. Issste
  14. Hospital General     
  15. Cruz Roja

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