Los Mochis

La Molienda Santa Eugenia: una tradición de 60 años

Se encuentra ubicada en un rancho cercano a la sindicatura de Chinobampo, El Fuerte; esta actividad se realiza únicamente en el periodo vacacional de Semana Santa y semana de Pascua

Por  Lupita Gámez

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Durante el periodo vacacional muchas familias se dan cita en La Molienda.(Libertad Montoya/ EL DEBATE)

Durante el periodo vacacional muchas familias se dan cita en La Molienda. | Libertad Montoya/ EL DEBATE

PRIMER PROCESO. Con la ayuda de una máquina de más de 60 años de antigüedad, los trabajadores de La Molienda exprimen la caña, esto casi de manera artesanal.(Libertad Montoya/ EL DEBATE)

PRIMER PROCESO. Con la ayuda de una máquina de más de 60 años de antigüedad, los trabajadores de La Molienda exprimen la caña, esto casi de manera artesanal. | Libertad Montoya/ EL DEBATE

PRIMER HERVOR. El jugo de la caña es transportado al primer cazo en donde se cuece por alrededor de 4 horas, ahí se le quitan las impurezas hasta que queda a punto de miel.(Libertad Montoya/ EL DEBATE)

PRIMER HERVOR. El jugo de la caña es transportado al primer cazo en donde se cuece por alrededor de 4 horas, ahí se le quitan las impurezas hasta que queda a punto de miel. | Libertad Montoya/ EL DEBATE

ENFRIAMIENTO. Luego de que la miel de pasó por los tres cazos de cocción por un lapso de al menos 6 o 7 horas, por cucharadas la expanden en mesas de cemento para que se enfríe.(Libertad Montoya/ EL DEBATE)

ENFRIAMIENTO. Luego de que la miel de pasó por los tres cazos de cocción por un lapso de al menos 6 o 7 horas, por cucharadas la expanden en mesas de cemento para que se enfríe. | Libertad Montoya/ EL DEBATE

TRABAJO. Una vez fría la melcocha, los jóvenes, niños y señoras comienzan a estirarla para darle volumen; después de varios minutos de manejarla, está lista para usarla.(Libertad Montoya/ EL DEBATE)

TRABAJO. Una vez fría la melcocha, los jóvenes, niños y señoras comienzan a estirarla para darle volumen; después de varios minutos de manejarla, está lista para usarla. | Libertad Montoya/ EL DEBATE

DULCES. Después de manejarla, la melcocha comienza a tomar la forma que quieran los trabajadores o familias que la trabajan; debe mantenerse en lo fresco hasta que endurezca.(Libertad Montoya/ EL DEBATE)

DULCES. Después de manejarla, la melcocha comienza a tomar la forma que quieran los trabajadores o familias que la trabajan; debe mantenerse en lo fresco hasta que endurezca. | Libertad Montoya/ EL DEBATE

PRODUCTOS. Además de la melcocha, se ofrecen ponteduros, agua miel, alfeñique, norote, conserva de calabaza, papaya y limón y piloncillo con cacahuate.(Libertad Montoya/ EL DEBATE)

PRODUCTOS. Además de la melcocha, se ofrecen ponteduros, agua miel, alfeñique, norote, conserva de calabaza, papaya y limón y piloncillo con cacahuate. | Libertad Montoya/ EL DEBATE

El Fuerte, Sinaloa.- Fue en el año de 1958 cuando Óscar Álvarez inició lo que para él fue un sueño: su propia molienda, llamada La Molienda Santa Eugenia, en un rancho cercano a Chinobampo, El Fuerte, luego de él haber trabajado en una en otro municipio del estado.

Desde entonces y a la fecha, la familia Álvarez Ruelas se hace cargo de mantener viva esta tradición que año con año recibe diariamente miles de visitantes, y aunque están activos únicamente en el periodo de Semana Santa y Semana de Pascua, eso no quita el entusiasmo de formar parte de esta historia y esta hermosa actividad.

Familias enteras disfrutan de la molienda y el manejo de la melcocha. Foto: Libertad Montoya/ EL DEBATE

Proceso

Desde las 6:00 horas, Ismael Álvarez y su familia comienzan con el proceso de la melcocha. Haciendo uso de una antigua máquina extraen el jugo de la caña, el cual se conduce hasta el primero de los cazos a través de mangueras subterráneas, explicó e encargado ahora de La Molienda.

“La máquina es muy antigua, como dicen, del año del caldo (ríe) y es muy eficiente porque saca muy bien el jugo y de ahí se va a transportando el cocimiento. El proceso es el mismo desde que se inició la molienda, incluso nosotros sembramos la caña, es una hectárea más o menos, ahorita por ejemplo, ya está crecida la que vamos a usar el año que entra”, señaló.

Con años de experiencia, los trabajadores de La Molienda ya conocen los tiempo de la miel. Foto: Libertad Montoya/ EL DEBATE

Una vez llegado el jugo de la caña en la primera tina, ahí permanece al menos cuatro horas a fuego alto, hasta que se evapore, es decir, de 300 litros que se meten en una primera etapa quede en al menos 60 litros, todo haciendo uso de leña de la misma región de Chinobampo.

“Comemos el jugo al primer cazo de cocimiento a purgar, lo que quiere decir dictarle todo al exponer la impureza que usamos para hacer el norote, que es una especie de cajeta, en otra tina más; no desperdiciamos nada del jugo de la caña”.

Con entusiasmo, los visitantes esperan el momento de poder manejar la melcocha. Foto: Libertad Montoya/ EL DEBATE

Posteriormente, el jugo pasa a un segundo cazo de cocción en donde se le da espesor hasta que esté en punto de miel, ahí se mantiene en promedio dos horas más.

“En la tercera tina se termina la cocción, de ahí la miel se saca para la conserva de limón, de calabaza y de papaya, otra parte se sigue cociendo hasta que se haga más espesa para después sacar la melcocha, el piloncillo, el feñique; los cazos son de cobre y están revestidos con acero inoxidable, nosotros usamos pura leña de aquí de la región”.

La cocción de la miel de caña está distribuida en tres cazos, cada uno tiene temperatura diferente. Foto: Libertad Montoya/ EL DEBATE

Manejo de la melcocha

Por último, una vez terminado el proceso de cocimiento y la miel está en punto de melcocha, es decir, agarra espesor, entonces está lista para ser usada de diferentes maneras.

El mayor de los atractivos es el manejo de la melcocha para la creación de dulces. Esto consiste en vaciar la miel de caña en grandes mesas de cemento que previamente son mojadas para que estés frescas al momento de recibir el producto. Ahí, se deja reposar por algunos minutos hasta que se pone tibia y los que están esperando manejarla pueden tocarla sin quemarse.

Los cazos de cocción funcionan con pura leña de la localidad. Foto: Libertad Montoya/ EL DEBATE

Cabe mencionar que los encargados de La Molienda vacían las cucharas en las mesas, dependiendo las que el visitante haya pagado, es decir, una porción, dos o tres, las que desee según el caso.

Entonces sí, después de que bajó la temperatura en el producto, está lista para usarse; los bultos son llevados a trancos de árboles en donde tienen grandes varillas para que ahí se trabaje hasta que la miel se convierta en melcocha. Esto quiere decir, hasta que tome la consistencia de una pasta manejable.

Después de varios minutos, la masa es llevada a las áreas de trabajo y ahí chicos y grandes toman de poco en poco para formar las figuras que desean, las cuales se extienden en cartones y se dejan orear hasta que se sequen y, entonces sí, están listos para comerse.

Otro de los atractivos de La Molienda es la creación de los ponteduros que consisten en palomitas bañadas de piloncillo. Foto: Libertad Montoya/ EL DEBATE

Atractivo

Por su parte, Ariel Valdez Serratos, director de Turismo en El Fuerte, reconoció la importante actividad que realiza la familia Álvarez Ruelas pues gracias a ellos son miles de visitantes de diferentes partes del estado, del país y el extranjero, pueden conocer el municipio.

“Esta actividad representa en gran medida porque es un importante producto que nosotros podemos ofrecer a los turistas que vienen. Esto ya es una tradición que año con año crece y podemos ver que la gama de productos que ofrecen ya va en crecimiento y eso es muy bueno”, comentó.

En La Molienda ofrecen también conserva de calabaza. Foto: Libertad Montoya/ EL DEBATE

Por último, hizo una invitación a la ciudadanía en general a que visite a La Molienda Santa Eugenia y disfrute de esta atractiva actividad en la que pueden participar tanto chicos como grandes.

“Está relativamente cerca de la cabecera municipal, entre 20 a 30 minutos aproximadamente; la carretera está en buenas condiciones, es un pequeño tramo de terracería, pero está en condiciones de transitarla”.

El matrimonio Álvarez Ruelas fundó La Molienda Santa Eugenia. Foto: Libertad Montoya/ EL DEBATE