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Los Mochis

La herrería le ha dado a Pedro lo indispensable para mantener su hogar en Topolobampo, Ahome

Pedro Flores afirma con orgullo que de su trabajo como herrero en Topolobampo ha salido para sacar adelante a sus hijos, darles estudio y una vida digna

Por Óscar Flores Silva

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Los Mochis, Sinaloa.- Pedro Flores es originario de Topolobampo, Ahome, en donde se ha desempeñado como herrero realizando trabajos en barcos, así como en montón de casas del puerto.

Mientras realiza un trabajo, Pedro explica que 20 años de los 53 que tiene de vida se ha dedicado a la soldadura; sin embargo, en un tiempo tuvo que hacer una pausa para emigrar a los Estados Unidos en busca del sueño americano que, afirma, nunca llegó, por lo que volvió a su entrañable tierra para estar con su familia y continuar con la actividad que domina al cien por ciento: la herrería y soldadura en las embarcaciones mayores.

“Este trabajo no es fácil, que es pesado; no obstante, no nos podemos dar el lujo de parar de trabajar porque no habría dinero para mantener a la familia. Aquí en el puerto el trabajo empieza en el mes de mayo y hasta septiembre”, dice el buen Pedro.

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El jale

Comenta que como su trabajo es por temporadas, en su casa tiene un pequeño taller de herrería en donde hace varios trabajos para particulares, ya sea protecciones, ventanas o canceles, entre otro tipo de trabajos de herrería.

“Yo tengo a mi esposa y mis tres hijos, a quienes he tenido la oportunidad de darles alimento, vestido y estudios. Afortunadamente mis hijos pudieron salir adelante como profesionistas”, dice el orgulloso padre.

Asimismo, reconoce que en cuestión de dinero sus ingresos varían, ya que van de acuerdo a la complejidad del trabajo que haga, pero que por fortuna siempre ha habido chamba, poca o mucha, pero siempre ha tenido ingresos económicos para el sustento de su hogar.

Pedro Flores agrega que aprendió a soldar cuando se construyó la planta termoeléctrica que está en Topolobampo, donde comenzó como ayudante de soldador y pudo aprender el oficio, para posteriormente ahorrar un poco para hacerse de su pequeño taller de soldadura, el cual le ha dado para salir adelante.

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Afortunadamente dice que en sus 20 años de soldador no ha sufrido ningún tipo de accidente, gracias a Dios, y que si Dios le permite y le da vida, “seguiré trabajando, ya que si no lo hago simplemente no hay dinero para comer, vestir y todo lo que implica el sustento”.

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