Los Mochis

Maestras de Conafe de Las Quintas, Ahome piden ayuda para mejorar su escuelita

Brindan educación inicial y primaria a 16 alumnos con un alto nivel de marginación; sus padres trabajan en el campo como jornaleros

Por  Marisela Jolie

Son 16 alumnos los que asisten a clases a la escuela José María Morelos.(Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE)

Son 16 alumnos los que asisten a clases a la escuela José María Morelos. | Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- En la escuelita José María Morelos, ubicada en la comunidad Las Quintas, en la sindicatura de la Villa de Ahome, se brinda educación inicial y primaria a 16 niños con un alto nivel de marginación a través del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe).

Aunque el Gobierno federal proporciona los uniformes, los útiles y los materiales didácticos para la enseñanza de los alumnos, las instalaciones del plantel se encuentran en condiciones deplorables.

Las lluvias que azotaron la región sin clemencia en septiembre del 2018, inundaron por completo las dos aulas que conforman la institución educativa. Desde entonces, la cerca perimetral se desplomó, los baños no funcionan y el enjarre de las paredes se está derrumbando.

Pese a tantas necesidades, en la humilde comunidad se reconoce la labor extraordinaria que realizan las tres profesoras de la escuelita; ellas recorren diariamente largas distancias para brindar educación a los pequeños con esfuerzo y dedicación.

Las lluvias que azotaron la región sin clemencia en septiembre del 2018, inundaron por completo las dos aulas que conforman la institución educativa, desde entonces el enjarre de las paredes se está derrumbando. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

“La escuelita literalmente se nos está cayendo poco a poco, los baños no sirven, les tenemos que echar agua con cubetas, el cerco se cayó, se meten animales a hacernos destrozos, entran personas externas a la escuela. Tenemos muchas carencias en la infraestructura escolar. Los padres de familia no pagan ninguna cuota, no les pedimos nada, son personas muy humildes, el Gobierno federal nos manda material y lo tratamos de hacer rendir todo el ciclo escolar, no tenemos recursos y los padres no tienen para ayudarnos”, expresó Ana Paulina, originaria de La Cuchilla de Cachoana, encargada de brindar atención personalizada a los niños que presentan bajo rendimiento académico.

«Los padres no pagan ninguna cuota, son muy humildes, el Gobierno federal nos manda material y lo hacemos rendir todo el año», menciona la maestra Ana Paulina. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Hijos de jornaleros

Son 16 alumnos en total, diez en educación inicial y seis en primaria multigrado. Sus padres se ganan la vida de sol a sol, trabajando en los campos de cultivo como jornaleros y no cuentan con recursos suficientes para invertir en el mejoramiento de la infraestructura educativa de la escuela.

“Los niños a veces llegan descalzos y sin uniforme, vienen por su propia voluntad porque sus padres se van a trabajar al campo, son familias muy pobres. Hay muchas necesidades en la escuela, necesitamos mejorar las instalaciones para seguir enseñando. Estamos muy tristes porque no tenemos recursos para hacerles una posada a los niños, no hay dinero”, indicó Litzy Cecilia, maestra de primaria, originaria del ejido La Florida. 

El horario de clases es desde las 8:00 horas hasta las 12:00, sin embargo, por la triste realidad a la que se enfrentan, ninguno de los alumnos llega puntual a las aulas.

“Los niños llegan a las 9:00 o 10:00 horas, a la hora que se despiertan, porque no están sus papás, vienen sin desayunar, piden permiso para ir a comer algo a sus casas, pero a veces regresan sin comer nada porque no tienen, hasta que regresan sus padres del campo les dan alimento, es desayuno y comida al mismo tiempo. Sentimos tristeza por los niños, que nos digan que tienen hambre, pero sus padres se van a trabajar para mantenerlos. Sus padres conocen las necesidades de la escuela, pero tampoco tienen dinero para echarnos la mano y poder arreglarla”, señaló Briseida Rubí, maestra de preescolar, originaria de la Villa de Ahome.

Cabe señalar que hace pocos años, la escuelita fue rehabilitada con recursos del Gobierno federal, pero con el paso del tiempo las instalaciones se han ido deteriorando.

Necesitan apoyo para mejorar el espacio educativo de estos niños llenos de sueños, que en medio de su triste realidad, lo único que anhelan es prosperidad. 

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