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Niños Shriners no pierden la ilusión ni el amor por la vida

LOS MOCHIS

Los Mochis, Sinaloa. Aisha Carolina Márquez Partida ha vivido sólo 7 años y, sin embargo, se ha tenido que enfrentar a las batallas más duras que la vida pudo ponerle.

Desde su nacimiento, Aisha portaba en su cuerpo un síndrome llamado Charcot Marie Tooth, que poco a poco va acabando con la movilidad de su cuerpo, pero no con sus sueños, ya que cuando crezca quiere ser bailarina.

Hasta hace un año se lo detectaron los médicos del Hospital Shriners en Los Ángeles, luego de más de la mitad de su vida buscándole en México una explicación a su condición y dolores, sin ninguna respuesta certera.

"Es algo muy fuerte porque estás indefenso a esto. Aquí en México me decían que no tenía nada, que a los 4 años se iba a aliviar: que con plantillas se iba a aliviar, que poniéndole los zapatos al revés, que con unas cremitas, pastillas para el dolor. Nunca me dieron ningún diagnóstico certero. Sin embargo, allá (Hospital Shriners) en la primera consulta me dijeron que tenía el síndrome y qué es lo que teníamos que hacer, qué movimientos tenía que hacer ella para que tuviera una mejoría", señaló Andrea Alicia Partida Velazco, madre de la niña.

Síndrome Charcot Marie Tooth. Andrea explicó que la enfermedad que su hija padece no es hereditaria, pero sí genética.

"El síndrome es un mal en los genes; es incurable, no se lleva ningún tipo de medicamento", lamentó.

Sin embargo, aseguró que con terapia de rehabilitación su pequeña va a ir mejorando y reforzando sus músculos, ya que poco a poco su condición tenderá a empeorar.

"Tiene como un año de tratamiento. Ha avanzado muchísimo. Fíjese que si ella no se pone los aparatos, por ejemplo, en la mañana que se levanta al baño, ella no se cae, ya no se tropieza, ya no le duele como antes", precisó.

La madre de Aisha relató que hace un año, cuando caminaba en el tianguis dominical, una persona, que resultó ser promotor de Fundación Shriners, notó que los pies de su hija estaban encorvados hacia adentro, por lo que le sugirió que acudiera a las oficinas de la fundación para valorar su caso.

En ese momento, Andrea no confió en lo que el promotor le recomendó, por lo que no fue hasta un tiempo después cuando acudió al lugar que le indicó.

Inmediatamente fueron enviados a Hermosillo, Sonora, donde se entrevistó con un médico en ortopedia de Shriners en Los Ángeles, quien dio la orden de que se trasladaran a dicho nosocomio.

Desde entonces, la pequeña guerrera ha tendio un gran avance en su terapia.

Aunque Shriners está subsidiando todos los gastos médicos de Aisha, sus padres tienen que pagar los traslados hacia Los Ángeles, pese a que su padre está discapacitado y recibe una pensión de menos de 600 pesos, y su mamá está estudiando la preparatoria abierta para conseguir un empleo que los ayude con los gastos.

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