Los Mochis

"No existe mayor satisfacción que la del deber cumplido": estudiante

Este año fue la única mujer que participó en el programa general de adiestramiento del Servicio Militar Nacional; se enfiló como voluntaria y culminó su preparación castrense

Por  Marisela Jolie

Hilda Espinoza Valenzuela, estudiante de derecho.(Javier Padilla/ EL DEBATE)

Hilda Espinoza Valenzuela, estudiante de derecho. | Javier Padilla/ EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- Hilda Luisa Espinoza Valenzuela tiene 21 años de edad, es originaria del ejido Bagojo Colectivo y es una joven extraordinaria. 

Este año fue la única mujer que participó en el programa general de adiestramiento del Servicio Militar Nacional; se enfiló como voluntaria y culminó su preparación castrense, satisfecha, con la convicción del deber cumplido.

Después de once meses de formación militar, ayer, la comandancia del Centro de Adiestramiento del Servicio Militar Nacional adscrito al 89 Batallón de Infantería le otorgó un reconocimiento.

Lo recibió durante el ceremonial militar de entrega de cartillas liberadas a conscriptos de la clase 2000 y remisos, junto a sus 236 compañeros varones que cumplieron con su deber constitucional.

“Quería saber lo que se sentía hacer el servicio militar, vivir la experiencia. Siempre me trataron con respeto. El entrenamiento era el mismo que el de mis compañeros. Mi hermano también realizó su SMN, se llama Ezequiel, tiene 19 años, estudia Derecho en la UAS, dije: si mi hermano va ir, yo también puedo”.

Hilda Luisa estudia la licenciatura de Derecho en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) de Los Mochis, anhela terminar su carrera profesional y, algún día, ingresar a las Fuerzas Armadas.

Mis papás siempre me apoyaron, me dijeron que le echara ganas, que respetara a mis compañeros y que hiciera caso a mis mayores. Estoy estudiando mi carrera y me encantaría ser parte del Ejército Mexicano”.

Inició su adiestramiento militar en febrero, donde participó activamente en igualdad de circunstancias que los varones, capacitándose para la defensa de la soberanía nacional.

“Sentía nervios por ser la única mujer, pero estoy muy orgullosa de haberlo logrado, estoy muy contenta porque me acompañó mi papá durante la ceremonia. Sentí patriotismo al realizar los honores a la bandera y entonar el himno nacional a todo pulmón”.

Gracias a sus instructores del 89 Batallón de Infantería adquirió los conocimientos básicos sobre la doctrina militar vigente y comprendió el verdadero amor a la patria que sienten las Fuerzas Armadas en defensa de la nación.

“Aprendí a desarrollar habilidades, valores y virtudes que me permiten ser una mejor ciudadana. Lo que más me gustó fue probar que sí se puede hacer lo mismo que un hombre. Muchas mujeres piensan que el Servicio Militar Nacional nada más es para hombres, por eso no se animan a hacerlo, yo me animé. Yo le digo a todas las mujeres que se animen, que sí se puede”. 

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